jueves, 23 de mayo de 2013

Mis cuadros favoritos, Ofelia por John Everett Millais

Me gustan varios artistas plásticos, de hecho esta predilección desde que en preparatoria nos dieron la materia de Historia del Arte. No soy capaz de dibujar un círculo decentemente, pero me encanta apreciarlo. En general los cuadros que me gustan surgen de varias temáticas como la literatura y mitología, historia por mencionar algunos. Algunos son retratos, paisajes o simplemente escenas que representan la hora cero de algunos eventos. Curiosamente no soy gran admiradora del arte sacro, sin embargo hay algunas piezas destacables. 

  1. Ofelia, de John Everett Millais 1852 (Elizabeth Siddal, modelo)
Locura o desesperación, tal vez su única defensa ante los extremos de vida y muerte que sufrió la muerte de su padre en manos del hombre que más admira. La locura fingida del príncipe y su venganza aniquilan a la ninfa cuyo refugio no deriva de los gestos condescendientes de los reyes, si no en el limbo de la sinrazón. Se muestra el momento en que la muerte ha decidido tomarla, pero sin que actúe aún. Sus ropas comienzan a beber sin control, pero la doncella solo dormita con ojos abiertos cantando  y soñando con su corona de flores. Enfatizando que su locura derivó de las acciones de Hamlet, no de la muerte de su padre, en la obra de Shakespeare se insinúa el suicidio involuntario de aquella ninfa a la que Hamlet le exigía rezar por sus pecados. 



Considerada una de las muertes más bellas descritas de la literatura mundial, descrita por la reina Gertrudis, madre de Hamlet.


Hay un sauce de ramas inclinadas sobre el arroyo que en el cristal del agua deja ver sus hojas cenicientas.
Con ellas hizo allí guirnaldas caprichosas,y con ortigas, y margaritas, y esas largas orquídeas
a las que los pastores deslenguados dan un nombre grosero, pero nuestras doncellas llaman dedos de muerto.
Cuando estaba trepando para colgar su corona de hojas en las ramas sesgadas, una, envidiosa, se quebró, cayendo ella y su floral trofeo al llanto de las aguas. Su vestido se desplegó, y pudo así flotar un tiempo, tal como las sirenas, mientras cantaba estrofas de viejos himnos, como quien es ajeno al propio riesgo, o igual que la criatura oriunda de ese elemento líquido. No pasó mucho tiempo sin que sus ropas, cargadas por el agua embebida, arrastraran a la infeliz desde sus cánticosa una muerte de fangosa.


La modelo, Elizabeth Siddal (esposa de Dante Gabriel Rossetti) posó dentro de una bañera por horas, flotando en agua helada mientras Everett ensimismado, no se ocupó de la comodidad de la joven. Tras ese episodio repetido por días, la joven, cuya salud ya en sí frágil, padeció de enfermedades respiratorias constantes. Murió a los 32 años de dobredosis de Laúdano, un analgésico derivado del opio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario