sábado, 18 de agosto de 2012

Rajoy el rajon




Hasta donde puede uno colegir, son cuatro los máximos dirigentes del Partido Revolucionario Institucional (PRI): Enrique Peña Nieto, candidato de esa organización a la Presidencia de la República; Emilio Gamboa Patrón, elegido ya como líder de la fracción priista en la Cámara de Senadores; Manlio Fabio Beltrones Rivera, líder de la fracción del PRI en la Cámara de Diputados; y Pedro Joaquín Coldwel, presidente formal de ese partido.Cada uno de ellos y cada cual por su lado han prometido trabajar en pro del bienestar del pueblo de México. Y como condición esencial para el logro de ese objetivo, el cuarteto ha planteado la necesidad y su propósito de llevar adelante tres –sostienen– imprescindibles reformas: fiscal, energética y laboral.
Ninguno del cuarteto ha dicho, sin embargo, en qué consistirían esas reformas. Pero dados los antecedentes políticos de cada uno de ellos es claro cuál sería ese contenido.
La archimencionada reforma fiscal consistiría en más y mayores impuestos. ¿O alguien piensa que una reforma fiscal podría implicar menos y más bajos gravámenes? Si este último fuere el caso, no sólo la habrían hecho público, sino que lo habrían publicitado con el ánimo de granjearse la simpatía de los millones de ciudadanos que se consideran excesiva y por ello injustamente exaccionados.
Al ilustre cuarteto, desde luego, no le faltará imaginación para idear nuevos impuestos. Pero en ese catálogo de ideas sin duda ocupará el primer lugar el viejo propósito de gravar con el impuesto al valor agregado (IVA) alimentos y medicinas, hasta ahora exentos de ese gravamen.
La razón de este propósito es meridiana: la recaudación fiscal se vería inmensamente incrementada. Como en la misma proporción se verían reducidos los ingresos de decenas de millones de consumidores de alimentos y medicinas. Digamos que el siempre sonriente cuarteto pretende aplicar una receta fiscal idéntica a la que en España ha puesto en práctica el gobierno de Mariano Rajoy.
En aquel catálogo de ideas no podría faltar, desde luego, un aumento en la actual tasa del IVA, que ya subió hace tiempo del 10 por ciento al actual 16. Este incremento podría llegar, digamos al 20 por ciento o a cualquier otra cifra que al imaginativo cuarteto se le pueda ocurrir. En España, por ejemplo, Rajoy ha subido el IVA de 18 a 21 por ciento, es decir, tres puntos porcentuales de incremento.
Ya puesto a emular a Rajoy, el popular cuarteto podría poner en práctica algunas variantes típicamente rajoyanas. Por ejemplo: subir el IVA del actual 16 al 20 por ciento y aplicar una tasa menor a medicinas y alimentos, digamos 4, 5 o 10 por ciento. De este modo, la cornada a la economía popular sería por partida doble.
Cornada que podría ser triple si esos nuevos y mayores impuestos al consumo se combinan, como ha hecho Rajoy, con una reducción del gasto público en los sistemas de salud, de seguridad social y de educación.
Estos mayores ingresos fiscales y estos menores gastos en salud, educación y seguridad social servirían para compensar la pérdida de ingresos que implicaría la cacareada reforma energética, que no es otra cosa que la privatización y quizás extranjerización de Petróleos Mexicanos (Pemex), una de la empresas (públicas o privadas) más rentables del mundo.
El cataclísmico cuadro sería completado con la reforma laboral: reducciones salariales, disminución o eliminación de prestaciones y facilitación y abaratamiento del despido. El reino de Mariano Rajoy en México, con la única diferencia de que a Rajoy nadie le imputa haber llegado al poder en forma fraudulenta mediante la compra de millones de sufragios, cosa de la que no puede presumir el tristemente célebre cuarteto mexicano.
Blog del autor: www.miguelangelferrer-mentor.
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Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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