miércoles, 27 de junio de 2012

¿Cómo confiar en quienes han abierto la caja de pandora?

 A las fechas recientes me encuentro reflexionando sobre un futuro que deseamos prometedor, y que sin embargo las intrigas que nacen de la avaricia condenan al Sencillo a la incertudumbre. Vislumbramos la vida y sin embargo a cada instante, más almas desean retorcerse en los placeres inmediatos que asesinan su humanidad. Hay elecciones ciertamente, la apoteosis está por comenzar aunque mis cuestionamientos no ceden.
¿Cómo confiar en quienes han abierto la caja de pandora? 
Irónicamente nadie advirtió al padre que su hijo lo castraría, mejor forma no hay de evitar herederos indeseables. Empero la herencia del padre es muerte, esterilidad y pestilencia. El resentimiento es un sentimiento humano, máxime si el protector se prostituyó a la élite. Danzas mortales, hambrientos sucumbiendo al fraticidio es tu legado. Eres la mayor ramera que he conocido a pesar de mi juventud. La frescura y la inocencia no equivalen a la estupidez o inconciencia, la máscara del ángel es muy efectiva...

Las Filipícas de Cicerón te retratan completamente, recuerda que al final no eres más que un ser humano. La sangre se seca y la carne se pudre. La belleza muere y la conciencia vaga en recuerdos de felicidad o lamentaciones eternas. Ningún emperador es inmortal, RECUERDA A MIDAS Y SU APETITO ETERNO E INSATISFECHO, a Cronos y Zeus, a Marco Aurelio y Cómodo, a Julio César y Bruto. No te olvides de Nerón y sus amores y familia. No olvides a Nabuconodosor o a César Augusto.

 


 El Rey Arturo era un advenedizo, un cobarde que ganó simplemente por Merlín. El presente, el que está en turno, es la Ramera con tan fría en sangre, como carente de conciencia. Tu sangre aristócrata condena al pueblo. Hermanos sabes de quién hablo, no me queda más que desearte lo mejor y que tu humanidad jamás se pierda...

No hay comentarios:

Publicar un comentario