sábado, 30 de noviembre de 2013

Cuando se pierde la dignidad humana por ser consumista

Como anteriormente he dicho: lo que pretende la élite es que el ser humano se convierta en un simple consumidor. Cuando se pierde la dignidad se pierde algo más que unos cuantos valores, se pierde el valor del ser humano, de lo que puede aportar a la sociedad y a su familia. Cuando uno es un "simple consumidor", las personas se arrastrarán por poseer algo. El lema principal parece ser "agárralo antes de que alguien te lo gane", para ello no dudarán en comportarse como animales para ganar el artículo que anhelan. 



    Lo que implica el "super Black Friday" va más allá del comportamiento animal de los consumidores. Lo sorprendente es que ha habido muchas riñas en Wal-Mart, una de las peores empresas del mundo.Por supuesto ésta situación no es responsabilidad de los equipos de mercadotecnia que tienen el poder de hacer papilla el sentido común para convertirle en sentido consumista. La responsabilidad recae en cada uno de las personas que ceden ante el deseo poseer más más y más.

    Cosas o "stuff" innecesarias, sin mencionar que la mayor parte de las compras se realizan a crédito, con las fluctuaciones financieras que las tasas de intereses representan. De hecho en las reformas fiscales de México y Estados Unidos plantean que las deudas de tarjetas de crédito puedan ser saldadas con la incautación o desahucio de bienes inmuebles sin necesidad que estén hipotecados. Grupos financieros como American Express y Citigroup están entre las que apoyan estas reformas en el ámbito financiero. 

    Otro asunto son las condiciones laborales en las tiendas que participan en la "fiesta consumista del año". En sus cheques finales se les descuenta parte del salario a los trabajadores para  compensar que las promociones que ofrecieron no afecte su margen de utilidades. Lo anterior ocurrió en "el buen fin 2013" en la tienda El Palacio de Hierro, donde se descontó 20% de las comisiones a los empleados por cuestión de "cupones". 

    Lo importante es que antes de permitir que la mercadotecnia se nos meta a comer nuestros cerebros, es de considerar si lo que hacemos está condicionado por nuestra Voluntad como seres Humanos, o por el contrario si somos zombies que en lugar de devorar cerebros, devoramos mercancías. 

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