lunes, 27 de febrero de 2012

El arma más poderosa del mundo... 5 % (tercera parte)

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia...no sé la razón pero me acuerdo de Orwell



La ambición de Rufus y los suyos carecía de límites y se juraron mutuamente para controlar el mundo en que vivían. Un mundo en donde nadie se imaginaba ya sin la existencia del dinero. Planearon una pequeña revolución para incrementar el volumen de sus fondos. Hasta el momento, la gente les pagaba por por guardar sus monedas de oro y sus billetes en la caja fuerte, ahora empezaron a ofrecer una pequeña gratificación del 3 % a aquellas personas que depositaran su dinero en sus cuentas. Los vecinos respondieron con entusiasmo, pues era la primera vez que cobraban por sus ahorros y encima los orfebres decidieron reducir sus cuotas por prestar, seguramente porque ya eran muy ricos. Y es que la mayoría de las personas pensaron que la ganancia de Rufus y sus socios se había reducido al 2 %: la diferencia del cinco inicial menos el tres que pagaban a los depositarios. ¡Error! La realidad es el volumen del dinero entregado en la caja fuerte creció, y con él, la posibilidad de prestar aún más. Los orfebres prestaban doscientas, trescientas...hasta novecientas monedas por cada cien reales que poseían en la caja. La prudencia les obligaba a no exceder esa proporción de nueve a uno porque la estadística mostraba que una de cada diez personas acababa exigiendo que le devolvieran su oro en metálico. Ahora, atención al cálculo: sobre las novecientas prestadas, o apuntadas en la cuenta como si hubieran sido entregadas en forma de monedas reales, Rufus y sus socios seguían el 5 % de interés, o sea, 45. Cuando el préstamo y los intereses (las 945) eran reembolsados, se limitaban a borrar la cifra de novecientas de sus anotaciones como débitos y se guardaban como beneficio personal el resto. Se puede entender que no les preocupara pagar un tres porciento de interés por las cien monedas depositadas realmente y que nunca habían abandonado la caja: en otras palabras las personas pensaban que los orfebres obtenían un dos porciento de interés o ganancias por cada cien monedas, lo cierto es que se estaban embolsando un 42% sin rriesgar si quiera el oro que tenían en su caja fuertes.
      El éxito de su plan creó una nueva casta de ricos y poderosos en la sombra, pero también propició la aparición de personas de pensamiento independiente que descubrieron por su cuenta la falla del 5% original y se presentaron ante Rufus y sus socios para plantearla. Eran recibidos con amabilidad y cortesía, luego despedidos con sonrisas y una palmadita en la espalda tras insistirles en la complejidad del sistema financiero y la dificultad para entenderlo (a no ser que uno fuera un profesional muy preparado y con conocimientos de orfrebería). Algunos no quedaron convencidos por la actitud conciliadora e hicieron públicos sus temora ante sus familiares y amigos, posteriormente entre grupos más grandes de personas. Sin embargo no consiguieron apoyo alguno. Nadie compartiría su perplejidad por las cinco monedas de más, teniendo en cuenta la mejor calidad de vida de la población. Al final las personas decían las palabras mágicas que siempre han servido para encadenar al ser humano: Vas a saber más tu que los expertor (tono sarcástico).
     El sistema funcionó durante años sin problemas aparentes, pero al llevar consigo el germén de la injusticia, empezaron a multiplicarse los insatisfechos que veían que cada día habia que trabajar más para conseguir los mismos productos, mientras un pequeños grupo de personas adineradas vivía sin apuros. Y es que para pagar el interés sobre las cada vez más elevadas elevadas sumas de dinero que se pedían prestadas (y a veces solo por pura codicia), fabricantes y comerciantes subían los precios. Los asalariados se quejaban de ganar muy poco y los patronos se negaban a subir los sueldos mucho más para no acabar arruinados. Algunos servicios que hasta entonces eran de uso común adquirieron precios prohibitivos, como la atención médica o la intrucción en las escuelas. Con lo anterior apareció una nueva clase de personas: los indigentes, ciudadanos que vivían de la caridad pública al margen del sistema (porque habían perdidio todo su dinero, y con ello sus bienes, tras hipotecarse y fallar una vez más en la complicada e improbable búsqueda de las mentadas cinco monedas extra) y por distintos motivos no hallaban un trabajo nuevo o ni siquiera estaban en consiciones ya de trabajar. Para entonces las tribus ya habían olvidado el secreto donde se encontraba realmente la riqueza: que ésta no se encuentra en los billetes o cheques, ni siquiera en el oro que todos desean acumular pensando que era la cumbre del éxito personal y prfesional, EN LOS BIENES TANGIBLES (tierras de cultivo, ganado, minerales etc.) de los que se habían desprendido por querer llevar una vida más moderna y a la moda y, por encima de cualquier otra cosa, por el talento personal y la capacidad de trabajo de cada uno de los seres humanos.   Los ciudadanos estaban convencidos de que debían sus ingresos al patrón que les pagaba, fuera éste el gobierno, un empresario o una industria cualquiera, cuando en realidad se lo debían a sí mismos, AL VALOR DE SU PROPIO ESFUERZO, olvidaron que el dinero no es más que el medio a través del cuál cobraban por ese esfuerzo, aunque ellos lo habían entronizado como su nuevo y falso dios.


Añadir leyenda
 Llegó un día en que todo, incluso los productos de primera necesidad, parecía valer ya demasiado. Pero nadie cuestinó el sistema seriamente, ni siquiera cuando los antiguos disidentes desenterraron sus argumentos y fueron acallador por sus propios conocidos, que les exigían ganar más dinero en vez de perder el tiempo elucubrando teorías conspirativas. Algunos de los miembros de la tribu tuvieron cierto éxito con las adevertencias entre algunos miembros de la tribu, aunque su labor no duró mucho tiempo al ser víctima de un desgraciado accidente...apareciendo entonces las primeras protestas públicas en forma de manifestaciones que nunca se dirigieron ante los orfebres -los auténticos amos del juego- si no hacia los patronos y el gobierno, por su incapacidad de gestionar una crisis cuyo origen tampoco entendían.

    

martes, 14 de febrero de 2012

Con gente como esta para que queremos enemigos..

Todos sabíamos que la carrera presidencial de este año va a ser colosal, sin embargo la democracia debe regirse en la gente adecuada y participación profunda de las sociedades. Sin embargo la trampa en la que se cae es la siguiente: uno elige al candodato de su elección, pero los partidos y grupos de interés eligen el menú electoral deacuerdo a los propósitos que se adaptan a sus propósitos. Los partidos políticos en México obtienen sus fondos principalmente del erario mexicano, empero somos nosotros quienes llenamos las arcas con nuestros impuestos. Lo interesante es que jamás va a importar el color del partido ni su sitio en el circo político, si realmente quieren llegar al la silla presidencial deben ceñirse a la agenda de quienes realmente controlan el flujo monetario físico y especulativos: los bancos y SUS DUEÑOS.
Pobre de México con esta gente...

¿Estrechar nuestra relación con los yanquis a pesar de ser la de esclavo y amo? 
Por Pedro Echevarría

1. Manlio Fabio Beltrones, el real jefe nacional del PRI, es con mucho, el más hábil y hasta inteligente de todos los políticos priístas en estos momentos. Estuvo a punto de quedarse con la candidatura presidencial, pero la campaña adelantada de más de un año y los compromisos firmados por Enrique Peña Nieto con los empresarios y los dueños de los medios de información, tuvieron el peso determinante. Aquel personaje, conocido como ”Don Beltrone”, se le atribuye la jefatura de mafias al estilo italiano por ser un antiguo gobernador, legislador y funcionario de los gobiernos del PRI, pero ha sido tan hábil en su andar político, que –aunque ha vivido mucho tiempo en el pantano- ha conservado, al parecer, limpio su plumaje. Pues el día de ayer “Don Beltrone” nos regaló dos ideas: relanzar el TLC y una segunda etapa de la Iniciativa Mérida.

2. Señaló que “no es conveniente seguir basando la relación con nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, en un esquema que ya no responde a la realidad de este siglo XXI ni a la integración económica y cultural de la región fronteriza”. Dijo que hay que hay que aprovechar la renovación de las presidencias en México y Estados Unidos en 2012 para “relanzar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a una nueva fase de cooperación orientada a la competitividad, el empleo, el desarrollo y la seguridad, así como a la solución regional de los problemas bilaterales; que se debe complementar la colaboración que tenemos en materia de seguridad y justicia en el marco de la Iniciativa Mérida, con una segunda etapa de desarrollo del TLCAN”. Es inteligente apuntar ambas ideas.



3. EEUU ha sido “nuestro principal socio comercial” durante un siglo por lo menos; sin embargo esa relación “comercial” sólo ha beneficiado –tanto en lo agrícola, industrial, en recursos naturales y en todo tipo de negocios, a los mismos EEUU. Hemos malvendido durante 100 años productos agrícolas que ellos escogen y a cambio hemos comprado productos industrializados a los precios que han querido. ¿Y saben los mexicanos por qué? Porque nuestra vecindad de tres mil kilómetros de frontera ha servido para acrecentar cada año nuestra relación vergonzosa de esclavo que tiene al país más poderoso del mundo –los EEUU- como amo. Año tras año las organizaciones civiles y de izquierda han propuesto la apertura comercial de México hacia otros países con el fin de diversificar nuestro comercio; pero la respuesta siempre ha sido: nuestros compromisos con EEUU son tan grandes que sólo podemos comerciar con él.

4. Por eso tanto los candidatos presidenciales del PRI, Peña Nieto; del PAN, Josefina V. Mota, y el senador priísta Beltrones, no ven otra salida que entregar más los intereses de México a los EEUU renovando acuerdos. La revisión del TLC y de la Iniciativa Mérida –en terribles condiciones de debilidad- sólo beneficiará más a los EEUU quien impondrá muchas más trabas y condiciones al comercio, a la migración, a cualquier préstamo o ayuda que se solicite. Y mediante la iniciativa Mérida sería el mejor momento para que los yanquis estabilicen más bases militares en el país y establezcan definitivamente a la DEA, la CIA, el FBI, bajo la coordinación de la embajada de EEUU. En estos tiempos en que decenas de países buscan liberarse de los EEUU: el BRIC, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba, Ecuador, países del medio oriente y africanos, el planteo del PRI y del PAN de “mejorar” las relaciones con los EEUU es sin duda un tremendo entreguismo.



5. El nacionalismo o la defensa cerrada de lo nacional –que fue de avanzada en la lucha antiimperialista- parece hoy una ideología atrasada frente al internacionalismo de países y pueblos cuyas fronteras han sido hechas añicos demostrando que los seres humanos no tienen patria; sin embargo el comportamiento de los EEUU y de una decena de los más poderosos países están demostrando un nacionalismo a ultranza –agresivo- porque siguen saqueando las economías de los pueblos con el fin de beneficiar intereses propios. El TLC, firmado a fines de 1994 y puesto en práctica a principios del año siguiente, ha demostrado que “el libre comercio” es apertura comercial para México, pero es nacionalismo a ultranza para EEUU. Se vale de todas las mañas descalificadotas para seguir comprando barato recursos agrícolas, animales, energéticos y, al mismo tiempo para vender sus productos manufacturados sin la menor garantía.

6. La izquierda mexicana tiene claridad acerca del enorme poder que representan los EEUU, pero debe estar más atenta acerca de su cada vez mayor presencia física en la República mexicana. Desde 1982, pero particularmente desde hace 12 años –a raíz de que el PAN asumió la Presidencia- los yanquis operan en México con más libertad que en los mismos EEUU. Desde aquel famoso grito de Fox: “Bienvenido mi amigo Bush” que lanzó desde su rancho en 2001 para recibir al presidente yanqui escoltado por poderosos aviones bombarderos, no se había visto tal relación de dependencia y sumisión de un presidente. Mucho más hoy cuando el gobierno de Calderón lanzó –al iniciar su gobierno en 2006- al ejército como fuerza de ocupación en más de la mitad del territorio nacional con el apuntalamiento de parte de ejército de los EEUU. ¿Qué busca entonces el senador del PRI Beltrones al pedir una revisión de acuerdos en condiciones de debilidad?

7. No puede exigirse ruptura total con la política yanqui, pero sí un respeto mutuo que significa igualdad, palabra que los yanquis no conocen. Respeto de los millones de trabajadores indocumentados mexicanos y de América Latina que con su trabajo hacen más poderosa la economía yanqui. Respeto a los productos mexicanos que se ofrecen en los EEUU, así como nosotros damos entrada a los productos de EEUU. Evitar el tráfico de armas y el intercambio con drogas con el fin de evitar más violencia y muerte. Eliminar “iniciativas Mérida” y demás planes que ponen en el centro a los fuerzas armadas, al ejército y todas las muertes de seres humanos. Condenemos a todos aquellos apoyadores de las políticas guerreristas e intervencionistas yanquis que siempre han provocado cientos de miles de muertes en diversos países. Esperamos que los Beltrones y los candidatos presidenciales dejen de ser sumisos a los intereses de EEUU.

Cuidado con la loca Zulley

Una historia que cuenta algo más que un corazón roto, la desventaja de no avisar a tiempo así como el castigo para quienes ponen los cuernos. Buena leyenda que me mandaron desde San Luis Potosí...

Nacida en un hogar de posición económica desahogada, era la segunda de tres hijos: el mayor fue un varón que a temprana edad dejó esta vida; Bertha, la menor y única hermana de Claudia, era su amiga y confidente, la llamaba Betty, de cariño. Siendo aún pequeña perdió a su padre,
Cuando cumplió Claudia dieciséis abriles, era una linda mujercita de luminosos ojos azules, blonda cabellera, la bondad se reflejaba en su rostro. Graciosa, despreocupada, amorosa y de una rara sensibilidad, le afectaban todos los acontecimientos, ya fueran alegres o tristes. Fue entonces cuando conoció al que sería su amor. Rodolfo era un estudiante de buena presencia, todo un galán, aunque de pocos posibles pues vivía en la misma escuela donde estudiaba; su edad frisaba entre los diecinueve y veinte años, no se le conocía familia, porque sin dudad era de otras latitudes. Claudia y Rodolfo seguramente se conocieron en alguna reunión familiar; su noviazgo se prolongó por muchos años, durante los cuales mucho se amaron, en verdad. Ella lo quiso con vehemencia y ciegamente, al grado de advertir en él todas las virtudes de un noble caballero, los conocimientos de un sabio, las cualidades de un gran hombre; en fin, para ella era lo máximo.
 ella y su hermana se refugiaban en un rincón de la casa, lugar florido donde había un banco de piedra semicircular; allí se sentaban horas enteras a platicar, saboreando alguna golosina. Una de esas veces Claudia le dijo a su hermana:
- Pronto voy a contraer matrimonio y sentiré mucho dejar nuestra casa y sobre todo separarme de ti, de mamá; pero como tú también tienes novio, aunque no me has ocultado las penas que te causa el comportamiento de Braulio, creo que ya casados vivirán felices.
- No estoy lo que se dice, locamente enamorada de él, pero creo que lo quiero lo suficiente para hacerlo mi esposo y vivir en armonía.
Era una luminosa noche de octubre, la luna brillaba en su esplendor y Rodolfo, ante la reja de la alcoba de su amada le decía:
- Hace tiempo llevo conmigo éste anillo que perteneció a mi abuela y me regaló mi madre; ahora te lo entrego en prueba de mi amor.
Rodolfo puso en el dedo anular de la mano izquierda de Claudia el anillo y le sujetó la mano durante mucho tiempo; en tanto ella le decía:
- Siempre lo llevaré conmigo, toda, toda mi vida.
- ¿Me amarás como me amas ahora, suceda lo que suceda?
- Te amaré eternamente como ahora, porque no creo que haya forma de amar más de lo que ahora te amo. Yo en cambio, nada te pregunto, porque si dudara de tu amor en el futuro, empezaría a llorar en este instante.
Al tiempo que lo decía lo besaba en los ojos, en las mejillas y por fin en los labios.
Muchas citas como ésta hicieron las delicias de los enamorados; también salían con frecuencia a divertirse, iban al cine, al teatro, a diversos lugares.
Una noche, en uno de esos encuentros felices, Claudia le dice a Rodolfo:
- Tengo algo que informarte.
- ¿De qué se trata?
- Pues un amigo de mamá, que es escultor, me pide que pose para él porque tiene el encargo de hacer nada menos que la Virgen de la Soledad y dice que mi rostro le parece bien para su propósito.
- Pero, ¿por qué la Virgen de la Soledad? Si tú tienes siempre compañía, y, sobre todo, me tienes a mí.
- Es que no esculpirá mis sentimientos, sino sólo mi rostro, pero claro, yo le dije que le resolvería después de consultarte. ¿Qué te parece?
- Estoy de acuerdo, mi amor, no le costará mucho trabajo, puesto que esculpirá el rostro de la Virgen copiando el de otra virgen. 
Pasaron los días, los meses, los años, y por fin una mañana, coincidiendo con la fecha del nacimiento de Claudia, su casa lucía con adornos y flores blancas; todo era ir y venir, entrar y salir, era el acontecimiento del siglo: ¡Claudia se casaba! La boda se celebraría a las 12:00 horas en el templo de San Miguelito, del Barrio del mismo nombre. A las 11 de la mañana, la casa era pequeña para contener tanta gente que se había dado cita para asistir a la boda. .
Ya muy cerca de las doce Claudia se encaminó a cumplir su juramento de amor ante Dios. Rodolfo aún no llegaba, cosa que molestó a la novia, aunque lo disimuló muy bien. Sonó la última campanada de la tercera llamada a la misa y el novio no aparecía aún.
Claudia no estaba intranquila, sino molesta, pues tenía la certeza de que su amado llegaría. Media hora más tarde todos mostraban apuro y pena; ella estaba terriblemente apurada, suponiendo que algo muy grave ocurría a su novio. , Claudia exclamó:
- ¡Rodolfo ha muerto! Sólo así pudo haber faltado.
La madre de la novia no lloraba aún para no mortificar más a su hija. No hubo boda. Aún Claudia tenía puesto su vestido blanco y fino velo de tul que dos pajes seguían sosteniendo, cuando su madre quiso quitarle la corona de azahares; ella no lo permitió, cosa que a muchos extrañó, y más se extrañaron cuando con voz clara y alegre dijo:
- Vayámonos a casa a comer y a beber, porque tenemos muy buen vino.
Los familiares y amigos íntimos la acompañaron a casa, pero ella reclamaba la presencia de los demás, como si todo fuese normal; los hizo pasar a la mesa donde saborearon viandas y brindaron; la novia levantó su copa y dijo "¡Por este día feliz!". La concurrencia brindó preguntándose por qué sería feliz.
Quizá en Claudia nunca se eclipsó la felicidad porque en el atrio del Templo de San Miguelito a la una y media de la tarde, había perdido la razón. Casi al término de la "fiesta", al despedirse de una de sus amigas más íntimas, se empeñó en acompañarla hasta su casa, aún ataviada con el traje nupcial y la corona de azahares; en cuanto llegaron, le dijo: - Me voy, porque Rodolfo me espera.
Su amiga no pudo contener las lágrimas, y llorando la llevó a su domicilio: calle de Zamarripa No. 21.
Trataron a Claudia muchos médicos que ella rechazaba por regla general, asegurándoles que no estaba enferma.  La Loca Zulley nunca se mandó a hacer ropa nueva, pero vestía muy elegantemente con las prendas que sus amigas le obsequiaban, lo mismo que otras damas le regalaban su guardarropa; poseía muchos vestidos y adornos, pero no sabía escoger las prendas adecuadas para cada caso.
Desaparecida su madre quedó sola, jamás quiso vivir con algún pariente, pero sus amigas no la abandonaron; así mismo, una Institución Cristiana, La Conferencia, la protegía y ayudaba.
Por muchos años La Loca Zulley paseó por las angostas calles de San Luis con su peculiar vestimenta, que la distinguía, siempre andaba de gala vestida; sobre todo, siempre llevaba el sombrero de ala ancha. El anillo de piedra negra acerina, jamás se lo quitó;
La gente se asomaba a las puertas o a las ventanas y al verla pasar decía:
- Ahí va La Loca Zulley.
Desde el principio de su locura, aún joven y bella, cuando se encontraba con algún hombre que le agradaba, lo detenía, diciéndole: "Rodolfo, llévame a tomar algo, un refresco o lo que sea". Y "Rodolfo" la llevaba. A cualquier hombre con quien ella hablaba, porque le gustaba, lo nombraba Rodolfo, con esa naturalidad con que se habla a una persona amada y conocida. En muchas ocasiones disfrutó la dicha de estar con "Rodolfo", que para ella, sin duda alguna, era su amado.
Los primeros Rodolfos se la disputaban como exclusiva y solían estar con ella por temporadas; mas ocurría que en un momento los desconocía como si jamás los hubiera visto y no había poder humano que la hiciera volver a ver a quien ya no deseaba. Había "Rodolfos" muy gentiles que para no perderla pronto la llevaban fuera de la Capital Potosina, a algún municipio o tal vez a otra ciudad, mas Claudia siempre regresaba a su casa, con él o sin él.
Se dice de un caballero que llegó a quererla en verdad; la protegió y trató de divertirla; no obstante, al convencerse de que él sólo estaba usurpando un nombre, después de varios desprecios y desconocerlo en repetidas ocasiones, dicho caballero optó por dejarla
Cuando ya vieja entregó su alma al Creador, como mortaja la vistieron con el lujo y elegancia que ella siempre acostumbró. Fue sepultada en el panteón denominado "El Tecuán" que posteriormente demolieron para construir viviendas y el Centro Escolar Manuel José Othón; cuando derribaron los monumentos funerarios, excavaron las tumbas, quedando al descubierto las osamentas. La gente buscaba entre los escombros objetos de valor; muchos encontraron joyas, piedras preciosas, oro y monedas. Don José Lachica, un joyero relojero que tenía su negocio en "La Merced", se encontró una piedra negra acerina engarzada en oro blanco y como el anciano debía una presea a la Virgen de la Soledad, la llevó al Templo del mismo nombre, poniéndola a los pies de la Virgen, quien ahora lo porta en el dedo anular de la mano izquierda.
Se cuenta que cuando ella se daba cuenta de que los hombres que se hacían pasar por Rodolfo, les arañaba el rostro y maldecía con lo siguiente: los infieles a sus parejas, ya fuesen hombre o mujer perderían la razón y  nunca serían amados...

jueves, 2 de febrero de 2012

Hasta a Hitler le ch... la ley SOPA


Lo peor es que al parecer a no todo mundo le cae el veinte de las implicaciones de S.O.P.A. Solo los pen...les gusta Justin Bieber !!!