viernes, 6 de marzo de 2015

Líquido ambarino

He visto un pequeño cántaro con líquido ambarino. Luminoso néctar, dulce y amargo. Espeso y claro, en cascada lo disuelvo sobre tu boca, hermoso guerrero, cubierto en metal y armado de poder. Invades hogares a discreción, mas irrumpiste en mi hogar, forzando mi lecho. Empero hombre sigues siendo, agotado por tus apetitos, obediente y fuerte cordero.
    Obedeces a tu amo, persona invisible tras paredes aureas. Ni Saladin hubiese encontrado mejor cordero. Empero aquel amo no os impide invadir, alienta apetitos cuyas lágrimas aumentan tu placer.

     He visto un pequeño cántaro dulce y amargo, ahora tu garganta arde mientras saboreo tus cantos de agonía. El brindis pasado te ha embriagado, tus hermanos gritan con dolor. Alientos ardientes con melodías agónicas. Los veo gritar, lejano al placer de voluptuosidades forzadas.

Hombre sigues siendo, tan frágil como flores de sepulcro. He sido bondadosa, incluso más que tu querido amo. En vez de morir en batalla, moriste por brandy azucarado con cianuro.

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