miércoles, 11 de diciembre de 2013

Guadalupe. Lo que oculta Zumárraga

Soy mexicana, estudié en escuelas religiosas y me criaron bajo el dogma católico. Mi papá era médico y  nunca se consideró como practicante y mi mamá era moderada, en realidad no somos practicantes. Pero siempre se me inculcó la reflexión profunda, nunca creyendo ciegamente lo que se nos dice.

    Por ello me he dado a la tarea a investigar la historia que se nos ofrece en torno a la virgen de Guadalupe de México. Lo que he encontrado es interesante, ya que hay una imagen con el mismo nombre en Extremadura, España. Hernán Cortés, junto con una gran parte de los españoles que intervinieron en la guerra de conquista en Latinoamérica, eran nativos o crecieron en Extremadura y sus alrededores. La imagen española está amparada por la orden franciscana y se le llama Nuestra señora de Guadalupe. Fue dicha orden la que instauró el sistema de evangelización en México - Tenochtitlan.
 
   La conquista de México - Tenochtitlan fue una guerra injusta y parte del armamento de conquista fueron  las armas biológicas. Un dato del que pocos conocen es que los peninsulares daban cobijas a los mexicanos que usaron los enfermos de viruela, expandiendo la epidemia. Ojo con los datos históricos oficialistas, ya que ésta técnica primitiva de arma biológica, fue utilizada por los ingleses durante la colonización de la costa este estadounidense.

Señora de Guadalupe, España.
Virgen de Guadalupe, México.
   

















Volviendo al relato guadalupano, cabe destacar que la versión más antigua proviene del texto denominado Nican Mopohua, escrito por Antonio Valeriano, aristócrata azteca que murió en 1605. El documento más antiguo con la historia aceptada por la Iglesia Católica - Romana, publicado en 1649. 118 años después de los hechos. Según se cuenta Juan Diego Cuahutlatoatzin le relató los
hechos a Valeriano.

     Sin embargo cabe destacar que al momento de 1531, el rey Carlos I de España (los reinos hispánicos ya estaban unificados) tuvo pleitos con el papa, ya que además de las disputas por las ciudades - estado de Milán y Nápoles, herencia de Carlos I, se tenía pleitos con la Inglaterra de Enrique VIII por su divorcio de Catalina de Aragón, tía de Carlitos. Al nombrar a Juan de Zumárraga en 1528 como Obispo de Nueva España, el monarca enojó al papa Clemente VII al hacer nombramientos si autorización eclesiástica.

    La conducta absolutista,  que entonces era una forma de gobierno que los monarcas comenzaban a practicar,obligó que Zumárraga regresara a España. No solo se le hicieron acusaciones por ser "obispo", si no que tuvo cargos por actos bárbaros contra los indígenas aztecas. DE DEFENSOR DE LOS INDIOS NO TUVO NADA. Se le denomina dicho título debido a la orden de La reina Isabel de Castilla (en testamento) de que el obispo de los territorios descubiertos fuera defensor de los indios. Lo hizo para que los nativos fueran considerados como súbditos del reino de Castilla y se legitimara la evangelización.

    Como anécdota el fraile Zumárraga tenía una esclava negra. En aquellos tiempos los africanos subsaharianos  eran sumamente costosos y eran considerados como esclavos de super lujo. Ni siquiera realizaban labores domésticas, eran más bien un entretenimiento. Catalina de Aragón llevó a Inglaterra a los primeros africanos subsaharianos, quienes entretenían a la corte inglesa con bailes nativos. Pero ella era princesa española y reina de Inglaterra.

    Zumárraga era nativo del País Vasco y se le llamó el "cazabrujas", conocido por conducta similar a la de Tomás de Torquemada con la inquisición castellana en su tierra natal. La evidencia histórica demuestra que estuvo ausente de la Nueva España al momento de las apariciones, ya que regresó entre 1534. La leyenda aprobada indica que la aparición fue en 1531. El dato anterior resta credibilidad  a la leyenda aprobada por la Iglesia Católica.

En breve explicaré las asimilaciones teológicas que ha realizado la Iglesia Católica Romana a otras religiones, partiendo desde que en el año 390 D.C. Teodosio I declara al cristianismo como religión oficial del Impiero Romano.
 
   

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