martes, 15 de abril de 2014

Seguridad y política de Estado (I)


Este artículo, primera de dos partes, está adaptado de una conferencia dictada por Noam Chomsky el 28 de febrero, bajo el auspicio de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear, en Santa Bárbara, California

Un principio rector de la teoría de las relaciones internacionales es que la mayor prioridad del Estado es garantizar la seguridad. Según la fórmula aceptada de George F. Kennan, estratega de la guerra fría, el gobierno es creado para garantizar el orden y la justicia en el interior y proveer a la defensa común.
Parece una proposición plausible, casi evidente por sí misma, hasta que miramos más de cerca y preguntamos: ¿seguridad para quién? ¿Para la población en general? ¿Para el poder del Estado mismo? ¿Para los sectores dominantes?
Según a lo que nos refiramos, la credibilidad de la proposición varía de desdeñable a muy alta.
La seguridad para el poder del Estado está en el punto más alto, como ilustran los esfuerzos de los estados por protegerse del escrutinio de sus propias poblaciones.
En una entrevista en la televisión alemana, Edward J. Snowden señaló que su momento de decisión llegó cuando vio al director de inteligencia nacional, James Clapper, mentir abiertamente bajo juramento en el Congreso, al negar la existencia de un programa de espionaje interno dirigido por la Agencia de Seguridad Nacional.
Snowden explicó: El público tenía derecho a saber de esos programas. A saber lo que el gobierno hace en su nombre, y lo que hace en contra del público.
Lo mismo pudieron haber dicho con justicia Daniel Ellsberg, Chelsea Manning y otras valerosas figuras que actuaron con base en el mismo principio democrático.
La postura del gobierno es muy diferente: el público no tiene derecho a saber, porque de ese modo se vulnera la seguridad… en grado severo, afirman los funcionarios.
Existen varias razones para tomar con escepticismo esa respuesta. La primera es que es casi por completo predecible: siempre que se expone un acto del gobierno, éste por reflejo aduce la seguridad. Por tanto, la respuesta predecible conlleva poca información.
Una segunda razón para el escepticismo es la naturaleza de la evidencia presentada. John Mearsheimer, especialista en relaciones internacionales, escribe: “En un principio, de modo nada sorprendente, el gobierno de Obama sostuvo que el espionaje de la NSA tuvo un papel esencial para detener 54 conjuras terroristas contra Estados Unidos, con lo que dio a entender que tuvo una buena razón para violar la cuarta enmienda.
Sin embargo, era mentira. El general Keith Alexander, director de la agencia, reconoció a la larga, ante el Congreso, que sólo en un caso se podía hablar de éxito, y se refirió a atrapar un migrante somalí y tres compañeros que vivían en San Diego, quienes habían enviado 8 mil 500 dólares a un grupo terrorista en Somalia.
A una conclusión similar llegó el Consejo de Supervisión de la Privacidad y las Libertades Civiles, instituido por el gobierno para investigar los programas de la NSA y que, por consiguiente, tuvo acceso extensivo a materiales clasificados y a funcionarios de seguridad.
Existe, desde luego, un sentido en el cual la seguridad está amenazada por la conciencia pública: la seguridad del poder del Estado al ser expuesto.
El concepto fundamental fue bien expresado por el economista político Samuel P. Huntington, de Harvard: Los arquitectos del poder en Estados Unidos deben crear una fuerza que sea sentida, pero no vista. El poder sigue siendo fuerte cuando permanece en la oscuridad; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.
En Estados Unidos, como en todas partes, los arquitectos del poder entienden bien ese aserto. Quienes han examinado la enorme masa de documentos desclasificados en, por ejemplo, la historia del Departamento de Estado, no dejan de notar con cuánta frecuencia la primera preocupación es la seguridad del poder del Estado frente al público, no la seguridad nacional en cualquier sentido significativo.
A menudo el intento de mantener el secreto es motivado por la necesidad de garantizar la seguridad de poderosos sectores nacionales. Un ejemplo persistente es conocido erróneamente como acuerdos de libre comercio, erróneamente porque violan de manera radical los principios del libre comercio y en esencia no tienen nada que ver con el comercio, sino más bien con los derechos del inversionista.
Estos instrumentos, por lo regular, se negocian en secreto, como la actual Asociación Transpacífico… no en completo secreto, por supuesto. No son secretos para los cientos de cabilderos empresariales y abogados que redactan las detalladas normas, cuyo impacto es revelado por las pocas partes que han llegado al público por medio de Wikileaks.
Conforme a la razonable conclusión del economista Joseph E. Stiglitz, la oficina del representante comercial de Estados Unidos representa los intereses de los consorcios, no los del público, y por tanto la probabilidad de que los resultados de las negociaciones sirvan a los intereses de los ciudadanos comunes y corrientes del país es baja; la perspectiva para los ciudadanos comunes de otros países es aún más débil.
La seguridad del sector empresarial es una preocupación regular de las políticas del gobierno, lo cual apenas si sorprende, dado que en principio ese sector es el que formula las políticas públicas.
En contraste, existe evidencia sustancial de que la seguridad de la población del país –que es como se supone que se debe entender el término seguridad nacional– no es una alta prioridad de la política del Estado.
Por ejemplo, el programa global de asesinatos con drones que impulsa el presidente Obama, con mucho la campaña terrorista más grande del planeta, es también una campaña generadora de terror. El general Stanley A. McChrystal, comandante de las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN hasta que fue relevado del cargo, hablaba de las matemáticas de la insurgencia: por cada persona inocente que se mata, se crean 10 nuevos enemigos.
Este concepto de la persona inocente nos dice hasta dónde hemos llegado en los últimos 800 años, desde la Magna Carta, la cual sentó el principio de la presunción de inocencia, que alguna vez se creyó que era el fundamento del derecho angloestadunidense.
Hoy, la palabra culpable significa designado por Obama para ser asesinado, e inocente quiere decir aún no investido con ese estatus.
La Institución Brookings acaba de publicar The Thistle and the Drone (literalmente, El cardo y el zángano, en alusión al sentir de la tribu y a los aviones no tripulados /T.), muy elogiado estudio antropológico de las sociedades tribales escrito por Akbar Ahmed, subtitulado “Cómo la guerra de EU contra el terrorismo se convirtió en una guerra global contra el islam tribal”.
Esta guerra global presiona a gobiernos centrales represivos para que emprendan ataques contra los enemigos tribales de Washington. La guerra, advierte Ahmed, puede llevar a algunas tribus a la extinción, con graves costos para las sociedades mismas, como se observa ahora en Afganistán, Pakistán, Somalia y Yemen. Y, a final de cuentas, a los propios estadunidenses.
Las culturas tribales, señala Ahmed, se basan en el honor y la venganza: Todo acto de violencia en esas sociedad tribales provoca un contrataque: mientras más duros los ataques contra los hombres de la tribu, más crueles y sanguinarios los contrataques.
El ataque al terror puede volverse contra el país de origen. En la revista británica International Affairs, David Hastings Dunn describe la forma en que los drones, cada vez más sofisticados, son un arma perfecta para grupos terroristas: son baratos, se pueden adquirir con facilidad y poseen muchas cualidades que, al combinarlas, los convierten potencialmente en el medio ideal para un ataque terrorista en el siglo XXI.
El senador Adlai Stevenson III, en referencia a sus muchos años de servicio en el Comité de Inteligencia del Senado, escribe: “La cibervigilancia y el acopio de metadatos forman parte de la reacción continuada al 11-S, que ha producido pocas capturas de terroristas y enfrenta una condena casi universal. En muchas partes se percibe que Estados Unidos está empeñado en una guerra contra el islam, contra chiítas y sunitas por igual, en el terreno, con drones, y mediante testaferros en Palestina, desde el golfo Pérsico hasta Asia central. Alemania y Brasil resienten nuestras intrusiones y, ¿qué se ha ganado con ellas?”
La respuesta es que se ha ganado una creciente amenaza de terror, así como un aislamiento internacional.
Las campañas de asesinatos con drones son un mecanismo por el cual la política de Estado pone a sabiendas en peligro la seguridad. Lo mismo puede decirse de las operaciones de asesinato mediante fuerzas especiales. Y de la invasión a Irak, que aumentó en gran medida el terror en Occidente, confirmando las predicciones de la inteligencia británica y estadunidense.
Estos actos de agresión fueron, una vez más, asuntos de poca monta para sus planificadores, que están guiados por conceptos de seguridad enteramente diferentes. Ni siquiera la destrucción instantánea con armas nucleares ha tenido nunca alta prioridad para las autoridades del Estado. Esto lo veremos en el artículo siguiente.
Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusets, EU). Su libro más reciente es Power systems: conversations on global democratic uprisings and the new challenges to US empireInterviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democráticos en el mundo y nuevos desafíos al imperio estadunidense: entrevistas con David Barsamian).
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/04/06/index.php?section=opinion&article=022a1mun
Traducción: Jorge Anaya.
Enlaces:
Los cables sobre México en WikiLeaks
Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

lunes, 14 de abril de 2014

Criterios indígenas para la protección del medio ambiente

El triángulo de la maldad en México

La cuadratura capitalista del círculo revolucionario Lectura sobre el retorno del Ecuador al Banco Mundial




 “Mientras más lejos tengamos al FMI y al BM, los grandes culpables de la debacle de América Latina en los últimos 20 años, mejor nos irá”. Rafael Correa, octubre 2007

“El Banco Mundial está atrás de nosotros para colocarnos financiamiento, porque admiran el crecimiento del país y el desempeño de la economía”.Rafael Correa, abril 2014.

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Entre las dos declaraciones presidenciales han pasado casi siete años y mucha agua ha corrido bajo el puente. Desde una lectura superficial, podría creerse que, transcurrido todo este tiempo, han acontecido diversos cambios que podrían explicar esta variación indudablemente significativa de la posición oficial. Y que inclusive esta noticia sería positiva para el país.

Existen varias posibilidades. En términos gruesos podríamos pensar en las dos orillas de un amplio abanico de opciones. Por una parte podría suceder que el Banco Mundial, en estos últimos años, de alguna manera mágica ha abandonado la ortodoxia que le ha caracterizado a lo largo de la historia reciente, hasta llegar a sintonizarse con los procesos propuestos por los gobiernos “progresistas”. La otra opción sería que, en realidad es el gobierno ecuatoriano quien ha abandonado los postulados iniciales del proyecto de Alianza PAÍS en el 2006, presentando importantes logros en línea con las demandas del capitalismo metropolitano, que merecen un reconocimiento del Banco Mundial (1). Entre esas dos aproximaciones, cabrían muchas otras que, de una u otra manera, sintetizan la creciente necesidad de financiamiento externo del gobierno ecuatoriano.

La fiebre por recursos financieros 
Este es o debería ser el punto de partida del análisis: ¿Cómo entender y justificar la creciente demanda de recursos financieros por parte del gobierno?

Desde inicios del proyecto, el esquema económico propuesto por el gobierno del presidente Correa, buscó superar la visión neoliberal recuperando a su vez el papel del Estado en la economía. Parecía que atrás quedaron las imposiciones del FMI y del Banco Mundial, que propiciaban un manejo económico “ortodoxo, conservador y prudente”. El Consenso de Washington, en particular su discurso, había sido archivado como un mal recuerdo de una larga y triste noche para nuestro país. En síntesis, las políticas macroeconómicas restrictivas de inspiración neoliberal asomaban como parte del pasado.

Indudablemente el Estado ha recuperado un papel central en la economía. Y se expresa, por ejemplo, en la cuantiosa inversión pública que requiere de gran cantidad de financiamiento. Pero finalmente ese Estado ha devenido solo un nuevo comensal cada vez más activo en el banquete de una recomposición capitalista. Los ingresos fiscales no han faltado. El gobierno de Correa gana por goleada a cualquier otro gobierno anterior, en lo que se refiere a ingresos por exportaciones petroleras. Este gobierno discurrió bajo condiciones muy particulares de altos precios y demanda en el mercado internacional, y ello le permitió contar con enormes recursos por exportaciones petroleras.

A más de los petroleros, hay que sumar los ingresos tributarios. Igualmente, al inicio de su gestión, el gobierno contó con recursos congelados en diversos fondos petroleros durante los gobiernos anteriores. Así mismo, ha recurrido también al uso productivo de recursos acumulados en la reserva de libre disponibilidad (sobre todo en el momento de mayor impacto de la crisis internacional: 2008-2009). Y el actual, al igual que los gobiernos anteriores, acumuló préstamos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), aunque en cantidades muy superiores a las entregadas previamente.

Todos estos rubros sumados -petróleo, tributos, préstamos del IESS y otros- superan largamente las disponibilidades financieras de los gobiernos anteriores. A esto se añade el beneficio temporal obtenido por la renegociación de la deuda externa, que permitió alivianar el pago de intereses en el presupuesto del Estado, particularmente en los años 2009 y 2010. Este punto debe ser resaltado, tanto desde una perspectiva meramente fiscal como desde una lectura de economía política para analizar la lógica gubernamental “altiva y soberana”, que hoy se está diluyendo.


El sorpresivo crédito del Banco Mundial 
Los detalles de la línea de crédito propuesta son escuetos. Se trataría de un monto de mil millones de dólares. Esto implica una duplicación del nivel de endeudamiento del Ecuador con el Banco Mundial. Se habla de un período de pago de treinta años, con un lapso de 15 años de gracia. La tasa de interés sería LIBOR más 1%. Y, según las informaciones oficiales, en un principio no habría condiciones… Aunque, como sabemos, las condiciones vienen a la hora de la presentación de proyectos y de los desembolsos de cada tramo.

Sin embargo y antes de caer en triunfalismos apresurados, lo que habría que destacar es que se trata de una mera línea de crédito. Seguramente no tiene las condicionalidades de otras épocas, pero no significa que ese dinero está ya disponible o que el gobierno puede usarlo de la manera que considera más adecuada. Habrá que presentar los respectivos proyectos para que califiquen dentro de las normativas del Banco Mundial.

Cabe recordar que en la actualidad existen dos proyectos financiados por el Banco Mundial. La relación con el organismo multilateral, que desde el año 2007 tuvo un perfil bajo, no impidió que se aprobaran créditos de 205 millones de dólares para el Metro de Quito y 100 millones para un proyecto de sanidad en Manta. (Para obtener estos créditos ya se marginaron las recomendaciones de la auditoria de la deuda pública del 2008). Una primera conclusión nos dice que el gobierno obtuvo una ampliación de la línea de crédito existente y la posibilidad de diversificar las fuentes de financiamiento, cuando podría ser cada vez más difícil obtener más créditos en la CAF o el BID, así como en China. 
¿Eso es todo? No, definitivamente.


Cumplimiento de un ciclo 
Antes de adentrarnos en un análisis de las implicaciones de este crédito, reconozcamos que la deuda externa es, es muchas veces, la expresión más visible de una evolución que va mucho más allá del simple campo financiero y aún económico. No tener esto en mente, impediría hacer un análisis integral de la cuestión.

Para empezar, lo sabemos hasta la saciedad, no cabe afirmar simplemente que la suspensión de pagos de deuda externa sea la causa de las repetidas crisis económicas. Es cierto que la moratoria del año 2009 cerró al Ecuador la puerta de varias líneas de financiamiento y que el país encontró en China una tabla salvavidas financiera. Sin embargo, esa decisión significó algunos beneficios al país. Por ejemplo se consiguió alivianar el peso del servicio de la deuda y, además, el país se desató de las imposiciones de los organismos multilaterales de crédito, entre otros del propio Banco Mundial. Y luego de dicha suspensión de pagos, pasado un tiempo, ahora se opta por regresar a los mercados financieros internacionales.


Vistas así las cosas, los problemas derivados de la deuda externa, que subsistían en los albores del siglo XXI, no son nuevos en la historia ecuatoriana. Desde los primeros empréstitos extranjeros contratados a principios del siglo XIX, hasta la actual deuda, nuestra economía ha atravesado por una serie de períodos recurrentes de auge y crisis, estrechamente vinculados a los ciclos de las economías capitalistas centrales. Esto se explica por la disponibilidad de recursos financieros que son prestados con relativa facilidad en unas épocas y su cobro, en otras. Así, a lo largo de la historia financiera internacional se puede observar que los países deudores que repetidamente toman créditos, tienen un auge, declinan, cesan los pagos, pasa un tiempo vuelven a pedir préstamos y la vida continúa.

Lo que si conviene dejar sentado es que la renegociación del año 2009, que liberó en parte el peso de la deuda sobre la economía, no fue completa. Bastaría con analizar el incumplimiento de las recomendaciones de la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público en todos los tramos de la deuda externa: bilateral, multilateral e inclusive comercial.


El Banco Mundial, un facineroso conocido 
El gobierno del presidente Correa dispuso en el año 2008 la suspensión del servicio de una parte de la deuda externa comercial, mas no de toda la deuda. Esta suspensión de los pagos o moratoria se enmarcó en una posición programática clara y preconcebida para encontrar mejores condiciones para su renegociación, y no por la imposibilidad de servir la deuda.

El gobierno asumió parcialmente los resultados de la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público. La Comisión fue creada en el año 2007 ante las reiteradas presiones de diversos grupos de la sociedad civil, expresadas desde años atrás y que no fueron cristalizadas en los dos gobiernos precedentes, los cuales habían dado inicialmente algunas señales de apoyar esta iniciativa ciudadana. El trabajo de dicha Comisión, que tenía más un valor ético que jurídico, fue, de todas maneras, contundente para la evaluación de todos los tramos de la deuda pública externa e incluso interna.

En esas condiciones, sin cumplir todas las recomendaciones de dicha Comisión, Correa solo declaró la suspensión de pagos de un tramo de la deuda externa comercial, por considerarla ilegítima e ilegal. Unos meses más tarde, archivando el reclamo de ilegitimidad e ilegalidad en tanto posibilidad de acciones jurídicas concretas, el gobierno de Correa recompró parte de los Bonos Global (a 12 y 30 años, no así los Bonos Global a 15 años), que habían sido declarados en moratoria. No se entienden las razones por las cuales no se impugnaron los Bonos Global 2015, cuya emisión tenía como objeto servir los otros Bonos Global, es decir, provenían de un origen igualmente cuestionable. Y tampoco se comprende por qué no se asumieron las recomendaciones de dicha Comisión para los tramos de la deuda bilateral y multilateral, cargos de irregularidades.

Así las cosas, la indicada auditoría, siendo un ejercicio histórico de relevancia internacional, no llegó a tener una trascendencia mayor al no haberse complementado con las correspondientes respuestas jurídicas y con acciones coherentes.

Te ngamos presente que en Ecuador, tal como ha demostrado el “Informe final de la auditoria integral de la deuda ecuatoriana” (2008), los acreedores privados aseguraron sus intereses en abierto contubernio con los organismos multilaterales de crédito: FMI, Banco Mundial, BID; e, incluso de algunos gobiernos acreedores; casi siempre con el cómplice apoyo de los negociadores nacionales. Siguiendo los hallazgos publicados en este Informe, se configuró una “coalición multilateral para apoyar y asegurar, en primer lugar, la negociación del Plan Brady, cuya legitimidad y legalidad están sólidamente cuestionadas en el examen que la Comisión hace de la deuda comercial; y, con la percepción de ocasión propicia, introducir la doctrina económica del momento relacionada con la reducción del tamaño y rol del Estado, las privatizaciones, la liberalización comercial y productiva, a espaldas de las inequidades prevalecientes y los impactos sociales.”

En la lista de conclusiones de la Comisión de Auditoría se asevera también que: “Existen pruebas suficientes para repudiar los préstamos que conforman el grupo examinado en esta parte de la auditoría de la deuda multilateral e iniciar procesos de anulación y reivindicación soberana”. Además, se reveló “la presencia simultánea de los factores de odiosidad, ilegitimidad, ilegalidad e ilicitud.” En este campo el Banco Mundial fue uno de los actores más destacados. La casi totalidad de créditos otorgados por este organismo multilateral -por ejemplo el proyecto Mosta o el Prodeminca, para citar apenas dos casos- cumplen con esos cuestionamientos. Además, no hay que olvidar que este Banco, en contubernio con su hermano siamés, el FMI, fue uno de los causantes de la aplicación de las políticas de ajuste estructural.

Conocedor de esta realidad, el presidente Correa fue un duro crítico del Banco Mundial. No solo que expulsó al representante de éste casi al asumir la Presidencia de la República, sino que años más tarde, en el año 2013, llegó a solicitar que “debería comenzar su discurso pidiendo disculpas por el daño que el Banco Mundial ha hecho a América Latina y al planeta”, cuando en la XXI Cumbre Iberoamericana en la ciudad de Asunción en Paraguay, se retiró de la sala por la presencia de un representante de dicho banco. Según él, “el Banco Mundial fue uno de los heraldos del neoliberalismo en América Latina”.

Quedan las dudas, por decir lo menos, sobre una posible transformación del papel del Banco Mundial. Es probable que ya no defienda a rajatabla y tan dogmáticamente los planteamientos del neoliberalismo. Pero eso no significa que no siga siendo un engranaje fundamental de la lógica financiera del capitalismo transnacional.

Y no nos olvidemos, la larga historia del endeudamiento externo así lo demuestra, que l a deuda ha sido un mecanismo de exacción de recursos desde los países pobres y de imposición de políticas desde los países ricos. La deuda ha sido y es, en términos de Karl von Clausewitz si hubiera abordado las finanzas y no la guerra, la continuación de la política por otros medios. Desde esta lógica la gestión de la deuda externa engarza con otro axioma del propio Clausewitz, según el cual la deuda ha sido un acto de violencia cuyo objetivo es forzar al país deudor a hacer la voluntad de los acreedores.


Una lectura financiera de un potencial crédito 
Desde el lado de los analistas convencionales, esta línea de crédito del Banco Mundial es vista con buenos ojos. Es positivo, dicen, ya no depender solamente de la banca China, que al parecer no quiere continuar prestándole al país de manera indefinida. Esto, entonces, diversificaría las fuentes de financiamiento. Además, destacan las mejores condiciones crediticias conseguidas. Con estas declaraciones se reconoce también el elemento simbólico que trae aparejado el endeudamiento con el Banco Mundial. Es como que el mundo regresara a su orden natural. Por otro lado, y esto es algo en lo que hay que hacer énfasis, este acercamiento al Banco Mundial podría facilitar el retorno pleno del país al mercado financiero internacional, en el que pretende incursionar este año el Gobierno. En ese sentido se pronunció el presidente Rafael Correa, quien anunció el domingo 6 de abril, en una entrevista televisiva, que se hará “una operación de bonos en el mercado abierto este año” por unos 700 millones de dólares para financiar el presupuesto de inversión.

Por cierto no falta quien demanda regularizar la situación frente a la última moratoria y a los pocos tenedores actuales de bonos (inclusive se ha dicho que con los recursos del Banco Mundial se podría atender el servicio de dichos bonos). En este espíritu de reencuentro también se solicita transparentar todas las cuentas de la deuda con China, una de cuyas características es el elevado grado de opacidad de sus operaciones.

Así se cerraría el tradicional círculo de alejamiento de los mercados financieros, que provocó la moratoria de fines del 2008 impulsada desde posiciones de soberanía del manejo de la deuda para, luego de un tiempo, volver a dichos mercados. Las razones pueden radicar en el cambio de la “política díscola” de un país o en el ablandamiento de las condiciones financieras internacionales, por ejemplo por la creciente disponibilidad de recursos financieros cuya colocación puede hacerse cerrando un ojo para no recordar malos momentos vividos entre deudores y acreedores. Por cierto pueden darse estas dos situaciones. Y no hay duda que en el Banco Mundial celebraran el retorno del Ecuador.


La cuadratura capitalista del círculo revolucionario 
De lo anterior se puede concluir que, más allá de los (supuestos) cambios que puedan existir en el mercado financiero internacional y en el propio Banco Mundial, lo cierto es que la política económica del Gobierno de Correa es vista como el “milagro económico” ecuatoriano por parte de varios analistas internacionales cercanos a los círculos liberales y de los grandes grupos de interés transnacionales.

No podía pasar desapercibido el atractivo que despiertan en esos espacios las apuestas extractivistas de Correa. La explotación del crudo del ITT en el Yasuní, la ampliación de la frontera petrolera en el sur de la Amazonía, la megaminería, la promoción de los agrocombustibles o la ruptura del candado constitucional que prohíbe la importación de semillas transgénicas y los cultivos con dichas semillas. También deben estar en el portafolio de posibles inversiones las grandes obras de infraestructura del Gobierno y las industrias básicas -refinerías, acería, siderurgia, astillero- en las que se asentaría la transformación de la matriz productiva.

También debe seguirse con atención la negociación del TLC con la UE, que más allá del nombre con el que se bautice a dicho acuerdo, es una de las viejas aspiraciones de reducidos grupos de poder nacionales, de muchos inversionistas extranjeros y por cierto de los organismos multilaterales de crédito. Tal vez valdría la pena enmarcar las gestiones realizadas desde la Embajada del Ecuador en Washington, con Nathaly Celi a la cabeza, desde la perspectiva de la vinculación de la embajadora con las élites empresariales y posibles conversaciones para retomar las negociaciones comerciales con los EEUU. Dicho de otra manera, se trata además de un acontecimiento que nos revela los movimientos políticos de grupos de interés dentro y fuera del Gobiern o (y de otra derrota para lo que sea que quede de izquierda dentro del mismo).

Como para cerrar este intento por lograr la cuadratura capitalista de un supuesto proceso revolucionario cabría rescatar la propuesta de inversión millonaria de la Coca-Cola en el Ecuador, cuyo gerente se reunió ya con el presidente Correa. Y en esta línea de regresión política del proceso iniciado en el 2007 asoma el fracaso en manos de presidente Correa de la iniciativa de dejar el crudo bajo tierra en el Yasuní-ITT, construida desde la sociedad civil y asumida por el presidente Correa. Dicho de otra forma, las variaciones de su discurso y las continuas contradicciones, demuestran el retorno del hijo pródigo al redil del capitalismo mundial.

Hoy el presidente recorre las principales universidades de EEUU, vendidendo el “milagro ecuatoriano”, ese que ve incluso al modelo educativo capitalista como la senda a seguir en el Ecuador. Hay que tener en cuenta que el mercantilismo ha permeado todos las instancias gubernamentales y el Estado está decidido a repetir eso en la sociedad. Lo que no se dice es que ese milagro ecuatoriano estará siempre atado a profundizar la modalidad de acumulación primario exportadora.

En síntesis, los discursos revolucionarios y anti imperialistas se desvanecen aceleradamente en el marco de una propuesta de modernización del capitalismo. Todo esto explica los grandes retrocesos que atraviesa el proceso actual, los cuales distan mucho de las alternativas transformadoras que se habían propuesto en un inicio. Y esta deriva regresiva toma tintes cada vez más indetenibles, en la cual el sobreendeudamiento -a partir de lo que nos demuestra la experiencia histórica- exigirá una creciente ampliación de las fronteras extractivas en todos los niveles, relegando la necesidad de abandonar la dependencia y construir una auténtica soberanía económica.



A. Acosta: economista ecuatoriano. Profesor e investigador de la FLACSO-Ecuador. Profesor honorario de la universidad Ricardo Palma, Lima. Exministro de Energía y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República. 

1/ Dos preguntas que no tiene aún respuesta: ¿Qué papel jugó el FMI en esta oferta crediticia del BM?, ¿el FMI ya emitió su informe sobre la economía ecuatoriana bajo lo que ordena el Art. 4 de su estatuto?

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El Nuevo Orden Mundial que se viene


Barómetro Internacional


Las proyecciones de la consultora inglesa PwC, para dentro de apenas 19 años marca un cambio copernicano de las fuerzas mundialistas, por ello no es extraño que Inglaterra acaba de iniciar un proceso para transformarse en la City Financiera del “Modelo Chino”. Sabe muy bien Inglaterra que ello va en contra de su socio principal actual EE.UU. Y de los países europeos a los que siempre despreció, en especial a Francia, (quizás su única tolerancia sea con la vieja Holanda con la que tuvo y tiene viejísimos lazos de amistad y negocios) y de paso controlar a una Alemania por ahora fuerte (es por ello que los capitanes de la industria alemana no quieren saber nada con que la Merkel sancione a Rusia, pues más allá de la dependencia energética de Rusia, saben que su futuro está en el Este para mantener su estatus de potencia económica).
Nunca mejor la cita: “Inglaterra tiene intereses permanentes, no amigos permanentes”.
Este giro mundial, no será sin ruido de sables, seguramente, pues no olvidemos que 300 personas o grupos económicos (especialmente norteamericanos) concentran el 43% de la economía del mundo actual. Y por más que sean empresas transnacionales, han hecho su poder y fortuna con el apoyo del estado norteamericano y no les será muy sencillo adaptarse a las nuevas realidades de pérdida de poder e influencia y seguramente recurrirán al expediente bélico (con distintas argumentaciones) para mantener sus actuales privilegios.
Las proyecciones que hoy son difundidas por PwC, son datos que hasta hace poco manejamos escasos pensadores y expertos en Geopolítica y Relaciones Internacionales, y no porque fueran los mismos “secretos”, es que cada vez que publicamos un trabajo sobre estos cambios, un muro de silencio mediático los ocultaba o si no eran discriminados por los seudo “analistas” internacionales a sueldo (y muy bien pagos) de ese sistema de los 300 antes mencionados, que fueron los implementadores y beneficiarios de la última globalización del siglo XX.
Contra esta corriente de pensamiento (que serían los “políticamente correctos”), los adictos al pensamiento único y al fin de la Historia nos sublevamos muy pocos pensadores. Son contados con la mano en Argentina y Latinoamérica (Jaguaribe-Moniz Bandeira-Barrios-Buela-Cagni-Chino Fernández-Carvajal Aravena-Methol Ferré-Oliva.Gullo-De Paula). Ya en el 2003 decíamos: Que la pirámide de poder mundialista se trocaría con el ingreso de los BRICS. Que las luchas por el control de los recursos Naturales (Petróleo, Gas, Agua) y alimentarios serían las luchas del primer cuarto del siglo XXI. Que la prosperidad de la Unión Europea iría en deterioro y que su talón de Aquiles sería determinante en su retroceso mundial: su Demografía (una Europa envejecida). Que la planificación económica-tecnológica debería ser una herramienta administrada por los Estados en desarrollo y que no podían dejarse las mismas a la “Fuerza del Mercado”. Que el mundo viraría económicamente hacia el área Asia Pacífico.
Todo lo tenemos escrito, y, me pregunto a esta altura y ante los pocos años que quedan para que se consoliden estas macro tendencias. ¿Cuánto tiempo y posicionamientos desperdiciados perdimos? Pero también dimos nuestros aportes de como se debía ingresar a este nuevo orden mundial, que no es otro camino que el del Continentalismo con la creación de organismos que en nuestro caso de Suramericanos les permitirían a nuestras naciones y economías integrarse en los mismos (por ello saludamos a organismos como: Mercosur ampliado, UNASUR, Consejo de Defensa Suramericano (CDS), como herramientas políticas económicas que nos permitirán el ingreso no traumático a este nuevo sistema-mundo en rápida formación. Es tiempo que dirigentes políticos, económicos, sociales, sindicales, religiosos tengan estos temas en su agenda diaria por que es el futuro que llega.

Fuente: http://barometrointernacional.bligoo.com.ve/por-lic-carlos-pereyra-mele-el-nuevo-orden-mundial-que-se-viene

martes, 8 de abril de 2014

Anécdotas familiares.

Como he contado, mi familia cuenta con historias únicas y debo reconocer que hay cosas bastante curiosas. Por ejemplo ahora entiendo porque soy como soy y porque no habría simpatizado con uno de mis bisabuelos. Por ejemplo el hijo del sol (se llamaba Apolonio) tenía una obsesión con la propiedad privada, mientras que mi bisabuelos Cuco y Aurora eran más abiertos a las tendencias sociales. 

   Una anécdota nueva fue que mi tatarabuelo, a pesar de no tener hijos varones, legó sus bienes a su hija, algo inusual en pleno siglo XIX. Otra cosa curiosa es que en su casa se encontraba un libro de Filosofía Médica del año 1803, aunque alguien dibujó algo con crayon rojo. Me llamó la atención porque mi papá era médico. Mi tatarabuelo era muy buen jinete y siempre andaba a caballo presumiendo su barba castaña clara, mis papás decían que les dijeron que era muy barbón.  
    
    En los tiempos de la Revolución Mexicana, el hermano de mi bisabuelo Cuco, cuyo nombre tristemente ignoro, murió en fuego cruzado en el Estado de Morelos cuando regresaba de un viaje de arriero. Afortunadamente alguien trasladó el cuerpo desde Morelos al norte de la Ciudad de México. El hijo del sol detestaba a los revolucionarios, a tal punto que no se les podía mencionar y en sus años crepusculares, a Lázaro Cárdenas. 

    Una tía abuela que tengo de 93 años, tiene en su casa un trozo de colmillo de mamut. Lo malo es que está en malas condiciones que parece estar desintegrándose, aquello me entristece porque considero que debería ir a un museo. Desde hace un tiempo no deja que nadie lo vea, además en lo personal, su casa me da miedito. 

    La casa familiar ha estado en la familia por varias generaciones, he contado hasta seis sin incluirme. Además cuando se hicieron reformas a la casa, se encontraron en el suelo cinco pisos diferentes al cavar. Con la nuestra ahora son seis, ahora se con exactitud la cantidad de remodelaciones que ha tenido. Además es muy común ver sombras caminando por la casa, son tres cabezas muy juntitas. No me da miedo porque estoy acostumbrada a verlas, pero quienes nos visitan aseguran que les asusta (aunque no sepan lo de las sombras).

Las anécdotas que rondan a mi familia son grandes, además que han habido miembros interesantes que son recordados por gente de mi pueblo

jueves, 27 de marzo de 2014

Estoy muy orgullosa de mi sangre...menos de mi bisabuelo materno - materno

Me someto a mi misma al revisionismo histórico familiar.

Durante unas vacaciones familiares, mi mamá insistió en que su madre debía ir con la familia de vacaciones a Cancún, bueno, al principio no nos opusimos mi hermana y yo porque nos reservaron una cuarto en el hotel para nosotras a parte del de mi mamá y su madre. ¿Porqué tanto mi sister como yo no queríamos ir con nuestra abuela? Porque tristemente cuando ve a una persona indígena en las playas siempre trata de humillarle. 
    Sin embargo toda esa parafernalia racista que tiene mi abuela va más allá de las ideas recalcitrantes de una vida, se remonta desde hace más de cien años. Una vez que conocí la historia de la familia Ur...me alegré de no haber conocido a mi bisabuelo, sé que me habría plantado un par de bofetadas. Remontando desde que se tiene registro (para la desgracia familiar) que eran conservadores, enemigos acérrimos de Benito Juárez. Eso último puede ser porque los Ur....eran muy conservadores, pero podría justificarlo hasta cierto punto. 

    La cosa se pone peor para la genealogía familiar, cuando comenzó la revolución mexicana mi bisabuelo ya se había convertido en un joven de 22 años, que criticó la causa del pueblo. Era evidente que no se conmovía por la pobreza del pueblo, las condiciones de trabajo de los jornaleros del campo, o de su derecho "porque dios lo quiso" de que al ser el patrón se permitía abusar de los peones del campo.

   Mientras una parte de mi viene de gente que nunca aprobó ni practicó los abusos a sus criados o jornaleros, otra no dejaba de sentir el derecho supremo sobre otros. Hace poco una señora mayor, quien fuera criada de mi abuelita Aurora y el abuelo Cuco, me contó que cuando terminaba de trabajar, había (por los años cuarenta) delincuentes a la espera de las jóvenes que terminaban su trabajo en las casas, muchas eran violentadas. Mis abuelos, para evitar que su ayudante sufriera eso, construyeron una vereda cerrada que conectaba la entrada  de la casa grande con la casa de unos viejitos que vivían cerca de la muchacha.

    La señora me dijo muy contenta que nunca sufrió de abusos ni acosos con mis abuelos, tristemente por razones familiares tuvo que trabajar en la Ciudad de México, específicamente en la Colonia Roma, donde los patrones ejercían su "derecho de pernada". Sufrió mucho, pero me dijo que se alegraba de que mis bisabuelos fueran buenas personas.

     Con el hijo del sol la situación fue muy diferente, de hecho cuando la revolución estaba en su apogeo comenzó a hablar en exceso de la propiedad privada, su derecho sobre la propiedad privada y más propiedad privada. Esa idea capitalista con tintes de un neoliberalismo primitivo y local, lo mencionaría hasta el final de sus días. Mi mamá recuerda mucho de su abuelo hablando de que el reparto de tierras a su parecer "era algo que no se merecían los campesinos" (palabras censuradas). 
    
    Mi mamá incluso cuenta que el hijo del sol se molestó con otros hechos de gran trascendencia para el país: la expropiación petrolera, el reparto de tierras que puso en marcha el presidente Lázaro Cárdenas y obvio el sufragio femenino de 1953. La verdad mi mamá es muy prudente y nunca mencionó algo que contrariara a su abuelo, pero su papá, mi abuelo Carmelo no simpatizaba nada con su suegro, ya que mi abuelito tenía ideas liberales. Por ejemplo a sus trabajadores les enviaba a la escuela o les enseñaba a hacer cuentas y llevar la contabilidad.
    
    Además existió algo que irritaba particularmente al abuelo sol, era que mis bisabuelo materno. paterno, se benefició con el reparto de tierras y fue ejidatario. Afrenta para un hombre que creía en la propiedad privada. Mi abuelo trataba a su suegro con condescendencia y regañaba a su esposa cuando comenzaba a maltratar a los trabajadores, indígenas o a la gente humilde. Fue algo que definitivamente mermó su matrimonio, mi mamá recuerda el consejo de su papá: no seas como tu madre o tu abuelo, juzga a las personas por su carácter. 

   Mi mamá siguió el consejo de mi abuelo, no tolera la actitud de su madre y la de la mayoría de sus hermanos, no me agrada saber de tal antecedente en mis raíces familiares, pero sé que el carácter de mi abuela y su ascendencia, son un ejemplo de COMO NO SER Y JUZGAR EL CARACTER, NO LA BILLETERA.