martes, 1 de mayo de 2012

No se me ocurre un título

Hace poco más de un año mis padres me presionaban de un modo bastante incómodo. La cantaleta era la misma de siempre: ya es tiempo de que encuentres trabajo. Yo les respondía  "bien solo dejénme encontrar uno". La misma cantaleta se la dicen a la gran mayoría de jóvenes en Iberoamérica, la verdad es que uno se cansa de la desocupación, sin embargo la ventaja que tenemos es que ya sabemos la razón de tantos recortes en los sectores público y privado: la avaricia finanicera. Llámese neoliberalismo, mercado libre o como sea.
     Anteriormente mis papás y sus contemporáneos gozaban de algo llamado prestaciones y seguro social. Sin embargo una vez que mi abuelito tuvo una hernia (ya retirado), según él me contó, no deseaba ser operado en uno de los hospitales del seguro donde tenía derecho debido a su trabajo. La razón según me enteré varios años después, había una leyenda urbana en donde a los derechohabientes en retiro les dejaban morir. Me explicaron que era para ahorrar costes. Lo anterior tiene sentido si consideramos la situación actual en el sistema laboral.
     En mi país al menos se está considerando una reforma laboral donde la contratación directa podría desaparecer, estamos  de acuerdo que el outsourcing es el epítome de la explotación laboral en curso. Ya no hay sindicatos, y los que aún existen son un hervidero de corrupción. El salario mínimo es insuficiente y ya no existe el pago de horas extras o que en los domingos se le pague el doble a los empleados. En el sector de extracción la situación es aún más escabrosa, las empresas mineras están privatizadas y por lo tanto para ellos la reducción de costos y el incremento de ganancias es de suma importancia. Además de la avaricia minera, la indiferencia del Estado en la protección de los mineros han derivado en tragedias como en la mina de carbón en Pasta de Conchos, Coahuila el 19 de febrero de 2006 donde 65 mineros murieron. En Chile al menos los sacaron, aquí se les dejó morir de una manera angustiosa. Lo peor es que las condiciones de los mineros no mejoran. Todo sea en nombre de los beneficios financieros, sin mencionar que los combustibles son la prioridad de  la industria en general y que las acciones de Grupo México, propietaria de dicha mina, no se vieron afectados en la bolsa.


     Las nóminas se depositan en bancos, todo mundo lo sabe. Sin embargo el negocio es redondo ya que además de cobrar por el servicio (lo cuál es justo) las tarifas de retiro en efectivo merman el poder adquisitivo de los asalariados.  En el campo las cosas tampoco son mejores y la falta de modernización, aunado a la importación de vegetales empeoran la vida en el campo. Lo anterior provoca la migración a las ciudades o hacia gringolandia. 

     No se puede llegar a una conclusión feliz, sin embargo me alegra que en lugares como España  o Chile se demanden mejores circunstancias al trabajador. Los jóvenes no conocemos el Estado del Bienestar, por ello algunas cosas pueden (pueden) parecer normales, sin embargo si la integridad humana y la calidad de vida de las personas se ven reducidas a estadísticas del Banco Mundial y Organización Internacional del Trabajo, algo hay que cambiar. Aunque  estemos en un año electoral en varias regiones del mundo, la demanada continúa, después de todo de las crisis emanan los cambios drásticos, ya sean para bien o para mal. Sin embargo siempre aunque nuestros papás nos regañen hay que hacer lo que tengamos que hacer para mejorar nuestro presente...

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