lunes, 13 de julio de 2015

Pedófilos de la élite Británica

Investigación sobre la protección que se otorga a pedófilos en el Reino Unido desde hace al menos sesenta y cinco años. Protegidos de algunos primer ministros, empleados de la familia real, políticos y empresarios. Gente que han cometido el mayor crimen de todos, atentar contra los seres más indefensos e inocentes.

    Como es de esperar, a quienes dan voz a las víctimas se les considera amarillistas o conspiranoícos. Los medios de comunicación oficiales (propiedad de algunos pedófilos adinerados) evidentemente distorcionan la verdad o impiden la publicación de las denuncias e investigaciones. 

     Niños de escuelas privadas, instituciones patrocinadas por organismos "filatrópos". La evidencia parece indicar que un requisito de los miembros en los círculos de poder es tener "gusto" por dichas prácticas. La mayoría de las redes de prostitución infantil se da en países lejanos de la civilización occidental, se necesita de mucho dinero para viajar a Camboya, Tailandia e incluso México y Brasil.

    La constante sexualización de las estrellas más jóvenes del espectáculo promueven que la pedofilia se convierta en algo que pueda pasar desapercibido. No es extraño que en los concursos de belleza infantiles existan casos de abuso sexual dentro de las familas de las concursantes. El infante pasa de ser un ser humano a un objeto sexual.

    Agentes de modelos, caza talentos entre otros, constantemente reclutan niñas desde esos concursos de belleza infantiles. Peor aún con el conocimiento de los padres o tutores. Los niños de países subdesarrollados son extraídos de sus familias utilizandos. La pobreza y corrupción es la aliada. Cárteles del crimen organizado de cualquier parte del mundo reporta ganacias por el comercio sexual infantil.

    Incluso países altamente desarrollados como Holanda, reportan la existencia de burdeles con infantes. Protejamos a nuestros niños y evitamos la sexualización de la infancia.


lunes, 29 de junio de 2015

Discurso íntegro del primer ministro de Grecia anunciado el referéndum ante el chantaje de los acreedores

Compatriotas griegos, 

Desde hace ya seis meses, el Gobierno griego ha estado librando una batalla en condiciones de asfixia económica sin precedentes, con el fin de implementar el mandato que el pueblo nos legó el 25 de enero. El objetivo por el que estábamos negociando con nuestros socios era poner fin a la austeridad y permitir así que la prosperidad y la justicia social regresaran a nuestro país. 

Era una propuesta por un acuerdo sustentable que respetara tanto la democracia como las leyes comunes de Europa y que nos condujera finalmente a una salida de la crisis. 

A lo largo de este período de negociaciones se nos ha pedido implementar los acuerdos pactados por los anteriores gobiernos mediante los memorandos, a pesar de que estos fueran categóricamente condenados por el pueblo griego en las recientes elecciones. 

Sin embargo, ni por un momento pensamos en rendirnos y traicionar vuestra confianza. 

Desafortunadamente, luego de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios han emitido en el Eurogrupo de antes de ayer un ultimátum a la democracia griega y a su pueblo. 

Un ultimátum contrario a los principios fundacionales y a los valores de Europa, los valores de nuestro proyecto común europeo. 

Ha demandado que el Gobierno griego acepte una propuesta que suma una nueva carga insostenible sobre el pueblo griego y que socava la recuperación de la sociedad y la economía griega. Una propuesta que no sólo perpetúa el estado de incertidumbre, sino que acentúa aún más las desigualdades sociales. 

La propuesta de las instituciones incluye: Medidas que conducen a una mayor desregularización del mercado laboral, recortes en las pensiones, más reducciones en los salarios del sector público y un incremento en el IVA de alimentos, restaurantes y turismo, mientras que elimina las exenciones tributarias de las islas griegas. 

Estas propuestas violan directamente los derechos sociales y fundamentales de Europa: Demuestran que respecto al trabajo, la igualdad y la dignidad, en la mira de algunos de los socios e instituciones no existe un acuerdo viable y beneficioso para todas las partes que no sea la humillación de todo el pueblo griego. 

Estas propuestas principalmente destacan la insistencia del FMI en una austeridad severa y disciplinaria y hacen más oportuna que nunca la necesidad de que las principales potencias europeas aprovechen el momento y lleven a cabo iniciativas que de una vez por todas pongan un final definitivo a la crisis de la deuda soberana de Grecia, una crisis que afecta a otros países europeos y amenaza el futuro mismo de la integración regional. 

Compatriotas griegos, 

Ahora mismo descansa sobre nuestros hombros la responsabilidad histórica frente a las luchas y sacrificios del pueblo griego para la consolidación de la democracia y soberanía nacional. La responsabilidad por el futuro de nuestro país. 

Y esta responsabilidad requiere que respondamos al ultimátum basándonos en la voluntad soberana del pueblo griego. 

Hace poco tiempo, en una reunión del gabinete, sugerí la organización de un referéndum para que el pueblo griego pudiera decidir de una manera soberana. 

La sugerencia fue aceptada unánimemente. 

Mañana, la Cámara de representantes será convocada de urgencia para ratificar la propuesta del gabinete de cara a un referéndum el próximo domingo, 5 de julio, sobre la consulta de aceptar o rechazar la oferta de las instituciones. 

Ya he informado de mi decisión al presidente de Francia y a la canciller de Alemania, al presidende del BCE, y mañana mi misiva le pedirá a los líderes de la UE y las instituciones extender por algunos días el actual programa de liquidez para que el pueblo griego pueda decidir libre de cualquier tipo de presión o chantaje, como requieren la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa. 

Compatriotas griegos, 

Ante el chantaje del ultimátum, que nos exige aceptar una severa y denigrante austeridad sin fin y sin ninguna expectativa de recuperación social y económica, os pido que respondáis de manera orgullosa y soberana, como la historia del pueblo griego lo demanda. Ante el autoritarismo y la austeridad inflexible, responderemos con democracia, en calma y decisivamente. 

Grecia, la cuna de la democracia, enviará una respuesta democrática resonante a Europa y a todo el mundo. 

Estoy personalmente comprometido a respetar el resultado de vuestra elección democrática, cualquiera que sea. 

Y estoy absolutamente convencido de que vuestra decisión honrará la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad al mundo. En estos momentos críticos, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de los pueblos. En Europa no existen dueños e invitados. Grecia es y seguirá siendo una parte integral de Europa, así como Europa es una parte integral de Grecia. Pero sin democracia, Europa será una Europa sin identidad y sin rumbo. 

Os invito a todos a demostrar unidad nacional y calma para optar por la decisión correcta. 

Por nosotros, por las futuras generaciones, por la historia de los griegos. 

Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo.

viernes, 29 de mayo de 2015

Crónica de un desencuentro anunciado: la visita de Dilma a México




El quinto encuentro entre Dilma Roussef y Enrique Peña confirmó que la distancia entre México y Brasil no se expresa solamente en los kilómetros que separan a ambos países, en las diferencias culturales o futbolísticas. Habría que agregar la desconfianza mutua entre los dos gigantes de Latinoamérica, consecuencia de sus diferentes estrategias geopolíticas. El saldo de la visita de Dilma a México es prácticamente nulo; más allá de los discursos y las buenas intenciones, los dos países no están en condiciones para conformar un bloque económico que impulse el crecimiento económico de la región.


Las razones de la desconfianza entre dos países que concentran el 62% del Producto Interno Bruto (PIB) de Latinoamérica tienen que ver principalmente con la relación comercial que sostienen con los Estados Unidos. Mientras que México está amarrado comercialmente con su socio norteño, Brasil sigue profundizando sus relaciones comerciales con China y Europa y al mismo tiempo fortalece su comercio con Argentina, su socio principal.


En otras palabras, Brasil considera de importancia estratégica diversificar sus relaciones comerciales -sobre todo con Asia- manteniendo al mismo tiempo su liderazgo en el MERCOSUR y su presencia en el grupo BRICs. Por su parte, el gobierno mexicano  puso todas sus fichas en su pertenencia al  Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con el argumento de que su cercanía con el mercado estadounidense lo catapultaría al primer mundo. Después de más de un cuarto de siglo, el TLCAN ha empobrecido a la mayoría de la población mexicana pero le ha reportado enormes ganancias a un pequeño grupo de empresarios que, con el enorme poder adquirido, demandan hoy una mayor profundización de las relaciones comerciales con EE. UU.


A lo anterior habría que agregar que los desencuentros entre Brasil y México no se circunscriben a la competencia entre sus industrias automotrices o a las diferencias culturales. Los gobiernos panistas no fueron precisamente admiradores de Lula ni mucho menos del Partido dos Trabalhadores (PT) lo que enfrió las relaciones bilaterales. Además, los EE. UU. -y por ende el gobierno mexicano- se sintieron amenazados por el surgimiento de organismos regionales como el ALBA, diseñados para impulsar el intercambio comercial entre los países sudamericanos, incluyendo claro a Venezuela y Bolivia, ejes del mal para la plutocracia yanqui. 


A su vez, Brasil comprendió que la firma del TLCAN, a fines de la década de los ochenta, canceló todas las posibilidades de estrechar relaciones comerciales con México. Por si fuera poco los presidentes panistas, sobre todo Calderón, prefirieron estrechar relaciones diplomáticas con Colombia y Perú, con miras a formar un bloque que junto con los EE. UU. funcionara como contrapeso al MERCOSUR, ALBA, etc. y que de manera simultánea sirviera de  contención a las ambiciones de China.


¿Entonces a que vino Dilma? En primer lugar a explorar las posibilidades de inversión en materia petrolera. Petrobras debe estar  interesada en las oportunidades creadas por la reforma energética, como cualquier empresa del ramo. También le interesa ampliar el acuerdo de complementación económica bilateral (ACE53); dicho acuerdo comprende actualmente 800 productos con preferencias arancelarias pero se contempla la posibilidad de ampliarlo a 6 000 productos. La cereza en el pastel de la visita fue la firma del Acuerdo de Cooperación y Facilitación de Inversiones (ACFI), primero de su especie firmado por Brasil, que sin dejar de representar un avance en las relaciones comerciales no constituye ni de cerca un golpe de timón para modificar significativamente el estado actual de sus relaciones comerciales.


Así las cosas, la visita de Dilma a México no rindió los frutos anunciados en la prensa nacional ni mucho menos alteró su estrategia geopolítica, máxime cuando recientemente el primer ministro chino Li Kequiang anunció en Brasil un paquete de inversiones de 50 mil millones de dólares para la región sudamericana. Por su parte, tampoco Peña tiene intenciones de atenuar su dependencia política y económica con los EE. UU. aunque esto signifique mayor pobreza y violencia social para las mayorías que dice representar. La cancelación de las obras del tren rápido entre Querétaro y la ciudad de México así como el fracaso de la construcción del Dragon Mart en Yucatán no dejan lugar a dudas de que nuestro país seguirá siendo una colonia yanqui pero sobre todo una cuña fundamental para impedir la construcción del sueño de Bolívar en la región Latinoamericana.

jueves, 28 de mayo de 2015

INE: revelaciones ilegales y racistas

La historia de la revista de la radio

Barriles explosivos: Human Rigths Watch usa pruebas falsas


Human Rights Watch , asociación estadounidense de defensa de los derechos financiada por el especulador George Soros con 100 millones de dólares, inundó el mundo con comunicados e informes acusando al Ejército Árabe Sirio de bombardear su propia población civil con barriles llenos de explosivo.
Al ser interrogado al respecto, el presidente sirio Bachar al-Assad respondió a la BBC y a la televisión France2 que su ejército no necesita utilizar barriles llenos de explosivos ya que dispone de bombas clásicas mucho más eficaces [1].
El 9 de mayo de 2015, el director de Human Rights Watch, Kenneth Roth, reconoció haber utilizado «por error» una foto de la destrucción provocada por los bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza presentándola como «prueba» del uso de barriles explosivos por parte del Ejército Árabe Sirio. El director de HRW confirmaba así el «error» denunciado anteriormente por el sitio web Moon of Alabama.
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Después de reconocer su «error», el director de Human Rights Watch divulgó otra imagen que, según él, mostraba los daños causados por los barriles explosivos en la ciudad de Alepo.
Sin embargo, Moon of Alabama reveló ahora que la segunda imagen sí fue captada por la AFP en Alepo… pero que no corresponde a la zona «rebelde» –léase la zona conquistada por los turcos y hoy bajo control de los yihadistas. Lo que muestra esa segunda imagen es la destrucción causada por los «rebeldes moderados» (sic) en Hamadiyeh, barrio cristiano de Alepo que se mantiene fiel a la República Árabe Siria.
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Kenneth Roth fue fiscal en el sur de Nueva York. Fue nombrado director adjunto de Human Rights Watch, en 1987, por Aryeh Neier y George Soros lo designó director general de esa ONG en 1993, cuando decidió poner a Aryeh Neier en la dirección del Open Society Institute.

[1] «Entrevista con Bachar al-Assad (France2)», por Bachar al-Assad,Red Voltaire, 21 de abril de 2015.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial


En ocasión del 70º aniversario de la Victoria sobre el nazismo publicamos un estudio de Valentín Katasonov sobre el financiamiento del partido nazi y el rearme del III Reich. El autor se basa en documentos publicados en 2012 que confirman que banqueros estadounidenses y británicos organizaron la Segunda Guerra Mundial, con la complicidad del presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y del primer ministro británico Neville Chamberlain y con la esperanza de acabar con la Unión Soviética. Este estudio sugiere una serie de interrogantes que serán objeto de un próximo artículo.
 | MOSCÚ (RUSIA)  
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De izquierda a derecha, Hjalmar Schacht, ministro de Economía de Hitler, con su buen amigo Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra de 1920 a 1944. Según los documentos del Banco de Inglaterra revelados en 2012, el oro de Checoslovaquia había sido depositado en Londres en una subcuenta a nombre del Banco de Pagos Internacionales (BPI). Cuando los nazis entraron en Praga, en marzo de 1939, de inmediato enviaron soldados al Banco Nacional. Los administradores recibieron orden, bajo amenaza de muerte, de emitir dos órdenes de transferencia. La primera ordenaba al BPI transferir 23,1 toneladas de oro de su subcuenta checoeslovaca en el Banco de Inglaterra a la subcuenta del Reichsbank, también en el Banco de Inglaterra. La segunda orden encargaba al Banco de Inglaterra transferir unas 27 toneladas de oro del Banco Nacional de Checoeslovaquia a la subcuenta del BPI en el Banco de Inglaterra.
La Segunda Guerra Mundial no fue provocada por un rabioso Fuhrer que se había apoderado de Alemania. La Segunda Guerra Mundial es obra de una oligarquía mundial, o más exactamente de los plutócratas anglo-estadounidenses.
Utilizando instrumentos como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, esos elementos comenzaron a preparar el siguiente conflicto de envergadura planetaria inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Su blanco era la Unión Soviética.
Los planes Dawes y Young, la creación del Banco de Pagos Internacionales (BPI) [1], la suspensión del pago por parte de Alemania de las reparaciones de guerra previstas en el Tratado de Versalles y la aceptación de aquella decisión por los ex aliados de Rusia, las masivas inversiones extranjeras en la economía del III Reich, la militarización de la economía alemana y las violaciones del Tratado de Versalles son etapas en el camino que conduce a la guerra.
Detrás de aquel complot se hallaban personajes claves: los Rockefeller, los Morgan, Lord Montagu Norman (gobernador del Banco de Inglaterra) y Hjalmar Schacht (presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno de Hitler). El programa estratégico de los Rockefeller y los Morgan era sojuzgar Europa económicamente, saturar Alemania de inversiones y créditos extranjeros y empujarla a asestar un golpe mortal a la Rusia soviética para que esta última volviese al capitalismo, en calidad de colonia.
Montagu Norman (1871-1950) desempeñó un papel importante como intermediario en el diálogo entre los medios financieros estadounidenses y los jefes de empresas alemanas. Hjalmar Schacht organizó la reconstrucción del sector vinculado a la defensa en la economía alemana. La operación de los plutócratas contaba con la cobertura que le ofrecían políticos como Franklin Roosevelt, Neville Chamberlain y Winston Churchill. En Alemania los ejecutores de aquellos proyectos eran Hitler y Hjalmar Schacht. Según varios historiadores, Hjalmar Schacht desempeñó un papel más importante que Hitler, pero se mantenía en la sombra.
Al término de la Primera Guerra Mundial, el Plan Dawes tenía como objetivo comprometer la Triple Entente y cobrar las reparaciones de guerra que debía pagar Alemania. El Plan Daves –propuesto por el Comité presidido por Charles G. Dawes– designaba un intento realizado en 1924 por resolver el problema de las reparaciones de guerra, que estaba minando la política internacional desde el fin de la Primera Guerra Mundial y la firma del Tratado de Versalles –reticente, Francia cobró más del 50% del monto de las reparaciones. Entre 1924 y 1929, Alemania recibió 2 500 millones de dólares de Estados Unidos y 1 500 millones de Gran Bretaña en el marco del Plan Dawes. Son sumas considerables que corresponden a 1 000 millardos [2] de dólares actuales
Hjalmar Schacht desempeñó un papel activo en la aplicación del Plan Dawes. En 1929, resumió los resultados del plan declarando que Alemania había recibido en 5 años más préstamos extranjeros que Estados Unidos en los 40 años anteriores a la Primera Guerra Mundial. Por consiguiente, en 1929, Alemania se había convertido en la segunda potencia industrial a nivel mundial, por delante de Gran Bretaña.
Durante los años 1930, Alemania siguió obteniendo inversiones y préstamos. Redactado en 1929 y adoptado oficialmente en 1930, el denominado Plan Dawes era un programa tendiente a garantizar el pago de las deudas de guerra que Alemania debía pagar al término de la Primera Guerra Mundial. Fue presentado por el comité presidido (de 1929 a 1930) por el industrial estadounidense Owen D. Young, fundador y primer presidente de la RCA (Radio Corporation of America). En aquella época, Young era también miembro del consejo de administración de la Fundación Rockefeller y había sido, además, uno de los representantes implicados en un dispositivo de rediseño de las reparaciones de guerra, el Plan Dawes de 1924.
Según el plan, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) fue creado en 1930 para que Alemania pagase las reparaciones a los vencedores. En realidad, el dinero tomó un camino muy diferente: salió de Estados Unidos y Gran Bretaña para aterrizar en Alemania.
El capital de la mayoría de las empresas alemanas estratégicamente importantes era, parcial o completamente, estadounidense. Una parte estaba bajo control de los inversionistas británicos. Los sectores como las refinerías de petróleo y el proceso de licuefacción de carbón de la economía alemana estaban en manos de Standard Oil, perteneciente a los Rockefeller. El gigante de la industria química Farbenindustrie AG pasó al control del grupo Morgan. Un 40% de la red telefónica y un 30% de las acciones de Focke Wulf se hallaban bajo control de la firma estadounidense ITT. La radio y los gigantes de la industria eléctrica AEG, Siemens y Osram pasaron al control de General Electric, de Estados Unidos. ITT y General Electric eran parte del imperio Morgan. El 100% de las acciones de Volkswagen pertenecía a Ford, también de Estados Unidos.
En el momento de la llegada de Hitler al poder, el capital financiero estadounidense controlaba, como vemos, prácticamente todos los sectores de importancia estratégica de la industria alemana –refinerías de petróleo, producción de combustible líquido a partir del carbón, química, construcción de vehículos automotores, ingeniería eléctrica, radio– así como gran parte de la industria de construcción mecánica (278 empresas en total). Los grandes bancos alemanes, como el Deutsche Bank, el Dresdner Bank, el Donat Bank y otros, se hallaban bajo control estadounidense.
El 30 de enero de 1938, Hitler se convertía en canciller de Alemania. Pero antes, los banqueros estadounidenses habían estudiado muy cuidadosamente su candidatura. Hjalmar Schacht había viajado a Estados Unidos durante el otoño de 1930 para hablar de aquella nominación con varios colegas estadounidenses. La designación de Hitler fue aprobada finalmente durante una reunión secreta de personalidades de las finanzas en Estados Unidos. En 1932, Schacht pasó todo el año convenciendo a los banqueros alemanes de que el mejor candidato al cargo de canciller era Hitler. Y lo logró.
A mediados de noviembre de 1932, 17 de los más poderosos banqueros e industriales alemanes dirigieron al presidente Hindenburg una carta exigiéndole que nombrara canciller a Hitler. La última reunión de trabajo de los financieros alemanes previa a la elección tuvo lugar el 4 de enero de 1933 en Colonia, en la residencia del banquero Kurt von Schroder. El partido nazi llegó al poder inmediatamente después. Las relaciones financieras y económicas de Alemania con los anglosajones se hicieron entonces aún más estrechas.
Hitler anunció inmediatamente su negativa a pagar las reparaciones de guerra. Puso en duda que Inglaterra y Francia pudiesen pagar sus propias deudas, acumuladas durante la Primera Guerra Mundial, a Estados Unidos. Se reunió con el presidente Franklin Roosevelt y con los grandes banqueros estadounidenses para pedir una línea de crédito por 1 000 millones de dólares.
En junio del mismo año, Hjalmar Schacht viajó a Londres para entrevistarse con Montagu Norman. Los británicos accedieron a conceder un préstamo de 2 000 millones de dólares. No pusieron ninguna objeción en cuanto a la decisión de Alemania de suspender el pago de su deuda.
Según algunos historiadores, Estados Unidos y Gran Bretaña se mostraron tan complacientes porque, desde 1932, la Unión Soviética había implementado su plan quinquenal de desarrollo económico tendiente a alcanzar nuevas metas como potencia industrial. En el sector de la industria pesada habían surgido miles de empresas y la dependencia de la URSS en materia de importación de productos industriales había disminuido considerablemente. Como consecuencia de ello, las posibilidades de estrangular económicamente a la Unión Soviética se habían reducido prácticamente a cero. Se decidió entonces recurrir a la guerra y, en función de ese objetivo, emprender la militarización acelerada de Alemania.
Para esta última, la obtención de créditos en Estados Unidos no presentaba prácticamente ningún problema. Hitler había llegado al poder en Alemania casi al mismo tiempo que Franklin Roosevelt en Estados Unidos. Los banqueros que apoyaron a Hitler en 1931 son precisamente los mismos que apoyaron la elección de Roosevelt. Ya en el cargo, el nuevo presidente no podía hacer otra cosa que conceder generosos créditos a Alemania. Por cierto, muchos notaron la gran similitud entre elNew Deal de Roosevelt y la política económica del III Reich. No había en ello nada sorprendente ya que eran los mismos quienes estaban garantizando con sus consejos el salvamento de los dos gobiernos. Y representaban principalmente los medios financieros estadounidenses.
El New Deal de Roosevelt no tardó presentar problemas. En 1937, Estados Unidos se hundía en la crisis económica. En 1939, la economía estadounidense funcionaba a un 33% de su capacidad industrial (19% en los peores momentos de la crisis registrada de 1929 a 1933).
Rexford G. Tugwell, un economista del primer Brain Trust, un equipo de académicos de la Universidad de Columbia creado por Franklin Roosevelt y que contribuyó a las recomendaciones políticas que condujeron al New Deal de ese presidente, escribía en 1939 que la administración había fracasado. La situación se mantuvo sin cambios hasta que Hitler invadió Polonia. Sólo los poderosos vientos de la guerra podían disipar la bruma. Todas las iniciativa de Roosevelt estaban condenadas al fracaso [3]. Lo único que podía salvar el capitalismo estadounidense era una guerra mundial. En 1939, los plutócratas recurrieron a todos los medios a su disposición para presionar a Hitler e incitarlo a desatar una guerra a gran escala en el este de Europa.
El ya mencionado Banco de Pagos Internacionales (BPI) tuvo un papel importante en la Segunda Guerra Mundial. Verdadera cabeza de playa de los intereses estadounidenses en Europa, el BPI garantizaba el vínculo de las empresas de Estados Unidos y Gran Bretaña con las empresas alemanas. Era una especie de zona franca que protegía al capital cosmopolita ante iniciativas políticas, guerras, sanciones, etc.
El Banco de Pagos Internacionales se creó bajo la forma de una entidad comercial pública. Su inmunidad ante interferencias gubernamentales y, por ejemplo, los impuestos, estaba garantizada por el acuerdo internacional firmado en La Haya, en 1930.
Los banqueros de la Reserva Federal de Nueva York –muy vinculados a Morgan, a Montagu Norman (gobernador del Banco de Inglaterra) y a los financieros alemanes como Hjalmar Schacht (de quien ya hemos precisado que fue presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno de Hitler), Walther Funk (quien sustituyó a Hjalmar Schacht como presidente del Reichsbank) y Emil Puhl– desempeñaron todos un papel importante en la fundación del BPI. Entre sus fundadores figuraban los bancos centrales de Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania y Bélgica, así como algunos bancos privados.
El Banco Federal de Nueva York hizo lo mejor que pudo, pero no estuvo entre los establecimientos fundadores del BPI. Estados Unidos estaba representado por First National Bank of New York, J.P. Morgan and Company, First National Bank of Chicago, pertenecientes todos al imperio Morgan. Japón también estuvo representado por bancos privados. En 1931-1932, 19 bancos centrales europeos se unían al Banco de Pagos Internacionales. Gates W. McGarrah, banquero del clan Rockefeller, fue el primer presidente del consejo de administración del BPI. Luego fue reemplazado por León Fraser, representante del clan Morgan. Durante la guerra, el presidente del BPI fue Thomas H. McKittrick, de Estados Unidos.
Mucho se ha escrito sobre las actividades del BPI al servicio de los intereses del III Reich. Entre otras cosas, estuvo implicado en transacciones con diferentes países, inclusive aquellos con los que Alemania estaba en guerra.
Después de Pearl Harbor, el Banco de Pagos Internacionales actuaba como corresponsal de la Federal Reserve Bank de Nueva York. Y durante la guerra estuvo bajo control de los nazis, a pesar de que su presidente era el estadounidense Thomas Huntington McKittrick. Mientras los soldados morían en los campos de batalla, la dirección del BPI se reunía en Basilea con los banqueros de Alemania, Japón, Italia, Bélgica, Gran Bretaña y Estados Unidos. Los representantes de las potencias beligerantes trabajaban tranquilamente, en un clima de comprensión mutua, en el oasis de paz suizo.
Fue en Suiza donde Alemania depositó, para mantenerlo a buen recaudo, el oro del que se había apoderado en los cuatro puntos cardinales de Europa. En marzo de 1938, cuando Hitler se apoderó de Viena, parte del oro de Austria había sido transferido a las cajas fuertes del BPI. Lo mismo había sucedido con el oro del Banco Nacional checoeslovaco (48 millones de dólares). Cuando estalló la guerra, el oro entraba constantemente al Banco de Pagos Internacionales. Alemania lo obtenía en los campos de concentración y mediante el saqueo de los países ocupados –incluyendo todo lo que pertenecía a los civiles: joyas, cigarreras, utensilios de todo tipo… dientes de oro. Fue todo eso lo que se ha dado en llamar “el oro nazi”. Se fundía en lingotes para almacenarlo en el Banco de Pagos Internacionales, en Suiza o fuera de Europa.
En su libro Trading With The Enemy: An Expose of The Nazi-American Money Plot 1933-1949, Charles Higham escribe que durante la Guerra los nazis transfirieron 378 millones de dólares a las cuentas del Banco de Pagos Internacionales.
Es importante mencionar el oro de Checoeslovaquia. Algunas informaciones han salido a la luz después de la apertura de los archivos del Banco de Inglaterra, en 2012, [4]. En marzo de 1939, Alemania ocupaba Praga. Los nazis exigieron 48 millones de dólares de las reservas nacionales de oro. Se les respondió que aquella suma ya había sido transferida al Banco de Pagos Internacionales. Por orden de Berlín, el oro fue transferido a la cuenta del Reichsbank en el mismo Banco de Pagos Internacionales. Posteriormente, el Banco de Inglaterra estuvo implicado en las transacciones efectuadas por orden del Reichsbank al Banco de Pagos Internacionales. Aquellas órdenes se retransmitían a Londres. Por consiguiente, hubo complicidad entre el Reichsbank alemán, el Banco de Pagos Internacionales y el Banco de Inglaterra. En 1939 estalló un escándalo en Gran Bretaña cuando se supo que el Banco de Inglaterra ejecutaba las transacciones con oro checo según las órdenes no del gobierno checo sino de Berlín o de Basilea. Por ejemplo, en junio de 1939, 3 meses antes del inicio de la guerra entre Gran Bretaña y Alemania, el Banco de Inglaterra ayudó a los nazis a transferir hacia la cuenta de Alemania el oro equivalente a 440 000 libras esterlinas y a enviar parte del oro a Nueva York -Alemania garantizaba así la neutralidad de Estados Unidos en caso de intervención alemana en Polonia.
Aquellas transacciones ilegales con oro checo se realizaron con el acuerdo tácito del gobierno de Gran Bretaña, que estaba perfectamente al corriente de lo que estaba sucediendo. El primer ministro británico Neville Chamberlain, el ministro de Finanzas sir John Simon y los demás responsables británicos de alto rango hicieron todo lo posible por ocultar la verdad, recurriendo incluso a la mentira más descarada al afirmar que el oro había sido restituido a su legítimo propietario o que nunca había sido transferido al Reichsbank.
Los documentos del Banco de Inglaterra publicados últimamente revelan los hechos y demuestran que los responsables gubernamentales mintieron, para protegerse a sí mismos y para encubrir las actividades del Banco de Inglaterra y del Banco de Pagos Internacionales. La coordinación de aquellas actividades criminales era un juego de niños ya que el director del Banco de Inglaterra Montagu Norman también presidía el Consejo de Administración del Banco de Pagos Internacionales. Por cierto, Montagu Norman nunca disimuló su simpatía por los fascistas.
La Conferencia de Bretton Woods –oficialmente Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas– reunió a los 730 delegados de los 44 países aliados en el hotel Mount Washington, en Bretton Woods (New Hampshire), Estados Unidos, con vista a regular la vida monetaria y financiera internacional al término de la Segunda Guerra Mundial. Esta conferencia se desarrolló del 1º al 22 de julio de 1944. El Banco de Pagos Internacionales se veía repentinamente bajo los proyectores. Se decía que había colaborado con la Alemania fascista. Sin entrar en detalles, me limitaré a decir que después de una serie de peripecias –algunos delegados estadounidenses se opusieron a la moción– los delegados coincidieron en que había que cerrar el BPI. Aquella decisión de la conferencia internacional nunca llegó a aplicarse. Se enterró todo lo que podía desacreditar las actividades del BPI durante la Segunda Guerra Mundial. Lo cual contribuye, aún hoy en día, a falsear la historia de la Segunda Guerra Mundial.
Para terminar, vale la pena decir unas palabras sobre Hjalmar Schacht (1877-1970), el ex presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno fascista de Alemania. En 1945, Schacht jue juzgado en Núremberg pero resultó absuelto el 1º de octubre de 1946. Así escapaba a las acusaciones de asesinato.
Por razones que nunca han sido explicadas, Hjalmar Schacht no figuraba en la lista de los principales criminales de guerra de 1945. Lo más interesante es que volvió a su vida profesional como si no hubiese sucedido nada y fundó la firma Schacht GmbH en Dusseldorf. Este detalle puede parecer insignificante. Pero confirma una vez más que los plutócratas anglo-estadounidenses y sus representantes plenipotenciarios en Alemania habían preparado y, en cierta medida, influido en todo el proceso de la Segunda Guerra Mundial.
Ahora los plutócratas quieren reescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial y modificar además sus resultados.

miércoles, 29 de abril de 2015

Walmart: ¿cómo piensa el gigante egoísta?




La empresa Walmart (WM) fue fundada en 1962 por Sam Y Bud Walton en la ciudad de Bentonville, ubicada en el Estado de Arkansas, EEUU. Ha logrado posicionarse durante la primera década del Siglo XXI, como la empresa multinacional (EMN) que más genera volúmenes de venta en el rubro del retail supermercadista, a nivel mundial.El énfasis de esta empresa trasciende, ciertamente, los márgenes de ganancia económicos-financieros. La interacción de los campos en donde se desenvuelve el poder (como escribió el sociólogo francés Pierre Bourdieu), se conecta con lo político e ideológico. Al igual que otras empresas, en distintos contextos socio-históricos a nivel mundial, han intentado por medio de distintos métodos articular su búsqueda e imposición de proyectos de sociedad con cosmovisiones determinadas. No solo es lucrar por lucrar.
La empresa de Bentonville, desde su concepción manifestó la intención de transmitir cultura, primero en EEUU y luego desde 1991 a nivel mundial. La transmisión de esta cultura, está dictada por las ordenanzas de su difunto fundador Sam Walton (1918-1992). El cual se declaraba protestante, específicamente de perfil calvinista (reformado o presbiteriano como se denomina en la actualidad a esta corriente), aquel perfil se fusiona con las principales ideas del calvinismo: La Predestinación y el ser humano como instrumento de la voluntad divina. El trabajador, está obligado a cumplir el mandato que se le ha entregado. El empresario no es un explotador, sino que ha sido predestinado por Dios para guiar a un porcentaje del rebaño, y por medio de la vía, económica creer en los mandatos del empresario, puesto que, él es el elegido.
Autores como René-Paul Desse y el profesor de historia en la Universidad de California y Santa Bárbara en EEUU, Nelson Lichtenstein, se han dedicado a investigar a WM en su conjunto. Es decir, en sus dimensiones económica, política y principalmente ideológica. Desse (2009) en su artículo “Wal-Mart: El caballo de Troya de la globalización”, explicita que en la construcción de la cultura de la empresa, esta visión de la Norteamérica profunda va de la mano con los valores cristianos de aquellas mismas sociedades rurales (bautistas, metodistas y, más tarde, pentecostales en su gran mayoría) (p. 17-18).
En 1970, Sam Walton y sus dirigidos comenzaron a buscar jóvenes dirigentes en universidades de confesión protestante tales como The College of Ozarks, la John Brown University de Siloam Springs, y la Southwest Baptist University en Bolivar, Missouri. Los Sam Walton Free Enterprise Fellows se van situando en cientos de escuelas y universidades de EE.UU. a través de otra institución: la SIFE (Student In Free Enterprise), asociación cuya ideología afinada en las pequeñas universidades cristianas de Arkansas y Missouri desarrolla un mensaje de defensa de los valores de un capitalismo completamente exacerbado. A fines de los ‘90, un tercio de los nuevos dirigentes de Wal-Mart contratados son miembros de la SIFE. A la inversa, la empresa invierte en el consejo de administración de la SIFE, de forma directa a través de sus dirigentes, y de forma indirecta haciendo entrar al consejo a sus principales proveedores (Desse, 2009, p. 34-35).
Claramente el proyecto en marcha de Walton, en aquella fase de su desarrollo, perseguía como objetivo formar una elite gerencial homogénea, que compartiera una cosmovisión protestante en lo axiológico y libre mercadista en lo económico.
Lichtenstein (2003) se ha ocupado de develar los procedimientos y accionar de WM, principalmente en EEUU y China. Nos indica que se trata de una empresa republicana, sin duda, uno de los más altos niveles de gestión, cuya política de contribuciones en 2000 y 2004 fluyeron casi exclusivamente a George Bush y su partido, Wal-Mart ha demostrado ser un éxito notable en la propagación de una marca distintiva del espíritu empresarial y el igualitarismo cristiano de imitación, mucho más allá de sus raíces del sur. Los ejecutivos han jugado un papel sistemático en la traducción de un populismo conservador de la era Reagan en un conjunto de apoyos ideológicos que buscan legitimar la estructura jerárquica (p. 7).
La multinacional, a través de, sus gerentes y principales ejecutivos, es decir su elite dirigencial, se ha encargado de expresar una especie de neo-conservadurismo populista, que tuvo su mayor énfasis en la administración del presidente estadounidense Ronald Reagan (periodo 1981-1989), principal precursor de las reformas de orden neo-liberal, en conjunto con Margaret Thatcher en Inglaterra, durante la misma década.
Walton y otros ejecutivos institucionalizaron una construcción social imaginaria con un hábil cambio (eufemismo) lingüístico. Llamaron a todos los empleados (trabajadores) "asociados" o colaboradores. Como hemos señalado, la elite dirigente de esta EMN, busco lograr un equilibrio entre sus esferas ideológica (ética protestante, cristiana), económica (capitalismo, libre mercado) y política (Neo-conservadurismo).
Como conjunto homogéneo, se encuentra inmersa en una ética cristiana que une a la salvación personal para el éxito empresarial y de servicios sociales a la libre empresa. Wal-Mart publicaciones (son especies de boletines informativos testimoniales de sus trabajadores), está llenas de historias de dura presión (a los) asociados que encuentran la redención, económica y espiritual, a través de la dedicación a la empresa. El servicio desinteresado, para el cliente, la comunidad. (Lichtenstein, 2003, p. 9).
La construcción racional-axiológica elaborada por las mentes dirigentes del gigante sureño, cuenta con una planificación estratégica exhaustiva y su propósito económico-financiero central es maximizar sus ganancias y aminorar sus costos (meta común de los grandes conglomerados multinacionales). Con una política depredadora que actúa en desmedro de sus competidores.
Su posición política radica en un perfil de orden neo-conservador sintonizándose con el partido representante de esta tendencia en el país del norte, el partido republicano. Pero cabe destacar que, la adhesión al conservadurismo por parte de WM trasciende los límites del partido en sí.
Cuando se piensa que los diversos tipos de ideologías o proyectos de sociedad recubiertos por diferentes modelos de cosmovisión, han desaparecido o dejado de existir, como en su momento Francis Fukuyama escribió entusiasmado sobre el “Fin de la Historia”, haciendo referencia a la caída de los socialismos reales y el triunfo definitivo de la democracia liberal capitalista como estadio superior de la capacidad organizativa de los sujetos, se alejan un poco de la realidad.
El caso de WM se concatena en tres campos del poder económico, ideológico y político. Su proyecto de sociedad se recubre en lo ideológico con una cosmovisión protestante (cristiana) que moldea matices, características y requisitos. En lo político, el perfil expresado de orden neo-conservador, si bien, ha demostrado amplio apoyo económico al partido republicano en EEUU, su compromiso es superior en torno a la corriente señalada. Y en lo económico, su emblema de “los precios más bajos siempre” se ha traducido en una competencia brutal en contra de sus competidores en el rubro del retail supermercadista a nivel planetario.


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