martes, 18 de enero de 2011

¡Hay Cuco!

Me parece apropiado escribir sobre mi progenie en mi primer entrada y definitivamente quién mejor para ello que mi bisabuelo Refugio a quien mi papá decía simplemente Cuco. ¡Hay Cuco! la expresión que decía mi progenitor cada vez que lo recordaba y me contaba sobre su abuelo y las anécdotas que tuvo a lo largo de sus 91 años en esta tierra. Si alguien vivió la vida como una fiesta, definitivamente ese era mi bisabuelo a quien mi papá se refería como un libro de historia ambulante y muy bueno para encontrarle mangas al chaleco.

     En realidad nunca supe exactamente su fecha de cumpleaños y apenas me doy cuenta que jamás pregunté. Sé que nació en 1901 y que era de los menores de su familia. Cuando estalló la Revolución Mexicana sus hermanos mayores eran vendedores y constantemente viajaban, según me contaron en Morelos (no sé que pueblo) quedaron atrapados en el fuego cruzado y murieron. Por ello Cuco tuvo que empezar a trabajar las tierras de sus padres pero en realidad el quería ver más cosas. 

    En 1918 la gripe española azotó al país y por supuesto el entonces pequeño pueblo pirotécnico de mi familia también sufrió por ello porque esa sí fue una epidemia de verdad. Mi abuelo decía que familias enteras morían y según nos contó que algunas personas sentían malestares en la mañana, en la tarde ya estaban graves y en la noche ya rendían cuentas a San Pedro. Como la epidemia comenzó en Junio el calor era insoportable, sin embargo Cuco recorría las calles con otros jóvenes tocando cada puerta en busca de difuntos o sobrevivientes. Si alguien sobrevivía lo felicitaban y si éste era infante lo mandaban con parientes vivos, por el contrario si ya todos estaban muertos simplemente los acarreaban en carretillas hasta el panteón. Con el calor obvio daba sed y mi abuelo se daba gusto con una cerveza bien fría, al fin nadie se robaría a los difuntos. Tal vez mi abuelo llevaba algunas copitas de más, pero de que los muertitos llegaban al panteón, llegaban. Además puedo decir orgullosa que nadie de nuestra familia enfermó de gripe española.

   Un tiempo después mi abuelo se fue de su casa para vivir en la Ciudad de México nomás porque se le ocurrió un día. Trabajaba en la farmacia del Sanborns para llevar pedidos a domicilio, como usaba bicicleta se paseaba por donde quería y ayudaba cuando podía a las personas que realmente se morían de hambre en la calle (por eso a veces era duro, pero sinceramente muy justo). Sus aventura según me dijo mi papá no son aptas para menores de edad. Pero finalmente regresó al pueblo para sentar cabeza. Ya que finalmente la pasó mas que bien en sus años mozos. 

    Se casó con una joven muy guapa llamada Aurora, mi bisabuela. Cuco bromeaba diciendo que se lo agarraron pollito. Sus hijos fueron Pompeyo el primogénito y mi abuelo Ángel. Cuco nunca dejó de ser ocurrente y cuando nació mi papá se puso muy contento ya que era el mayor de sus hermanos. Una vez cuando mi papá ya estudiaba en la facultad tuvo que practicar cirugías en conejos, en su equipo él tuvo el rol de anestesista; sin embargo por ello tuvo que llevarse el conejo a casa, pero Cuco tuvo la idea de asarlo y se quedó mi papá sin conejo para practicar, aunque según me contó el asado le quedó muy sabroso.

    Cuando mi hermana y yo nacimos Cuco estaba muy feliz y siempre nos dejaba jugar aplastando tubos de papel que él mismo hacía. Cuando fue el temblor del 85 el abuelo estaba en un jacal donde ponía herramientas y mi papá fue por el para evitar que algo le lastimase. Cuando fue el eclipse del 91 se asuntó y se fue a la iglesia de un modo muy gracioso. Yo no sabía pero mi mamá me dijo que Cuco le decía que cuando la luna tenía casa (un aro que tiene un color tenue que a veces aparece), el clima cambiaría, desde entonces cada vez que veo la luna aunque ésta no tenga casa me acuerdo de él. Finalmente en 1992 murió de un modo tan tranquilo que parecía que estaba simplemente preparándose para dormir. Como no padecía de enfermedades ni tuvo achaques propios de su edad, mi papá dijo que simplemente se le acabó la bateria...
   
    

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