domingo, 28 de abril de 2013

Residentes del más allá

He retrasado mucho el externa mi opinión sobre las muertes de un par de jefes de Estado. En primer lugar me aventuró a decir que estoy segura que muchos han llorando la muerte de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, como que la población de Gran Bretaña y la mitad de los países latinoamericanos nos sentimos aliviados por el deceso de la ex primer ministro Margaret Thatcher.

Para cualquiera que se ha dignado a investigar más allá de las líneas oficialistas sabrá que detrás de las cámaras de prensa y discursos, el destino de América latina fue secuestrado desde los escritorios elegantes de la Casa Blanca bajo el mando de Ronald Reagan y la soberbia excesiva de la Thatcher en Downing Street. No soy admiradora de Chávez, sin embargo fue de los primeros en plantar batalla contra los sicarios neoliberales del emisferio norte. La baronesa Maggie fue la que mandó las tropas británicas a las Islas Malvinas en 1982, apoyó a los dictadores Augusto Pinochet de Chile y Jorge Videla en Argentina (otro buen motivo para que nadie sienta pena por su muerte en Argentina).

La entrada del modelo neoliberal en el mundo fue promovida en gran parte por la Thatcher, las muertes en las minas por derrumbes y demás accidentes en el Reino Unido fueron causadas cuando permitió que la joven industria minera hiciera reformas en pro de mayores ganancias y la reducción de la calidad de seguridad en las minas. Su desprecio por los sindicatos fue clara desde el comienzo de su mandato. No es de sorprender que al final de su periodo no fuera votada por el electorado británico. Incluso arrogantemente en una entrevista mostró su indignación por su derrota electoral, argumentando la ingratitud de los británicos por "todo lo que hizo por ellos". No se les puede culpar si ésta mujer se ganó su desprecio político.




En el caso de Chávez en Venezuela el caso es sumamente complejo, es muy claro que las compañías multinacionales no le soportan debido a la campaña de nacionalización de empresas establecidas en territorio venezolano (exxon Mobil, Cemex etc.). Aunque fue invitado al club de la élite financiera y política mundial, rechazó el ingreso y encima de todo logró que el rey de España perdiera su dignidad  (la cual es escasa) en encuentros internacionales. Es imperativo mencionar que si bien en se criticó el mandato de Chávez, la calidad de vida en Venezuela es mayor que el promedio Latinoamericano. Es el único país petrolero de la región que es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo OPEP, lo cuál protege a sus miembros de las fluctuaciones financieras en el precio del crudo. México debería hacer lo mismo.



Aunque fue un personaje polémico no hay que negar que contribuyó a la protección de los recursos del subsuelo y proporcionar valor agregado a las materias primas nacionales en una región donde por siglos se ha explotado los recursos locales por compañías extranjeras sin reportar beneficios a los latinoamericanos.


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