domingo, 20 de mayo de 2012

Noli me Tangere

Noli me Tangere...No me toques, pues para César  soy.

Nacida en 1501, Ana Bolena fue la hija menor del diplomático Sir Thomas Bolena y de Lady Elizabeth Howard. Desde muy pequeña provó poseer un ingenio superior al de sus hermanos, por ello fue enviada a la corte de la Archiduquesa Margarita de Austria para que recibiera una mejor educación. La corte de la Archiduquesa era conocida como el centro de la cultura de Europa, desde muy joven su inteligencia le hizo ganar la admiración de la Archiduquesa. Tanto ella como su padre tenían grandes planes para que Ana llegara a ser una estrella cuando debutara en la corte de Enrique VIII. En la primera carta que Ana envió desde Bruselas a su padre en 1513 Ana escribe:

"Señor, entiendo que  cuando debute,  la reina no encontraría fácil sostener una conversación en francés conmigo, nada me daría mayor satisfacción que ello por los años de arduo trabajo"...

Ana Bolena, miniatura por John Hoskins


Posteriormente fue enviada a la corte de la Reina Claudia de Francia, donde pronto se convirtió en la cortesana favorita de la reina. "Ma petite Boleyn", la llamaba cariñosamente. Cuando su padre le solicitó a la reina el regreso de Ana a Inglaterra, su majestad respondió "me desprendo con dolor de su hija puesto que nadie me ha cautivado como ella". 

Su debut en la corte fue destacable, mientras su familia gozaba los beneficios del resultado de la relación entre el rey y su hermana mayor, María, Ana gozaba los frutos los años que estuvo en las cortes continentales. Su estilo era sofisticado, ella intrigante y experta en los juegos del amor. Pronto su fama en la corte aumentó y ganó la admiración de varios cortesanos con futuro prominente, como el Conde de Northumberland. La familia del conde no aprovó la posible alianza entre los jóvenes, sin embargo ella ya tenía otro admirador a la distancia: el rey.

Enrique VIII y Ana Bolena cazando por James E McConnell



La afamada ambición de la familia Bolena fue uno de los motivos para comenzar un largo cortejo entre Ana y Enrique. El rey sin embargo, sabía que la avanzada edad de su esposa, Catalina de Aragón, dificultaba la concepción de un heredero. Desde 1518 la reina no volvería a concebir. La seducción entre Ana y Enrique limitaba el anhelo de las voluptuosidades, por casi diez años los apetitos físicos del rey no fueron atendidos por Ana. Sin embargo el deseo de ser reina no fue la única meta de la joven, su principal propósito amenazaba a la institución más poderosa de su tiempo: el Papado.

Al ser educada en los Países Bajos y al estar en contacto con las grandes corrientes de pensamiento de su época, empaparon a Ana de las Doctrinas Protestantes que nacieron en Alemania. El Vaticano ha reconocido en su historia oficial, que la Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero provocó la mayor crisis en la historia de la Cristiandad.  Enrique tras expresar oficialmente su deseo de anular su matrimonio con Catalina de Aragón, se enfrentó a varias dificultades. Cabe destacar que Catalina se casó en 1501 con el primogénito de Enrique VII, Arturo, quien murió tras estar casado por casi cinco meses. Catalina se comprometió con Enrique solo para ser repudiada casi inmediatamente. Tras seis años de viudez y una vez que Enrique fue coronado, éste la desposó tras conseguir una licencia papal para desposar a la viuda de su hermano. La incapacidad de la pareja para mantener con vida a sus hijos, pusieron en tela de juicio la validez de su unión. Además desde 1518 la reina no volvería a concebir.





Las constantes negativas y largas que recibieron sus solicitides pusieron a prueba la paciencia y temperamento de Enrique, al final optó por reconsiderar los argumentos de los Reformistas, principalmente de William Tyndale. Tras declararse como Cabeza de la Iglesia de Inglaterra, logró una separación legal de Catalina, sin embargo ésto le ganó que las dos instituciones más grandes de su tiempo renegaran de la nueva reina de Inglaterra: el Papa y el rey de España (sobrino de Catalina) Carlos V. Se temía que se debilitara la autoridad papal, Turquía ya era musulmana y su poder era una amenaza para la Europa Occidental. La doctrina religiosa que Ana estaba promoviendo la declararon como una amenaza no oficial contra la cristiandad. De allí que se le llamara bruja.

La boda con Ana se realizó en secreto una vez que el arzobispo de Cantenbury anulara la unión anterior del rey, validando su unión con Ana y declarando a María (hija de Catalina) como ilegítima. El matrimonio no duraría más de tres años y solamente produciría una hija viva, Isabel.


Ana comenzó a apoyar a nuevos artistas en la corte real, además de promover sus creencias religiosas que lentamente permearon a lo largo del país. Sin embargo sus enemigos no la subestimaban, si ella le diera un hijo varón al rey sabían que la posibilidad de que se restituyera el catolicismo en Inglaterra era mínima. Las familias nobles católicas inglesas intentaban retomar el catolicismo mediante la fórmula de los Bolena, mediante el uso de las pasiones del Rey. Sin embargo aunque lograron tentar al rey, éste no cedería su posición con el Papa. Jane Seymour, católica por convicción aunque con familia con tendencias protestantes discretas, fue entrenada por Lord Bolena, tío de Ana que era conservador. El posible aislamiento que podría sufrir Inglaterra por la fama de Ana hizo dudar al rey de su matrimonio con Ana. Además la reina se negó a moverse con la humildad que hizo famosa a Catalina.




Jane Seymour poseía el ideal de belleza inglés de su tiempo: rubia con ojos claros y piel pálida. Ana en cambio tenía el cabello negro y ojos castaños. Sus temperamentos eran igualmente distintos, Ana no tomaba riesgos sin calcular y no dudaba en hacer demostraciones de poder contra sus enemigos. Jane era de carácter tranquilo y reflexivo. Sin embargo ambas se comprometían con sus ideales y estaban dispuestas a hacer lo necesario para cumplir con su objetivo. Ambas al final pagaron con sus vidas.

Con varios enemigos e incapaz de concebir un varón, el rey necesitaba deshacerse de Ana. La mejor manera de hacerlo fue inventando cargos de adulterio con diversos cortesanos, incluyendo su hermano Jorge. Al final fue decapitada el 19 de mayo de 1536. Diez días después de su ejecución, Enrique desposaría a Jane Seymour. Sin embargo ella murió tras haber dado a luz al futuro Eduardo VI.





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