miércoles, 20 de mayo de 2015

Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial


En ocasión del 70º aniversario de la Victoria sobre el nazismo publicamos un estudio de Valentín Katasonov sobre el financiamiento del partido nazi y el rearme del III Reich. El autor se basa en documentos publicados en 2012 que confirman que banqueros estadounidenses y británicos organizaron la Segunda Guerra Mundial, con la complicidad del presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y del primer ministro británico Neville Chamberlain y con la esperanza de acabar con la Unión Soviética. Este estudio sugiere una serie de interrogantes que serán objeto de un próximo artículo.
 | MOSCÚ (RUSIA)  
+
JPEG - 17.1 KB
De izquierda a derecha, Hjalmar Schacht, ministro de Economía de Hitler, con su buen amigo Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra de 1920 a 1944. Según los documentos del Banco de Inglaterra revelados en 2012, el oro de Checoslovaquia había sido depositado en Londres en una subcuenta a nombre del Banco de Pagos Internacionales (BPI). Cuando los nazis entraron en Praga, en marzo de 1939, de inmediato enviaron soldados al Banco Nacional. Los administradores recibieron orden, bajo amenaza de muerte, de emitir dos órdenes de transferencia. La primera ordenaba al BPI transferir 23,1 toneladas de oro de su subcuenta checoeslovaca en el Banco de Inglaterra a la subcuenta del Reichsbank, también en el Banco de Inglaterra. La segunda orden encargaba al Banco de Inglaterra transferir unas 27 toneladas de oro del Banco Nacional de Checoeslovaquia a la subcuenta del BPI en el Banco de Inglaterra.
La Segunda Guerra Mundial no fue provocada por un rabioso Fuhrer que se había apoderado de Alemania. La Segunda Guerra Mundial es obra de una oligarquía mundial, o más exactamente de los plutócratas anglo-estadounidenses.
Utilizando instrumentos como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, esos elementos comenzaron a preparar el siguiente conflicto de envergadura planetaria inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Su blanco era la Unión Soviética.
Los planes Dawes y Young, la creación del Banco de Pagos Internacionales (BPI) [1], la suspensión del pago por parte de Alemania de las reparaciones de guerra previstas en el Tratado de Versalles y la aceptación de aquella decisión por los ex aliados de Rusia, las masivas inversiones extranjeras en la economía del III Reich, la militarización de la economía alemana y las violaciones del Tratado de Versalles son etapas en el camino que conduce a la guerra.
Detrás de aquel complot se hallaban personajes claves: los Rockefeller, los Morgan, Lord Montagu Norman (gobernador del Banco de Inglaterra) y Hjalmar Schacht (presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno de Hitler). El programa estratégico de los Rockefeller y los Morgan era sojuzgar Europa económicamente, saturar Alemania de inversiones y créditos extranjeros y empujarla a asestar un golpe mortal a la Rusia soviética para que esta última volviese al capitalismo, en calidad de colonia.
Montagu Norman (1871-1950) desempeñó un papel importante como intermediario en el diálogo entre los medios financieros estadounidenses y los jefes de empresas alemanas. Hjalmar Schacht organizó la reconstrucción del sector vinculado a la defensa en la economía alemana. La operación de los plutócratas contaba con la cobertura que le ofrecían políticos como Franklin Roosevelt, Neville Chamberlain y Winston Churchill. En Alemania los ejecutores de aquellos proyectos eran Hitler y Hjalmar Schacht. Según varios historiadores, Hjalmar Schacht desempeñó un papel más importante que Hitler, pero se mantenía en la sombra.
Al término de la Primera Guerra Mundial, el Plan Dawes tenía como objetivo comprometer la Triple Entente y cobrar las reparaciones de guerra que debía pagar Alemania. El Plan Daves –propuesto por el Comité presidido por Charles G. Dawes– designaba un intento realizado en 1924 por resolver el problema de las reparaciones de guerra, que estaba minando la política internacional desde el fin de la Primera Guerra Mundial y la firma del Tratado de Versalles –reticente, Francia cobró más del 50% del monto de las reparaciones. Entre 1924 y 1929, Alemania recibió 2 500 millones de dólares de Estados Unidos y 1 500 millones de Gran Bretaña en el marco del Plan Dawes. Son sumas considerables que corresponden a 1 000 millardos [2] de dólares actuales
Hjalmar Schacht desempeñó un papel activo en la aplicación del Plan Dawes. En 1929, resumió los resultados del plan declarando que Alemania había recibido en 5 años más préstamos extranjeros que Estados Unidos en los 40 años anteriores a la Primera Guerra Mundial. Por consiguiente, en 1929, Alemania se había convertido en la segunda potencia industrial a nivel mundial, por delante de Gran Bretaña.
Durante los años 1930, Alemania siguió obteniendo inversiones y préstamos. Redactado en 1929 y adoptado oficialmente en 1930, el denominado Plan Dawes era un programa tendiente a garantizar el pago de las deudas de guerra que Alemania debía pagar al término de la Primera Guerra Mundial. Fue presentado por el comité presidido (de 1929 a 1930) por el industrial estadounidense Owen D. Young, fundador y primer presidente de la RCA (Radio Corporation of America). En aquella época, Young era también miembro del consejo de administración de la Fundación Rockefeller y había sido, además, uno de los representantes implicados en un dispositivo de rediseño de las reparaciones de guerra, el Plan Dawes de 1924.
Según el plan, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) fue creado en 1930 para que Alemania pagase las reparaciones a los vencedores. En realidad, el dinero tomó un camino muy diferente: salió de Estados Unidos y Gran Bretaña para aterrizar en Alemania.
El capital de la mayoría de las empresas alemanas estratégicamente importantes era, parcial o completamente, estadounidense. Una parte estaba bajo control de los inversionistas británicos. Los sectores como las refinerías de petróleo y el proceso de licuefacción de carbón de la economía alemana estaban en manos de Standard Oil, perteneciente a los Rockefeller. El gigante de la industria química Farbenindustrie AG pasó al control del grupo Morgan. Un 40% de la red telefónica y un 30% de las acciones de Focke Wulf se hallaban bajo control de la firma estadounidense ITT. La radio y los gigantes de la industria eléctrica AEG, Siemens y Osram pasaron al control de General Electric, de Estados Unidos. ITT y General Electric eran parte del imperio Morgan. El 100% de las acciones de Volkswagen pertenecía a Ford, también de Estados Unidos.
En el momento de la llegada de Hitler al poder, el capital financiero estadounidense controlaba, como vemos, prácticamente todos los sectores de importancia estratégica de la industria alemana –refinerías de petróleo, producción de combustible líquido a partir del carbón, química, construcción de vehículos automotores, ingeniería eléctrica, radio– así como gran parte de la industria de construcción mecánica (278 empresas en total). Los grandes bancos alemanes, como el Deutsche Bank, el Dresdner Bank, el Donat Bank y otros, se hallaban bajo control estadounidense.
El 30 de enero de 1938, Hitler se convertía en canciller de Alemania. Pero antes, los banqueros estadounidenses habían estudiado muy cuidadosamente su candidatura. Hjalmar Schacht había viajado a Estados Unidos durante el otoño de 1930 para hablar de aquella nominación con varios colegas estadounidenses. La designación de Hitler fue aprobada finalmente durante una reunión secreta de personalidades de las finanzas en Estados Unidos. En 1932, Schacht pasó todo el año convenciendo a los banqueros alemanes de que el mejor candidato al cargo de canciller era Hitler. Y lo logró.
A mediados de noviembre de 1932, 17 de los más poderosos banqueros e industriales alemanes dirigieron al presidente Hindenburg una carta exigiéndole que nombrara canciller a Hitler. La última reunión de trabajo de los financieros alemanes previa a la elección tuvo lugar el 4 de enero de 1933 en Colonia, en la residencia del banquero Kurt von Schroder. El partido nazi llegó al poder inmediatamente después. Las relaciones financieras y económicas de Alemania con los anglosajones se hicieron entonces aún más estrechas.
Hitler anunció inmediatamente su negativa a pagar las reparaciones de guerra. Puso en duda que Inglaterra y Francia pudiesen pagar sus propias deudas, acumuladas durante la Primera Guerra Mundial, a Estados Unidos. Se reunió con el presidente Franklin Roosevelt y con los grandes banqueros estadounidenses para pedir una línea de crédito por 1 000 millones de dólares.
En junio del mismo año, Hjalmar Schacht viajó a Londres para entrevistarse con Montagu Norman. Los británicos accedieron a conceder un préstamo de 2 000 millones de dólares. No pusieron ninguna objeción en cuanto a la decisión de Alemania de suspender el pago de su deuda.
Según algunos historiadores, Estados Unidos y Gran Bretaña se mostraron tan complacientes porque, desde 1932, la Unión Soviética había implementado su plan quinquenal de desarrollo económico tendiente a alcanzar nuevas metas como potencia industrial. En el sector de la industria pesada habían surgido miles de empresas y la dependencia de la URSS en materia de importación de productos industriales había disminuido considerablemente. Como consecuencia de ello, las posibilidades de estrangular económicamente a la Unión Soviética se habían reducido prácticamente a cero. Se decidió entonces recurrir a la guerra y, en función de ese objetivo, emprender la militarización acelerada de Alemania.
Para esta última, la obtención de créditos en Estados Unidos no presentaba prácticamente ningún problema. Hitler había llegado al poder en Alemania casi al mismo tiempo que Franklin Roosevelt en Estados Unidos. Los banqueros que apoyaron a Hitler en 1931 son precisamente los mismos que apoyaron la elección de Roosevelt. Ya en el cargo, el nuevo presidente no podía hacer otra cosa que conceder generosos créditos a Alemania. Por cierto, muchos notaron la gran similitud entre elNew Deal de Roosevelt y la política económica del III Reich. No había en ello nada sorprendente ya que eran los mismos quienes estaban garantizando con sus consejos el salvamento de los dos gobiernos. Y representaban principalmente los medios financieros estadounidenses.
El New Deal de Roosevelt no tardó presentar problemas. En 1937, Estados Unidos se hundía en la crisis económica. En 1939, la economía estadounidense funcionaba a un 33% de su capacidad industrial (19% en los peores momentos de la crisis registrada de 1929 a 1933).
Rexford G. Tugwell, un economista del primer Brain Trust, un equipo de académicos de la Universidad de Columbia creado por Franklin Roosevelt y que contribuyó a las recomendaciones políticas que condujeron al New Deal de ese presidente, escribía en 1939 que la administración había fracasado. La situación se mantuvo sin cambios hasta que Hitler invadió Polonia. Sólo los poderosos vientos de la guerra podían disipar la bruma. Todas las iniciativa de Roosevelt estaban condenadas al fracaso [3]. Lo único que podía salvar el capitalismo estadounidense era una guerra mundial. En 1939, los plutócratas recurrieron a todos los medios a su disposición para presionar a Hitler e incitarlo a desatar una guerra a gran escala en el este de Europa.
El ya mencionado Banco de Pagos Internacionales (BPI) tuvo un papel importante en la Segunda Guerra Mundial. Verdadera cabeza de playa de los intereses estadounidenses en Europa, el BPI garantizaba el vínculo de las empresas de Estados Unidos y Gran Bretaña con las empresas alemanas. Era una especie de zona franca que protegía al capital cosmopolita ante iniciativas políticas, guerras, sanciones, etc.
El Banco de Pagos Internacionales se creó bajo la forma de una entidad comercial pública. Su inmunidad ante interferencias gubernamentales y, por ejemplo, los impuestos, estaba garantizada por el acuerdo internacional firmado en La Haya, en 1930.
Los banqueros de la Reserva Federal de Nueva York –muy vinculados a Morgan, a Montagu Norman (gobernador del Banco de Inglaterra) y a los financieros alemanes como Hjalmar Schacht (de quien ya hemos precisado que fue presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno de Hitler), Walther Funk (quien sustituyó a Hjalmar Schacht como presidente del Reichsbank) y Emil Puhl– desempeñaron todos un papel importante en la fundación del BPI. Entre sus fundadores figuraban los bancos centrales de Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania y Bélgica, así como algunos bancos privados.
El Banco Federal de Nueva York hizo lo mejor que pudo, pero no estuvo entre los establecimientos fundadores del BPI. Estados Unidos estaba representado por First National Bank of New York, J.P. Morgan and Company, First National Bank of Chicago, pertenecientes todos al imperio Morgan. Japón también estuvo representado por bancos privados. En 1931-1932, 19 bancos centrales europeos se unían al Banco de Pagos Internacionales. Gates W. McGarrah, banquero del clan Rockefeller, fue el primer presidente del consejo de administración del BPI. Luego fue reemplazado por León Fraser, representante del clan Morgan. Durante la guerra, el presidente del BPI fue Thomas H. McKittrick, de Estados Unidos.
Mucho se ha escrito sobre las actividades del BPI al servicio de los intereses del III Reich. Entre otras cosas, estuvo implicado en transacciones con diferentes países, inclusive aquellos con los que Alemania estaba en guerra.
Después de Pearl Harbor, el Banco de Pagos Internacionales actuaba como corresponsal de la Federal Reserve Bank de Nueva York. Y durante la guerra estuvo bajo control de los nazis, a pesar de que su presidente era el estadounidense Thomas Huntington McKittrick. Mientras los soldados morían en los campos de batalla, la dirección del BPI se reunía en Basilea con los banqueros de Alemania, Japón, Italia, Bélgica, Gran Bretaña y Estados Unidos. Los representantes de las potencias beligerantes trabajaban tranquilamente, en un clima de comprensión mutua, en el oasis de paz suizo.
Fue en Suiza donde Alemania depositó, para mantenerlo a buen recaudo, el oro del que se había apoderado en los cuatro puntos cardinales de Europa. En marzo de 1938, cuando Hitler se apoderó de Viena, parte del oro de Austria había sido transferido a las cajas fuertes del BPI. Lo mismo había sucedido con el oro del Banco Nacional checoeslovaco (48 millones de dólares). Cuando estalló la guerra, el oro entraba constantemente al Banco de Pagos Internacionales. Alemania lo obtenía en los campos de concentración y mediante el saqueo de los países ocupados –incluyendo todo lo que pertenecía a los civiles: joyas, cigarreras, utensilios de todo tipo… dientes de oro. Fue todo eso lo que se ha dado en llamar “el oro nazi”. Se fundía en lingotes para almacenarlo en el Banco de Pagos Internacionales, en Suiza o fuera de Europa.
En su libro Trading With The Enemy: An Expose of The Nazi-American Money Plot 1933-1949, Charles Higham escribe que durante la Guerra los nazis transfirieron 378 millones de dólares a las cuentas del Banco de Pagos Internacionales.
Es importante mencionar el oro de Checoeslovaquia. Algunas informaciones han salido a la luz después de la apertura de los archivos del Banco de Inglaterra, en 2012, [4]. En marzo de 1939, Alemania ocupaba Praga. Los nazis exigieron 48 millones de dólares de las reservas nacionales de oro. Se les respondió que aquella suma ya había sido transferida al Banco de Pagos Internacionales. Por orden de Berlín, el oro fue transferido a la cuenta del Reichsbank en el mismo Banco de Pagos Internacionales. Posteriormente, el Banco de Inglaterra estuvo implicado en las transacciones efectuadas por orden del Reichsbank al Banco de Pagos Internacionales. Aquellas órdenes se retransmitían a Londres. Por consiguiente, hubo complicidad entre el Reichsbank alemán, el Banco de Pagos Internacionales y el Banco de Inglaterra. En 1939 estalló un escándalo en Gran Bretaña cuando se supo que el Banco de Inglaterra ejecutaba las transacciones con oro checo según las órdenes no del gobierno checo sino de Berlín o de Basilea. Por ejemplo, en junio de 1939, 3 meses antes del inicio de la guerra entre Gran Bretaña y Alemania, el Banco de Inglaterra ayudó a los nazis a transferir hacia la cuenta de Alemania el oro equivalente a 440 000 libras esterlinas y a enviar parte del oro a Nueva York -Alemania garantizaba así la neutralidad de Estados Unidos en caso de intervención alemana en Polonia.
Aquellas transacciones ilegales con oro checo se realizaron con el acuerdo tácito del gobierno de Gran Bretaña, que estaba perfectamente al corriente de lo que estaba sucediendo. El primer ministro británico Neville Chamberlain, el ministro de Finanzas sir John Simon y los demás responsables británicos de alto rango hicieron todo lo posible por ocultar la verdad, recurriendo incluso a la mentira más descarada al afirmar que el oro había sido restituido a su legítimo propietario o que nunca había sido transferido al Reichsbank.
Los documentos del Banco de Inglaterra publicados últimamente revelan los hechos y demuestran que los responsables gubernamentales mintieron, para protegerse a sí mismos y para encubrir las actividades del Banco de Inglaterra y del Banco de Pagos Internacionales. La coordinación de aquellas actividades criminales era un juego de niños ya que el director del Banco de Inglaterra Montagu Norman también presidía el Consejo de Administración del Banco de Pagos Internacionales. Por cierto, Montagu Norman nunca disimuló su simpatía por los fascistas.
La Conferencia de Bretton Woods –oficialmente Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas– reunió a los 730 delegados de los 44 países aliados en el hotel Mount Washington, en Bretton Woods (New Hampshire), Estados Unidos, con vista a regular la vida monetaria y financiera internacional al término de la Segunda Guerra Mundial. Esta conferencia se desarrolló del 1º al 22 de julio de 1944. El Banco de Pagos Internacionales se veía repentinamente bajo los proyectores. Se decía que había colaborado con la Alemania fascista. Sin entrar en detalles, me limitaré a decir que después de una serie de peripecias –algunos delegados estadounidenses se opusieron a la moción– los delegados coincidieron en que había que cerrar el BPI. Aquella decisión de la conferencia internacional nunca llegó a aplicarse. Se enterró todo lo que podía desacreditar las actividades del BPI durante la Segunda Guerra Mundial. Lo cual contribuye, aún hoy en día, a falsear la historia de la Segunda Guerra Mundial.
Para terminar, vale la pena decir unas palabras sobre Hjalmar Schacht (1877-1970), el ex presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno fascista de Alemania. En 1945, Schacht jue juzgado en Núremberg pero resultó absuelto el 1º de octubre de 1946. Así escapaba a las acusaciones de asesinato.
Por razones que nunca han sido explicadas, Hjalmar Schacht no figuraba en la lista de los principales criminales de guerra de 1945. Lo más interesante es que volvió a su vida profesional como si no hubiese sucedido nada y fundó la firma Schacht GmbH en Dusseldorf. Este detalle puede parecer insignificante. Pero confirma una vez más que los plutócratas anglo-estadounidenses y sus representantes plenipotenciarios en Alemania habían preparado y, en cierta medida, influido en todo el proceso de la Segunda Guerra Mundial.
Ahora los plutócratas quieren reescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial y modificar además sus resultados.

miércoles, 29 de abril de 2015

Walmart: ¿cómo piensa el gigante egoísta?




La empresa Walmart (WM) fue fundada en 1962 por Sam Y Bud Walton en la ciudad de Bentonville, ubicada en el Estado de Arkansas, EEUU. Ha logrado posicionarse durante la primera década del Siglo XXI, como la empresa multinacional (EMN) que más genera volúmenes de venta en el rubro del retail supermercadista, a nivel mundial.El énfasis de esta empresa trasciende, ciertamente, los márgenes de ganancia económicos-financieros. La interacción de los campos en donde se desenvuelve el poder (como escribió el sociólogo francés Pierre Bourdieu), se conecta con lo político e ideológico. Al igual que otras empresas, en distintos contextos socio-históricos a nivel mundial, han intentado por medio de distintos métodos articular su búsqueda e imposición de proyectos de sociedad con cosmovisiones determinadas. No solo es lucrar por lucrar.
La empresa de Bentonville, desde su concepción manifestó la intención de transmitir cultura, primero en EEUU y luego desde 1991 a nivel mundial. La transmisión de esta cultura, está dictada por las ordenanzas de su difunto fundador Sam Walton (1918-1992). El cual se declaraba protestante, específicamente de perfil calvinista (reformado o presbiteriano como se denomina en la actualidad a esta corriente), aquel perfil se fusiona con las principales ideas del calvinismo: La Predestinación y el ser humano como instrumento de la voluntad divina. El trabajador, está obligado a cumplir el mandato que se le ha entregado. El empresario no es un explotador, sino que ha sido predestinado por Dios para guiar a un porcentaje del rebaño, y por medio de la vía, económica creer en los mandatos del empresario, puesto que, él es el elegido.
Autores como René-Paul Desse y el profesor de historia en la Universidad de California y Santa Bárbara en EEUU, Nelson Lichtenstein, se han dedicado a investigar a WM en su conjunto. Es decir, en sus dimensiones económica, política y principalmente ideológica. Desse (2009) en su artículo “Wal-Mart: El caballo de Troya de la globalización”, explicita que en la construcción de la cultura de la empresa, esta visión de la Norteamérica profunda va de la mano con los valores cristianos de aquellas mismas sociedades rurales (bautistas, metodistas y, más tarde, pentecostales en su gran mayoría) (p. 17-18).
En 1970, Sam Walton y sus dirigidos comenzaron a buscar jóvenes dirigentes en universidades de confesión protestante tales como The College of Ozarks, la John Brown University de Siloam Springs, y la Southwest Baptist University en Bolivar, Missouri. Los Sam Walton Free Enterprise Fellows se van situando en cientos de escuelas y universidades de EE.UU. a través de otra institución: la SIFE (Student In Free Enterprise), asociación cuya ideología afinada en las pequeñas universidades cristianas de Arkansas y Missouri desarrolla un mensaje de defensa de los valores de un capitalismo completamente exacerbado. A fines de los ‘90, un tercio de los nuevos dirigentes de Wal-Mart contratados son miembros de la SIFE. A la inversa, la empresa invierte en el consejo de administración de la SIFE, de forma directa a través de sus dirigentes, y de forma indirecta haciendo entrar al consejo a sus principales proveedores (Desse, 2009, p. 34-35).
Claramente el proyecto en marcha de Walton, en aquella fase de su desarrollo, perseguía como objetivo formar una elite gerencial homogénea, que compartiera una cosmovisión protestante en lo axiológico y libre mercadista en lo económico.
Lichtenstein (2003) se ha ocupado de develar los procedimientos y accionar de WM, principalmente en EEUU y China. Nos indica que se trata de una empresa republicana, sin duda, uno de los más altos niveles de gestión, cuya política de contribuciones en 2000 y 2004 fluyeron casi exclusivamente a George Bush y su partido, Wal-Mart ha demostrado ser un éxito notable en la propagación de una marca distintiva del espíritu empresarial y el igualitarismo cristiano de imitación, mucho más allá de sus raíces del sur. Los ejecutivos han jugado un papel sistemático en la traducción de un populismo conservador de la era Reagan en un conjunto de apoyos ideológicos que buscan legitimar la estructura jerárquica (p. 7).
La multinacional, a través de, sus gerentes y principales ejecutivos, es decir su elite dirigencial, se ha encargado de expresar una especie de neo-conservadurismo populista, que tuvo su mayor énfasis en la administración del presidente estadounidense Ronald Reagan (periodo 1981-1989), principal precursor de las reformas de orden neo-liberal, en conjunto con Margaret Thatcher en Inglaterra, durante la misma década.
Walton y otros ejecutivos institucionalizaron una construcción social imaginaria con un hábil cambio (eufemismo) lingüístico. Llamaron a todos los empleados (trabajadores) "asociados" o colaboradores. Como hemos señalado, la elite dirigente de esta EMN, busco lograr un equilibrio entre sus esferas ideológica (ética protestante, cristiana), económica (capitalismo, libre mercado) y política (Neo-conservadurismo).
Como conjunto homogéneo, se encuentra inmersa en una ética cristiana que une a la salvación personal para el éxito empresarial y de servicios sociales a la libre empresa. Wal-Mart publicaciones (son especies de boletines informativos testimoniales de sus trabajadores), está llenas de historias de dura presión (a los) asociados que encuentran la redención, económica y espiritual, a través de la dedicación a la empresa. El servicio desinteresado, para el cliente, la comunidad. (Lichtenstein, 2003, p. 9).
La construcción racional-axiológica elaborada por las mentes dirigentes del gigante sureño, cuenta con una planificación estratégica exhaustiva y su propósito económico-financiero central es maximizar sus ganancias y aminorar sus costos (meta común de los grandes conglomerados multinacionales). Con una política depredadora que actúa en desmedro de sus competidores.
Su posición política radica en un perfil de orden neo-conservador sintonizándose con el partido representante de esta tendencia en el país del norte, el partido republicano. Pero cabe destacar que, la adhesión al conservadurismo por parte de WM trasciende los límites del partido en sí.
Cuando se piensa que los diversos tipos de ideologías o proyectos de sociedad recubiertos por diferentes modelos de cosmovisión, han desaparecido o dejado de existir, como en su momento Francis Fukuyama escribió entusiasmado sobre el “Fin de la Historia”, haciendo referencia a la caída de los socialismos reales y el triunfo definitivo de la democracia liberal capitalista como estadio superior de la capacidad organizativa de los sujetos, se alejan un poco de la realidad.
El caso de WM se concatena en tres campos del poder económico, ideológico y político. Su proyecto de sociedad se recubre en lo ideológico con una cosmovisión protestante (cristiana) que moldea matices, características y requisitos. En lo político, el perfil expresado de orden neo-conservador, si bien, ha demostrado amplio apoyo económico al partido republicano en EEUU, su compromiso es superior en torno a la corriente señalada. Y en lo económico, su emblema de “los precios más bajos siempre” se ha traducido en una competencia brutal en contra de sus competidores en el rubro del retail supermercadista a nivel planetario.


Se ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 21 de abril de 2015

Sabían exactamente lo que hacían El nuevo desorden mundial

counterpunch.org

Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza.

Hace tres décadas, con el fin de la Guerra Fría y el desmantelamiento de las dictaduras de América del Sur, muchos esperaban que por fin se materializara el famoso "dividendo de la paz" prometido por Bush padre y Thatcher. No hubo suerte. Lo que hemos tenido han sido continuas guerras, levantamientos, intolerancia y fundamentalismos de todo tipo, religiosos, étnicos e imperialistas. Las revelaciones sobre las redes de vigilancia occidentales han acrecentado el sentimiento de que las instituciones democráticas no están funcionando como deberían y que, nos guste o no, estamos ante el crepúsculo de la propia democracia.Un crepúsculo que comenzó a principios de los noventa del siglo pasado con la implosión de la antigua Unión Soviética y la toma del poder, en Rusia, Asia Central y buena parte de Europa del Este, por parte de antiguos burócratas del Partido Comunista carentes de visión, muchos de los cuales se convirtieron rápidamente en multimillonarios. Los oligarcas que se hicieron con algunas de las propiedades más caras del mundo, incluyendo algunas en Londres, pueden haber sido en su momento miembros del Partido Comunista, pero también fueron unos oportunistas sin otro compromiso que el de alcanzar el poder y llenarse los bolsillos. El vacío que dejó el colapso del sistema de partidos ha sido llenado por cosas distintas en diferentes lugares del mundo, entre ellas la religión, y no solo el Islam. Las estadísticas que muestran el aumento de la religiosidad en el mundo occidental son dramáticas; solo hay que fijarse en Francia. Además, hemos visto el auge de un imperio global con un poder sin precedentes. Estados Unidos es la potencia militar indiscutible y domina la política mundial, incluso la de los países a los que trata como enemigos.
Si comparamos la reciente demonización de Putin con el trato que recibió Yeltsin en los tiempos en los que éste cometió atrocidades mucho más estremecedoras –destruir por completo la ciudad de Grozny, por ejemplo– vemos que lo que está en juego no son los principios, sino los intereses del poder dominante mundial. Nunca antes ha existido un imperio semejante, y no es probable que vuelva a haber uno igual. En Estados Unidos se ha producido el desarrollo económico más notable de los últimos tiempos con la aparición de la revolución IT (de las Tecnologías y la Información) en la costa oeste. Sin embargo, a pesar de estos avances en la tecnología capitalista, la estructura política de Estados Unidos apenas ha cambiado en el último siglo y medio. Tal vez tenga el control militar, económico e incluso cultural –su poder blando domina el mundo– pero sigue sin haber señales de cambio político en su interior. ¿Podrá mantenerse esta contradicción?
A nivel mundial está habiendo un debate sobre la decadencia del imperio estadounidense. Y existe abundante literatura que analiza el tema y sostiene que el declive ha empezado y es irreversible. El imperio estadounidense ha tenido dificultades, ¿qué imperio no las ha tenido? Las cosas se le complicaron en los sesenta, los setenta y los ochenta: muchos pensaron que la derrota sufrida en Vietnam en 1975 era definitiva. No lo fue, y Estados Unidos no ha vuelto a sufrir otro revés semejante desde entonces. Pero a menos que conozcamos y comprendamos cómo funciona este imperio a nivel global, será muy difícil proponer un conjunto de estrategias para combatirlo o contenerlo o, como reclaman teóricos realistas como el fallecido Chalmers Johnson y John Mearsheimer, conseguir que Estados Unidos desmantele sus bases, salga de los países donde interviene y solo actúe a nivel global cuando esté amenazado como país. Muchos realistas estadounidenses sostienen la necesidad de dicha retirada, pero lo hacen desde una posición de debilidad en el sentido de que los reveses que ellos consideran irreversibles no lo son. Hay muy pocos reveses de los que el imperio no pueda recuperarse. Algunos argumentos sobre su debilitamiento son simplistas, como por ejemplo que todos los imperios que han existido al final se han derrumbado. Eso es cierto, desde luego, pero existen motivos para esos colapsos, y en este momento Estados Unidos sigue siendo inexpugnable: ejerce su poder blando en todo el mundo, incluyendo los feudos de sus rivales económicos; su poder duro todavía es dominante, permitiéndole ocupar aquellos países que considera enemigos; y su poder ideológico sigue siendo arrollador en Europa y más allá.
No obstante, Estados Unidos ha sufrido contratiempos a escala semi-continental en América del Sur, y estos han sido políticos e ideológicos más que económicos. La sucesión de victorias electorales de partidos de izquierdas en Venezuela, Ecuador y Bolivia demostró que podía haber una posible alternativa dentro del capitalismo. Ninguno de estos gobiernos, sin embargo, está desafiando al sistema capitalista, y lo mismo vale para los partidos radicales que han aparecido recientemente en Europa. Ni Syriza en Grecia ni Podemos en España suponen una amenaza para el sistema; aunque las reformas que proponen son mejores que las políticas que llevó a cabo Attlee en Gran Bretaña después de 1945. Al igual que los partidos progresistas en América del Sur, combinan programas esencialmente socialdemócratas con una amplia movilización social.
Ahora bien, las reformas socialdemócratas se han vuelto intolerables para el sistema económico neoliberal impuesto por el capital global. Si se argumenta, como hacen (si no explícita, implícitamente) quienes están en el poder, que es necesario tener una estructura política que no permita desafiar al sistema, entonces vivimos tiempos peligrosos. Convertir el terrorismo en una amenaza equivalente a la amenaza comunista de antaño resulta extravagante. El uso de la propia palabra "terrorismo", los proyectos de ley aprobados en el Parlamento y el Congreso para impedir que la gente diga lo que piensa, el examen previo de las personas invitadas a dar conferencias en las universidades, la idea de que antes de permitirles entrar en el país hay que saber qué es lo que los conferencistas extranjeros van a decir: parecen cosas sin importancia, pero son emblemáticas de la época en que vivimos. Y asusta la facilidad con que se acepta todo esto. Si lo que se nos dice es que el cambio no es posible, que el único sistema concebible es el actual, entonces vamos a tener problemas. A la larga no será aceptado. Y si se impide que la gente hable, piense, o desarrolle alternativas políticas, no será solo el trabajo de Marx el que quede relegado al olvido. Karl Polanyi, el teórico socialdemócrata más cualificado, sufrirá el mismo destino.
Hemos visto desarrollarse una forma de gobierno que yo denomino de centro extremo, que en este momento gobierna en grandes áreas de Europa e incluye partidos de izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha. Un sector entero del electorado, los jóvenes en particular, siente que votar no cambia nada, teniendo en cuenta los partidos existentes. El centro extremo desata guerras, ya sea por cuenta propia o en nombre de Estados Unidos; apoya las medidas de austeridad; defiende la vigilancia como absolutamente necesaria para vencer al terrorismo, sin ni siquiera preguntarse porqué existe el terrorismo: hacerse esta pregunta prácticamente convierte a uno en terrorista. ¿Por qué actúan así los terroristas? ¿Están trastornados? ¿Tiene algo que ver con lo más profundo de su religión? Estas preguntas son contraproducentes e inútiles. Si preguntas si la política imperial estadounidense o la política exterior británica o francesa no serán de alguna manera responsables, te atacan. Pero, por supuesto, las agencias de información y los servicios de seguridad saben de sobra que el motivo por el que la gente se vuelve loca –y es una forma de locura– no se halla en la religión sino en lo que ven. Hussein Osman, uno de los condenados por los atentados fallidos del metro de Londres del 21 de julio de 2005, fue detenido en Roma una semana después. "Más que rezar discutíamos del trabajo, la política, la guerra en Iraq", dijo a los interrogadores italianos. "Siempre tuvimos nuevas películas de la guerra en Iraq [...] aquellas en las que se podía ver a las mujeres y los niños iraquíes que habían sido asesinados por soldados estadounidenses y británicos". Eliza Mannigham-Buller, que en 2007 renunció como directora del MI5, dijo: "Nuestra participación en Iraq, queriendo lograr un mundo mejor, ha radicalizado a una generación entera de jóvenes".
Antes de la guerra de 2003, bajo la autoritaria dictadura de Sadam y su antecesor, el nivel de educación en Iraq era el más elevado de Oriente Medio. Cuando señalas esto te acusan de ser un apologista de Sadam, pero en los años 80 en la Universidad de Bagdad había más profesoras que las que tenía Princeton en 2009; había guarderías para facilitar que las mujeres enseñaran en las escuelas y las universidades. En Bagdad y Mosul –actualmente ocupada por el Estado Islámico– había bibliotecas con siglos de antigüedad. La biblioteca de Mosul funcionaba en el siglo XVIII y en sus depósitos albergaba manuscritos de la antigua Grecia. La biblioteca de Bagdad, como sabemos, fue saqueada después de la ocupación y lo que está ocurriendo actualmente en las bibliotecas de Mosul no es ninguna sorpresa, con miles de libros y manuscritos destruidos.
Todo lo que ha ocurrido en Iraq es consecuencia de esa guerra desastrosa que adquirió proporciones genocidas. El número de muertos sigue sin esclarecerse porque la Coalición de la Voluntad no cuenta las víctimas civiles del país que está ocupando. ¿Para qué molestarse? Pero otros han estimado que más de un millón de iraquíes fueron asesinados, sobre todo civiles. El gobierno títere instalado por la ocupación confirmó estas cifras de manera indirecta en 2006 al admitir oficialmente que había cinco millones de huérfanos en Iraq. La ocupación de Iraq es uno de los actos más destructivos de la historia moderna. A pesar de que Hiroshima y Nagasaki fueron bombardeadas con armas nucleares, la estructura social y política del Estado japonés se mantuvo; aunque los alemanes y los italianos fueron derrotados en la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de sus estructuras militares, de información, policiales y judiciales se dejaron como estaban porque ya había otro enemigo a las puertas: el comunismo. Sin embargo, Iraq fue tratada como ningún otro país había sido tratado antes. La razón por la que la gente no acaba de ver esto es que cuando comenzó la ocupación todos los corresponsales regresaron a casa. Las excepciones pueden contarse con los dedos de una mano: Patrick Cockburn, Robert Fisk y uno o dos más. La infraestructura social de Iraq sigue sin funcionar años después de que la ocupación haya terminado; ha sido destrozada. El país ha sido desmodernizado. Occidente ha destruido los sistemas educativo y de salud iraquíes; entregó el poder a un grupo de partidos clericales chiíes que inmediatamente se embarcaron en un baño de sangre revanchista. Varios cientos de profesores universitarios fueron asesinados. Si esto no es desorden, ¿qué lo es?
En el caso de Afganistán, todo el mundo sabe qué es lo que había detrás de este gran intento, como lo llamaron los estadounidenses y británicos, de "modernizar" el país. Cherie Blair y Laura Bush dijeron que era una guerra por la liberación de las mujeres. Si lo hubiera sido, habría sido la primera en la historia. Ahora sabemos lo que fue realmente: una cruda guerra de revancha que fracasó porque la ocupación fortaleció a quienes buscaba destruir. La guerra no solo devastó Afganistán y la infraestructura que tuviera, sino que además desestabilizó Pakistán, que cuenta con armas nucleares y actualmente es un Estado muy peligroso.
Estas dos guerras no le han hecho bien a nadie, pero han conseguido dividir el mundo árabe y musulmán, fuera esa su intención o no. La decisión de Estados Unidos de entregar el poder a los partidos clericales chiíes profundizó la división suní-chií: en Bagdad, una ciudad mixta en un país donde eran comunes los matrimonios entre suníes y chiíes, hubo una limpieza étnica. Los estadounidenses actuaron como si los suníes fueran los partidarios de Sadam, pese a que muchos de ellos habían sido encarcelados arbitrariamente bajo su mandato. Esta división ha paralizado el nacionalismo árabe durante mucho tiempo. Las luchas actuales tienen que ver con el bando al que apoya Estados Unidos en cada conflicto: en Iraq, a los chiíes.
La demonización de Irán es profundamente injusta, porque sin el apoyo tácito de los iraníes los estadounidenses no podrían haber ocupado Iraq. La resistencia iraquí a la ocupación no se quebró hasta que los iraníes le dijeron al líder de los chiíes, Muqtada al-Sadr, que había estado colaborando con los opositores suníes al régimen, que la abandonase. Al-Sadr fue trasladado a Teherán y allí se le concedieron "vacaciones" por un año. Sin el apoyo iraní, tanto en Iraq como en Afganistán, a Estados Unidos le habría resultado muy difícil mantener sus ocupaciones. Todo ello le fue agradecido con sanciones, una demonización cada vez mayor, y doble rasero: Israel puede tener armas nucleares, tú no. En estos momentos Oriente Medio es un desastre total: el poder central más importante es Israel, y está extendiéndose; los palestinos han sido derrotados y seguirán estándolo por mucho tiempo; todos los principales países árabes están destrozados, primero Iraq, ahora Siria; Egipto, con una brutal dictadura militar en el poder, está torturando y asesinando como si la llamada primavera árabe nunca hubiera tenido lugar: de hecho, para los dirigentes militares nunca ocurrió.
En cuanto a Israel, el apoyo ciego que recibe de Estados Unidos es una vieja historia. Y cuestionarla, hoy por hoy, supone ser etiquetado de antisemita. El peligro que tiene esta estrategia es que si le dices a una generación que solo ha conocido el Holocausto a través de las películas que atacar a Israel es antisemita, la respuesta va a ser: ¿Y qué? "Llámanos antisemitas si quieres", dirá la gente joven. "Si eso significa estar en contra tuya, los somos". De modo que no sirve de nada. Resulta inconcebible pensar que algún Gobierno de Israel vaya a otorgar un Estado a los palestinos. Como nos advirtió el fallecido Edward Said, los Acuerdos de Oslo fueron un Tratado de Versalles palestino. En realidad fueron algo mucho peor.
La desintegración de Oriente Medio que comenzó después de la Primera Guerra Mundial continúa. No podemos saber si Iraq será dividido en tres países, o si Siria será dividida en dos o tres países. Pero no nos sorprendería que todos los Estados de la región, salvo Egipto, que es demasiado grande para desmantelarlo, terminaran convertidos en bantustanes o principados, al estilo de Qatar y los otros Estados del Golfo, financiados y mantenidos por los sauditas por un lado y los iraníes por el otro.
Todas las esperanzas suscitadas por la primavera árabe se han hundido y es importante entender por qué. Muchos de los que participaron en ellas no vieron –en gran medida por razones generacionales– que para lograr los efectos deseados hace falta algún tipo de movimiento político. No fue una sorpresa que los Hermanos Musulmanes, que participaron en las protestas de Egipto al final, se hicieran con el poder: era el único partido político real que había en Egipto. Pero luego los Hermanos Musulmanes hicieron el juego al Ejército actuando como Mubarak –proponiendo tratos a las fuerzas de seguridad, proponiendo tratos a los israelíes– y la gente empezó a preguntarse de qué servía que estuvieran en el poder. El Ejército consiguió apoyos y se deshizo de los Hermanos. Todo esto ha desmoralizado a una generación entera en Oriente Medio.
* * *
¿Cuál es la situación en Europa? Lo primero que hay que señalar es que no hay un solo país de la Unión Europea que tenga verdadera soberanía. Después del fin de la Guerra Fría y la reunificación, Alemania se ha convertido en el país más fuerte y estratégicamente más importante de Europa, pero aún así no tiene total soberanía: Estados Unidos sigue dominando en muchos niveles, especialmente en lo que respecta a las Fuerzas Armadas. Gran Bretaña se convirtió en un Estado semi-vasallo después de la Segunda Guerra Mundial. Los últimos primer ministros británicos que actuaron como si Gran Bretaña fuera un Estado soberano fueron Harold Wilson, que se negó a enviar tropas británicas a Vietnam, y Edward Heath, que impidió que las bases británicas fueran utilizadas para bombardear Oriente Medio.
Desde entonces Gran Bretaña ha hecho siempre lo que le ordenaba Estados Unidos, aun cuando una parte importante del establishment británico estuviera en contra. En el Ministerio de Asuntos Exteriores hubo claras muestras de enojo durante la Guerra de Iraq por considerar que no había ninguna necesidad de involucrar a Gran Bretaña. En 2003, cuando la guerra ya estaba en marcha, fui invitado a dar una conferencia en Damasco; allí recibí una llamada telefónica de la embajada británica pidiéndome que fuera a comer. Me pareció raro. Al llegar me dio la bienvenida el embajador y me dijo: "Solo quiero tranquilizarle, además de comer, vamos a hablar de política". En la comida dijo: "Ha llegado el turno de preguntas, empezaré yo. Tariq Ali, leí el artículo que publicó en The Guardian argumentando que Tony Blair debería ser demandado por crímenes de guerra en la Corte Penal Internacional. ¿Le importaría explicarnos por qué?" Estuve diez minutos explicándoselo ante el desconcierto de los invitados sirios. Al final el embajador dijo: "Estoy totalmente de acuerdo, no sé qué opinarán los demás". Cuando los invitados se marcharon le dije: "Fue muy valiente de su parte". Y el hombre del MI6 que había estado en la comida dijo: "Sí, puede permitírselo porque se jubila en diciembre". Pero algo muy parecido ocurrió en la embajada en Viena, donde di una conferencia de prensa contra la guerra de Iraq en el salón del embajador. Estos hombres no eran tontos, sabían perfectamente lo que estaban haciendo. Y actuaron así por la humillación que sintieron al tener un Gobierno que, a pesar de que los estadounidenses habían dicho que se las podían apañar sin Gran Bretaña, decidió involucrarse de todos modos.
Los alemanes saben que no tienen soberanía pero cuando lo apuntas se encogen de hombros. A muchos de ellos no les gusta, tienen demasiado presente su pasado, esa idea de estar casi genéticamente predispuestos a la guerra: una idea absurda, que alguna gente que debería ser más sensata ha vuelto a expresar al celebrarse los aniversarios de la Primera Guerra Mundial. Pero lo cierto es que política, ideológica, militar e incluso económicamente, la Unión Europea está en manos del imperio global. Cuando la elite europea ofreció a Grecia aquella lamentable suma de dinero, Timothy Geithner, el entonces secretario del Tesoro estadounidense, tuvo que intervenir diciéndole a la UE que aumentase el fondo de rescate hasta los 500 mil millones de euros. Vacilaron, pero finalmente hicieron lo que los estadounidenses querían. Todas las expectativas que, desde su planteamiento inicial, suscitó la idea de un continente independiente de otras potencias que siguiera su propio camino, desaparecieron al final de la Guerra Fría. Justo cuando parecía que se podía lograr ese objetivo, Europa se convirtió en un continente fiel a los banqueros, la Europa del dinero, un lugar sin perspectiva social que no cuestionó el orden neoliberal.
A los griegos se les está castigando no tanto por la deuda como por no estar llevando a cabo las reformas exigidas por la UE. El gobierno de derechas derrotado por Syriza solo consiguió que se aprobaran 3 de las 14 reformas que la UE pedía insistentemente. No pudieron hacer más porque lo que fue aprobado puso a Grecia en una situación que recuerda a Iraq: la desmodernización; las privatizaciones completamente innecesarias vinculadas a la corrupción política; el empobrecimiento de la mayoría de la población. Por eso los griegos eligieron un Gobierno que quería cambiar las cosas, y entonces les dijeron que no podían. La UE teme que se produzca el efecto dominó: si los griegos son recompensados por votar a Syriza, otros países podrían elegir gobiernos similares, así que Grecia debe ser aplastada. No se puede echar a los griegos de la UE –no lo permite la Constitución– ni de la Eurozona, pero sí hacerles la vida muy difícil de modo que tengan que salirse del euro y establecer un euro griego, o un euro dracma, para que el país siga funcionando. Pero si sucediera eso las condiciones empeorarían, al menos temporalmente, de ahí que los griegos no tienen más alternativa que resistir. El peligro está en que, en este entorno tan precario, la gente podría girar rápidamente hacia la derecha, hacia Amanecer Dorado, un partido explícitamente fascista. Esa es la magnitud del problema, y actuar como lo está haciendo la elite del euro –es decir, como el centro extremo– es una estrategia insensata y corta de miras.
Y luego está el auge de China. No hay duda de las enormes ganancias que ha generado el capitalismo en China; las economías de China y Estados Unidos son sorprendentemente independientes. Cuando hace poco un veterano sindicalista estadounidense me preguntaba qué le había pasado a la clase obrera estadounidense, mi respuesta fue inmediata: la clase obrera estadounidense está ahora en China. Sucede además que China no está ni remotamente cerca de ocupar el lugar de Estados Unidos. Las cifras que manejan los economistas muestran que, en lo que verdaderamente cuenta, los chinos todavía están por detrás. Si observamos los porcentajes por Estados de familias millonarias del mundo en 2012 tenemos: Estados Unidos, 42,5%; Japón, 10,6%; China, 9,4%; Gran Bretaña, 3,7%; Suiza, 2,9%; Alemania, 2,7%; Taiwán, 2,3%; Italia, 2%; Francia, 1,9%. Así que, en términos de fuerza económica, Estados Unidos continúa teniendo buenos resultados. En muchos mercados claves –industria farmacéutica, industria aeroespacial, programas informáticos, equipo médico– domina Estados Unidos. Las cifras de 2010 mostraron que tres cuartos de las doscientas mayores empresas exportadoras de China –y son estadísticas chinas– son de propiedad extranjera. Hay muchísima inversión extranjera en China, a menudo de países vecinos como Taiwán. Foxconn, que fabrica ordenadores para Apple en China, es una empresa taiwanesa.
La idea de que los chinos van a hacerse de repente con el poder y ocupar el lugar de Estados Unidos es una tontería. Es inverosímil militarmente; es inverosímil económicamente; y política e ideológicamente es obvio que tampoco es el caso. Cuando comenzó el declive del Imperio británico, décadas antes de que se desmoronara, la gente sabía lo que estaba pasando. Tanto Lenin como Trotsky se dieron cuenta de que los británicos se estaban hundiendo. Hay un discurso maravilloso de Trotsky, pronunciado en 1924 en el marco de la IV Internacional Comunista en el que, con un estilo inimitable, hizo las siguientes declaraciones sobre la burguesía inglesa:
Su carácter ha sido moldeado a lo largo de siglos. La autoestima de clase ya está en su sangre y su médula, sus nervios y sus huesos. Será muy difícil quitarles la confianza en sí mismos como dirigentes mundiales. Pero el americano se la quitará lo mismo cuando se ponga manos a la obra en serio. En vano se consuela el burgués británico pensando que servirá de guía al inexperto americano. Sí, habrá un periodo de transición. Pero el quid de la cuestión no está en los hábitos del liderazgo diplomático sino en el poder real, el capital y la industria existentes. Y los Estados Unidos, si nos fijamos en su economía, desde la avena hasta los grandes acorazados de última generación, ocupan el primer lugar. Producen todas las necesidades básicas hasta alcanzar entre la mitad y los dos tercios de lo que se produce en todo el mundo.
Si cambiáramos el texto, y en vez del "carácter de la burguesía inglesa" dijéramos el "carácter de la burguesía estadounidense ha sido moldeado durante siglos [...] pero el chino se la quitará lo mismo", no tendría sentido.
* * *
¿Dónde vamos a terminar al final de este siglo? ¿Dónde estará China? ¿Prosperará la democracia occidental? Una cosa que ha quedado clara en las últimas décadas es que no ocurre nada a menos que la gente quiera que ocurra; y si la gente quiere que ocurra, empieza a moverse. Uno hubiera pensado que los europeos aprenderían algo del desplome provocado por la reciente recesión y actuarían, pero no lo hicieron: se limitaron a poner tiritas y a esperar que la herida dejara de sangrar. Entonces, ¿dónde deberíamos buscar la solución? Uno de los pensadores más creativos hoy en día es el sociólogo alemán Wolfgang Streeck, que insiste en que se necesita desesperadamente una estructura alternativa a la Unión Europea y en que ésta exigirá más democracia en cada una de las etapas, tanto a nivel provincial y de ciudades como a nivel nacional y europeo. Hace falta un esfuerzo concertado para encontrar una alternativa al sistema neoliberal. Ya tenemos un principio en Grecia y en España, y podría extenderse.
Mucha gente en Europa del Este siente nostalgia de las sociedades anteriores a la caída de la Unión Soviética. Los regímenes comunistas que gobernaron el bloque soviético después de la llegada de Khrushchev al poder podrían describirse como dictaduras sociales: regímenes esencialmente débiles con una estructura política autoritaria, pero con una estructura económica que ofrecía a la gente más o menos lo mismo que la socialdemocracia sueca o británica. En una encuesta realizada en enero, el 82% de los encuestados en la antigua Alemania del Este dijeron que se vivía mejor antes de la reunificación. Cuando se les preguntó los motivos, dijeron que había más sentido de comunidad, más instalaciones, el dinero no era lo principal, la vida cultural era mejor y no se los trataba como ciudadanos de segunda clase, como ocurre ahora. La actitud de los alemanes occidentales hacia los orientales no tardó en convertirse en un problema serio; tan serio que el segundo año después de la reunificación, Helmut Schmidt, el ex canciller alemán y no precisamente un radical, dijo en la conferencia del Partido Social Demócrata que los alemanes del este estaban siendo tratados de manera absolutamente equivocada. Dijo que no se podía seguir ignorando la cultura de Alemania del Este; y que si tuviera que elegir los tres mejores escritores alemanes escogería a Goethe, Heine y Brecht. A los asistentes se les cortó la respiración cuando nombró a Brecht. Los prejuicios contra el Este estaban profundamente arraigados. La razón por la que las revelaciones de Snowden impactaron tanto a los alemanes es que de pronto resultó evidente que estaban viviendo bajo vigilancia permanente, cuando una de las mayores campañas ideológicas en Alemania Occidental tuvo que ver precisamente con el daño causado por la Stasi, que se dijo espiaba a todos en todo momento. Bien, la Stasi no tenía capacidad tecnológica para un sistema de espionaje omnipresente: en la escala de vigilancia, Estados Unidos está muy por delante del viejo enemigo de Alemania Occidental.
Los antiguos alemanes del este no solo prefieren el viejo sistema político, también ocupan el primer puesto en la lista de ateos: el 52,1% de la población no cree en Dios; la República Checa se sitúa en segundo lugar con el 39,9%; la Francia laica está por debajo con el 23,3% (laicismo en Francia significa cualquier cosa que no sea islámico). Si observamos el otro extremo, el país con la mayor proporción de creyentes es Filipinas con el 83,6%, seguido de Chile, 79.4%; Israel, 65,5%; Polonia, 62%; Estados Unidos, 60,6%; comparada con los cuales Irlanda es un bastión de moderación con solo un 43,2%. Si los encuestadores hubieran visitado el mundo islámico para hacer esas mismas preguntas seguramente se habrían sorprendido de las respuestas obtenidas en Turquía, por ejemplo, o incluso en Indonesia. No se puede circunscribir la creencia religiosa a una única parte del globo.
Este es un mundo mestizo y confuso. Sus problemas no cambian, tan solo adquieren nuevas formas. En Esparta, en el siglo III a.C., después de las Guerras del Peloponeso, fue creciendo una grieta entre la elite dirigente y la gente común, y quienes gobernaban exigieron cambios porque la brecha entre ricos y pobres se había vuelto tan enorme que resultaba intolerable. La sucesión de los monarcas radicales Agis IV, Cleómenes III y Nabis creó una estructura que permitió revivir el Estado; se liberó a los esclavos; se permitió votar a todos los ciudadanos; y la tierra confiscada a los ricos se distribuyó entre los pobres (algo que actualmente no permitiría el BCE). Temerosa de que cundiera el ejemplo, la temprana República Romana envió sus legiones bajo el mando de Tito Quincio Flaminio contra Esparta. Según Tito Livio, esta fue la respuesta de Nabis, el rey de Esparta, y al leerla se siente la frialdad y dignidad que había en sus palabras:
No midáis lo que se hace en Lacedemonia a través de vuestras propias instituciones [...] Vosotros escogéis vuestra caballería, igual que vuestra infantería, de acuerdo con su renta; queréis que pocos destaquen por sus riquezas y que la masa de la población esté sometida a ellos. Nuestro legislador no quiso que el Gobierno estuviera en manos de unos pocos, como los que vosotros denomináis Senado, ni se permitió a ningún orden que tuviera preponderancia en el Estado; creía que la igualdad de rango y fortuna era necesaria para que pudiera existir un gran número de hombres que empuñasen las armas por su patria. 

Tariq Ali es un escritor y director de cine pakistaní. Su último libro es The Extreme Centre: a Warning.
[Este ensayo fue publicado originalmente en la London Review of Books 
Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/04/17/the-new-world-disorder/

lunes, 20 de abril de 2015

El ex Presidente chileno, Pinochet y los "disidentes" venezolanos El golpe bajo a América Latina de Ricardo Lagos


Radio U de Chile


El ex Presidente Ricardo Lagos (1) se reunió con las esposas de los "disidentes" venezolanos, Leopoldo López y Antonio Ledezma. En ese marco, tuvo las siguientes palabras : « Es obligación de todos los demócratas de América del Sur tener claridad de los que está ocurriendo. Entendemos los planteamientos que hace el presidente Maduro, pero es indispensable una solución política ».
Y luego : « Hay más de 80 presos políticos, creo que debe pedirse que la Cruz Roja sea aceptada por el gobierno de Maduro para visitar las cárceles y ver las condiciones en que están los detenidos… No sé si digo una impertinencia, pero Pinochet aceptó en su momento que la Cruz Roja viniera a Chile… »
Ricardo Lagos debe saber si se trata o no de una impertinencia. No puede no saberlo. No puede no conocer el valor que tiene cada palabra que se pronuncia en el espacio público, con toda la fuerza simbólica que otorga, además, el hecho de ser un ex Presidente de la República. ¿Qué está diciendo Ricardo Lagos ? ¿Que « hasta » Pinochet tuvo un gesto « humanista » y/o « democrático » ?
Don Ricardo Lagos : la dictadura de Pinochet hirió de muerte a este país, lo hirió sin duda en la negación del derecho a quienes fueron perseguidos por motivos políticos, lo hirió al torturar, al ejecutar, al hacer desaparecer. Pero también lo hirió al introducir, fomentar, construir un modelo de sociedad que excluye día a día a enormes sectores de nuestra sociedad. Ese modelo de sociedad condena. Ese modelo de sociedad mata. Ese modelo de sociedad hace desaparecer : vuelve invisibles, como si no tuvieran el más mínimo valor, a enormes sectores de nuestra población, porque está fundado en la desigualdad, en la exclusión. Esa es la lógica del sistema neoliberal que pone a resguardo a unos pocos, excluye a muchos y condena a los otros a ser los nuevos sobrevivientes de una lucha impiadosa por el sustento diario. Este sistema, que la dictadura nos legó, la Concertación –hoy Nueva Mayoría– lo consolidó. ¿Entonces, qué ? Si ser demócrata significa meramente « dejar hacer », entonces la palabra demócrata debe ser repensada, interrogada, cuestionada. Porque no nos pone a salvo : no nos libera de la inequidad.
Don Ricardo Lagos : ¿usted está comparando el Presidente Maduro al Dictador Pinochet ? Sin duda, usted, como cualquier ciudadano chileno tiene derecho a decir lo que le parezca y yo –como cualquier ciudadana– puedo esperar que usted, en su calidad de ex mandatario, ubique las experiencias políticas en su debido contexto. Sin ser especialista de estos temas, creo entender que Venezuela, de la mano del ex Presidente Hugo Chávez y hoy del Presidente Maduro, está llevando a cabo una lucha que en nuestro país parece haber muerto junto con la Unidad Popular.
¿Quién lucha hoy en Chile por la construcción de un país más justo, más solidario, por un país capaz de ponerle un término a todos los abusos de las oligarquías dominantes ? (No me refiero, desde luego, a los esfuerzos aislados que algunos valientes siguen llevando a cabo sino a las fuerzas reales, activas en este momento y capaces de influir en los escenarios políticos). Es cierto : los países que enfrentan a las clases dominantes tienen problemas. Los tiene Venezuela. Los tiene Argentina desde donde escribo. Pero éstos y otros países que viven hoy situaciones de gran confrontación, tienen los conflictos que se merecen : los conflictos que sus políticas han engendrado. Políticas que han venido a decir : basta. Basta de abuso. Basta de construir países para unos pocos. Basta de enriquecerse a costa de la miseria y del sufrimiento de los más. Sin duda esto no da derecho a actuar de cualquier manera. Pero todo debate sobre derechos humanos en Venezuela debería ser abordado con la conciencia aguda del conflicto que se está dando. Porque los derechos humanos son de todos. También son de las masas excluidas de Venezuela, que nunca generaron una palabra de aliento o de indignación por parte de nuestros gobernantes.
Don Ricardo Lagos : cuando se habla en público, cuando se tiene una tribuna, cuando se cuenta también con ese beneficio de atención que otorga el rango de ex Presidente de la República, todas las palabras cuentan. Hay que intentar hacerse responsable de ellas. Que usted lo cite a Augusto Pinochet para desarrollar un argumento supuestamente democrático y respetuoso del derecho es algo más que una impertinencia. Es una vergüenza. Es un golpe bajo. Es no haber entendido la propia historia. Es, en el contexto en que fueron pronunciadas sus palabras, restarse a la lucha que hoy se está dando en nuestro continente. Usted está en su derecho : puede restarse, puede criticar, tener una visión distinta y opinar en consecuencia. Pero es indigno de su parte recurrir a Pinochet para atacar y estigmatizar, una vez más, a hombres y mujeres en lucha. En lucha por la reconquista de la soberanía y del principio mismo de igualdad para todos. Especialmente para los excluidos de siempre. Esos mismos que nuestra sociedad tan democrática relega y condena.
1/ Ricardo Froilán Lagos Escobar fue presidente de la República de Chile de 11 de marzo 2000 al 11 de marzo de 2006.
DiarioUchile. Santiago de Chile, abril 2015.
*Antonia García Castro. De nacionalidad chilena. Licenciada en ciencias políticas (IEP de París), doctora en sociología (EHESS). Colaboradora de la revista Cultures & Conflits y columnista del diario electrónico de Radio Universidad de Chile.

viernes, 17 de abril de 2015

Cuando los medios nos despojan de la libertad

Niños y adolescentes como carne de presidio



Es antigua en México la propuesta de reducir la edad penal. Casi sobra decir que se trata de una idea proveniente de los sectores sociales más derechistas y retrógrados. Ya se sabe que entre esos grupos predomina la tendencia a combatir los efectos de un problema en vez de atender primordialmente las causas que le dan origen.

Esta propuesta reaccionaria no es, por supuesto, exclusiva de México. Ahora mismo (12-19 de abril) se está realizando en la ciudad de Doha, capital de Catar, el Décimo tercer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal, uno de cuyos temas es precisamente la discusión de la posibilidad y conveniencia de la reducción de la edad para proceder judicialmente contra los menores de edad infractores de la ley.

El carácter universal de esa reunión da cuenta de lo extendido y creciente del problema de la delincuencia juvenil e incluso infantil. Pero también documenta la tendencia planetaria a enfrentar el asunto desde el punto de vista de los efectos, y de la ausencia o escaso peso de la investigación de sus causas. E igualmente descubre la persistencia histórica de la ideología del castigo, del ojo por ojo y del diente por diente, del que la hace la paga.

Atacar los efectos, ciertamente, es más fácil, aunque casi siempre sea inútil y hasta contraproducente. Es claro que mandar a más adolescentes y a más niños a la cárcel no contribuye a eliminar o siquiera reducir significativamente el problema. Y más aún: contribuye indiscutiblemente a su incremento, habida cuenta de la experiencia universal e histórica que califica con razón a las prisiones como escuelas del crimen. Atacar las causas, en cambio, exige estudiar un fenómeno social sin duda complejo y multifacético. Y preguntarse por qué cada día es mayor el número de jóvenes o niños que delinquen.

¿Tiene que ver este continuado aumento con la imparable urbanización del planeta? ¿Es fruto de la bien documentada creciente desigualdad social? ¿De un incremento de la cifra de niños y jóvenes que carecen de medios de vida o con ingresos precarios o insuficientes? ¿De una masificación de la producción de bienes de consumo que ofrece de todo a todos pero que sólo algunos pueden pagar?

¿También será producto del imbatible desempleo, auténtico flagelo de nuestra época o, mejor dicho, de la economía capitalista que mientras más produce menos mano de obra necesita? Un niño o adolescente hijo de desempleados carece de una fuente de subvención de sus necesidades, incluso de las más elementales. ¿Cómo allegarse lo necesario o hasta lo superfluo pero apetecido?

¿Tendrá que ver el asunto con el crecimiento del mercado de estupefacientes, lo que permite a jóvenes y niños incorporarse a actividades no exentas de riesgos pero proveedoras de ingresos?

Hay sin duda algo de esto último, pues se sabe que una buena parte de los niños y jóvenes presos lo están por su participación en estas actividades. Y si el mercado de drogas es creciente, es claro que también será creciente la participación en él de menores de edad.

De modo que, hablando estrictamente, niños y jóvenes caen en la cárcel por participar poco o mucho en una actividad esencialmente comercial antes que delictiva o criminal. Si la producción, distribución y consumo de estupefacientes fueran objeto del código de comercio y no del código penal, esos niños y muchachos serían piezas importantes en el cálculo del producto interno bruto (PIB) y no simplemente carne de presidio.

Blog del autor: www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

lunes, 13 de abril de 2015

Entrevista a Omar García, sobreviviente de Ayotzinapa “Es una guerra que están librando contra el pueblo”


Noticias PIA


Debo decir que la Caravana 43, me hizo recordar la Caravana de la Esperanza, (mayo 2013) con la que el sacerdote Alejandro Solalinde junto a una comitiva de madres centroamericanas que buscaban a sus hijos desaparecidos en México, también visitaron varias ciudades estadounidenses buscando ayuda internacional. Esos migrantes en tránsito a los que los gobiernos y el sistema obligan a migrar y que desparecen en territorio mexicano. En aquella ocasión fue tanta la apatía y sigue siendo cuando de migrantes indocumentados se trata. Quién iba a imaginar que apenas dos años después una Caravana 43 estaría en las mismas circunstancias. ¿En qué nos hemos convertido?La Caravana 43 arribó a Chicago. ¿Qué es la Caravana 43? Es una comitiva de padres de los alumnos desaparecidos en Iguala, Guerrero el 26 de septiembre de 2014. En la misma viajan alumnos de la Escuela Normal Rural San Isidro Burgos de Ayotzinapa. Otrora famosa por ser la que vio egresar de docente al legendario Lucio Cabañas. Hoy en día reconocida a nivel mundial por la desaparición de 43 de sus alumnos y los asesinatos de otros.
Son 3 caravanas que están viajando a lo largo y ancho de Estados Unidos, y que tienen como objetivo visitar 40 ciudades para denunciar con testimonio propio lo acontecido en Iguala. Tuve la oportunidad de entrevistar a Omar García, alumno sobreviviente, fue algo de pocos minutos debido a la agenda tan ajetreada y el programa a desarrollar.
Debo decir que es un joven al que los arrestos se le notan hasta en la forma de pararse. A usted como lector, le pido que haga lo mínimo: comparta esta entrevista, que más personas se enteren y se unan a esta denuncia mundial. Los 43 también son nuestros hijos, hermanos, amigos, alumnos, al igual que todos esos desaparecidos, que todas las niñas, adolescentes y mujeres víctimas de los feminicidios en nuestros países.
Crónicas de una Inquilina, en la serie Encuentros, hoy les presenta a Omar García, alumno sobreviviente de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Iguala, Guerrero, México.
-¿Cuál es el objetivo principal de esta Caravana 43 en Estados Unidos?
-Informar, buscar solidaridad. Que se presione a las autoridades mexicanas, que no pueden abandonar el caso porque hay muchas irregularidades, quedan muchas preguntas. Muchas dudas sobre su versión oficial de que nuestros compañeros han sido calcinados, nosotros no lo admitimos por muchísimas razones.
-¿Qué las han dicho Amnistía Internacional y la Corte Interamericana de Derechos Humanos?
-Con ellos tenemos contacto desde el principio, ellos han estado pendientes desde el primer día. Venimos a sensibilizar a la población, que entiendan que estos organismos deben tener garantías de trabajo libre. Acceso a todos los archivos de la investigación. Que no se les presione y se les ponga ningún tipo de barrera por parte del gobierno mexicano. Que se abran los expedientes a ellos para que al mismo tiempo emitan recomendaciones al gobierno mexicano sobre qué otras cosas tiene que investigar, aparte de lo que supuestamente ya ha investigado. Es por eso, además es un tema muy controversial e importante porque es uno de los primeros que se han difundido tanto a nivel mundial, y si no se resuelve un problema que ha sido difundido tanto entonces mucho menos se van a resolver los otros que no tienen difusión y que ahí están.
Hay miles de familias que han padecido lo mismo que nosotros, no estamos hablando de 43 sino de miles. Y todos ven con esperanza que si Ayotzinapa logra incidir o alterar un poco la cuestión legal de derecho internacional, los acuerdos que México tiene en materia de Derechos Humanos pero que no acata, pues si no lo logramos ahora el hecho se va a repetir y continuará como se ha visto en los últimos años.  
-¿Qué organismos internacionales les han dado apoyo aquí en Estados Unidos?, hablo respecto a la Caravana.
-Ya se tuvo una reunión en Nueva York, de las primeras hace unas dos semanas (ellos están en Estados Unidos desde el 16 de marzo, terminan la gira el 24 de abril) con miembros de la Corte Interamericana, también con miembros de Naciones Unidas, de Amnistía Internacional. Sí hemos tenido muchas reuniones y diferentes acercamientos con representantes de coaliciones.
-¿Y qué han dicho, en qué van a incidir ellos?
-En difundir, en ampliar el mensaje en sus comunidades, a la gente que todavía se muestra insensible e indiferente ante esta situación. Es que no es un problema cualquiera, no es un capricho de 43 padres que se aferran en no aceptar la muerte de sus hijos. Es que después de esto sigue un proceso de aplicación de la justicia. Y la aplicación de la justicia que nos ofrecen (el estado mexicano) es la de los dineros, un carpetazo, becas, pero siempre nos van a dejar con la incertidumbre de qué fue lo que realmente pasó. No, ese tipo de justicia no la admitimos, en México no hay ni siquiera una institución que se dedique a buscar a personas desaparecidas, es más ni se atreven a tipificar el delito como desaparición forzada, lo quieren reducir a un simple delito común, a un secuestro, a un asesinato y quieren echarle la culpa al narcotráfico. No, ahí hubo responsabilidad del estado mexicano, aquí no hay más. El relator de las Naciones Unidas ha insistido muchas veces que en México se practica la tortura generalizada por parte de las fuerzas armadas hacia el pueblo y las organizaciones.
Ahorita está una guerra entre dimes y diretes del gobierno mexicano contra ese relator de las Naciones Unidas y él vuelve a decir sí hay desaparición forzada, sí hay tortura, y el gobierno mexicano dice no, no hay. Más de 200 organizaciones dicen que sí, menos el gobierno mexicano. Y si venimos a Estados Unidos es para decir que aquí hay varios tratados económicos y en materia de seguridad que tienen que ver con lo que pasa en México. Son las causas, el Plan Mérida, por ejemplo. Que envía armas y recursos al gobierno mexicano, ¿para qué?, ¿para qué quieren armas?, ¿para reprimir al pueblo? Es una guerra que están librando contra el pueblo mismo. Están mirando hacia dentro, no están mirando hacia fuera.
-Es cierto, y mirá, ¿cómo se han comportado los consulados con la caravana?
-Imprudentes, insensibles, algunos han querido entablar diálogo pero realmente sabemos que no pueden determinar nada un simple consulado en una ciudad. Tampoco nos vamos a rebajar.
-¿Se han presentado ellos a las marchas?
-No, a ninguna. Incluso en algunos nos les han permitido a los padres estar ahí. Es una insensibilidad total han cerrado filas. Se plantan en la postura de que ya, ya están muertos regrésense a su casa nada tienen que estar haciendo. Pero no se dan cuenta del proceso, lo demás, ¿cómo garantizar de que el hecho no se repita? Nosotras estamos a la voluntad de hacer lo que esté a nuestro alcance para evitar que se vuelva a repetir. El gobierno no está en esa postura.
-El estado dice que fue Guerreros Unidos, pero ustedes están buscando que se investigue.
-El estado no va a investigar al propio estado, la Procuraduría General de la República no es una institución que pueda investigar al propio estado. La Suprema Corte de Justicia se ha mantenido indiferente, igualmente no lo va a hacer por eso necesitamos sea el Derecho Internacional, las leyes internacionales los que obliguen al gobierno mexicano a asumir su responsabilidad. A pagar los costos políticos que esto implique. No es eso nada más, a partir de ahí se tienen que crear nuevas instituciones. Nosotros como padres de familia, estudiantes, la gente que ha tenido víctimas de desaparición forzada son los que tienen que hacer una convocatoria para que una nueva institución surja; no con funcionarios del gobierno ni por dedazo de ellos. Tenemos que llamar a intelectuales, a gente que esté dispuesta a sacrificarse para buscar a los más de 30,000 desaparecidos.
-Los casos de femincidios…
-Exacto, el caso de la Guardería ABC.
-Los migrantes…
-También, o sea hay muchísimos problemas.
-Hace tres años vino Alejandro Solanlinde con la Caravana de la Esperanza, exponía el tema de los migrantes desaparecidos y la apatía de la sociedad mexicana. ¿Cómo has visto la respuesta del pueblo mexicano respecto a los 43?
-La respuesta ha sido buena en gran medida. No solamente el pueblo mexicano, hay muchísima gente a nivel internacional que está sensible a la situación y al pendiente, de eso no nos quejamos, el problema es que a pesar de todo ese apoyo y esa difusión el gobierno mexicano sigue plantado y burlándose en la cara de los mexicanos. Utilizando helicópteros del estado para uso personal. Una casa hasta blanca. Llenos de recursos.  
-¿El apoyo de la iglesia?
-Mucho, muchos sectores de la iglesia han apoyado. Los más recalcitrantes y conservadores obviamente se han vuelto contra el movimiento y se han puesto del lado del gobierno pero eso así es. En verdad hemos obtenido más apoyo del que cualquiera hubiera imagino antes. De todos los sectores, nosotros no hemos hecho distinción, porque eso nos alcanza a todos. Con los únicos con los que no nos hemos juntado es con los partidos políticos. Ahí si no.
-¿Y López Obrador?
-Bueno, queremos hechos no palabras ni promesas de campañas. Queremos que se actúe. Ante una situación así no se le puede creer a nadie. Si perdiste a un hijo, si perdiste a un compañero, si viste que el gobierno de los llevó y si conoces qué es el gobierno, qué instituciones forman el gobierno o el estado sabes que todos están inmiscuidos.
-¿Qué sigue después de la Caravana 43?
-Esperamos encontrar a nuestros compañeros, nosotros no le ponemos meta a esto en tiempo, le ponemos meta en encuentro de nuestros compañeros. Tampoco queremos pasar años. Tampoco queremos que nos lleven trámite tras trámite que es lo más sabe hace el gobierno. Queremos encontrarlos ya. Y vamos a hacer todo lo posible para encontrarlos. No nos vamos a detener. No vamos a dar ni un paso atrás.
-¿Algo que más que querrás agregar?
-Simplemente decir la verdad. A pesar de todo el apoyo que hemos tenido también hay mucha gente indiferente y que empieza a repetir el discurso que tiene el gobierno. A decir no pues ya, resígnense. Váyanse a su casa y dejen de andar exigiendo.
Bueno cabrones, ustedes qué son, son personas o qué son. En verdad, qué son, por qué repiten tan fácilmente, por qué no mastican la información por lo menos antes de tragársela. Por qué no se ponen en los zapatos de una madre, de un padre de familia, ¡carajo! ¿Es que nunca han perdido un familiar? De causas naturales se siente bien cabrón y ahora sabiendo que te lo chingó el gobierno, no mamen. Que entiendan eso, estamos enojados. Estamos dolidos. Y no se vale que anden diciendo que nosotros nos dedicamos a otra cosa.
Ahora pues juzgan el método, pues enséñennos de qué manera se hace. Acérquense y sugiérannos, en verdad nosotros lo que más queremos es que nos guíen, ya no sabemos qué hacer, hemos ido a todas partes, venimos a Estados Unidos, vamos a ir a Europa y a Suramérica, también a buscar mejores formas de hacer las cosas. Porque lo que menos queremos es afectar a otros, no queremos que se vuelva a repetir, ni por ellos, ni por nosotros ni por nadie. Nos tienen que entender la ética que tenemos, y no vayan a confundir la ética con mis malas palabras.

Fuente original: http://www.noticiaspia.org/es-una-guerra-que-estan-librando-contra-el-pueblo-entrevista-omar-garcia-estudiante-sobreviviente-de-ayotzinapa/

sábado, 11 de abril de 2015

Autoriza el Senado que agentes de EU actúen armados en México


9 DE ABRIL DE 2015 PrOCESO 

MEXICO, D.F. (apro).- La Cámara de Senadores aprobó por 78 votos a favor del PRI y el PAN, 20 en contra y dos abstenciones reformas a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, con el fin de autorizar que servidores públicos extranjeros puedan portar armas en territorio mexicano en las agencias aduanales y centros migratorios.
De acuerdo con estas modificaciones, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) será la responsable de autorizar la portación temporal de armas a los agentes extranjeros de migración o aduanas, así como a los agentes de seguridad, que acompañen visitas oficiales o equivalentes, siempre que se trate de revólveres o pistolas de funcionamiento semiautomático, cuyo calibre no sea superior a 0.40 o equivalente.
Según la iniciativa, enviada por el Ejecutivo federal, los permisos serán tramitados por las secretarías de Gobernación o de Hacienda ante la Sedena, con 15 días de anticipación, cuando menos. Los permisos serán extraordinarios para agentes aduanales y de migración.
En el debate, el senador del PT y exsecretario de Gobernación, Manuel Bartlett, afirmó que una reforma de este tipo viola los artículos 10, 21, 35, 36 y 89 constitucionales y violenta el artículo 89, fracción X, sobre los principios de política exterior de no intervención y autodeterminación de los pueblos, ya que el “monopolio de la fuerza pública dejará de existir y se compartirá con agentes extranjeros”.
Además, añadió Bartlett, el Congreso no tiene facultades para legislar sobre las armas de fuego que porten agentes extranjeros en territorio nacional.
Para el senador Alejandro Encinas, estas reformas equivalen a legalizar operativos como el de “Rápido y Furioso”, y calificó como “débil” y “falaz” el argumento de que con la intervención de agentes aduanales o migratorios extranjeros en territorio nacional se alentará más turismo, aumentará el comercio y se reactivará la economía.
“Si esa fuera la intención, en todo caso las reformas debieron realizarse a la Ley de Aduanas y de Migración, no a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos”, puntualizó Encinas.
Dolores Padierna, senadora del PRD, advirtió que las aduanas nacionales no sólo están en los estados fronterizos. Son 49 aduanas, 19 en la frontera norte, dos en la frontera sur, 17 marítimas y 11 interiores, incluyendo el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
“Se argumenta que esta iniciativa fomentará los ingresos por exportaciones y reducirá los costos de almacenamiento, pero no lo demuestran, no dan ningún cálculo, no dicen dónde estarán los beneficios, demuéstrenlo”, retó Padierna a los senadores que apoyaron la reforma.
La presidenta de la Comisión de Gobernación, Cristina Díaz, del PRI, argumentó que los cambios no implicarán sometimiento de una nación a otra. “Nuestro país cuenta con una de las legislaciones más estrictas en materia de armas de fuego a nivel internacional y los extranjeros deberán cumplir con ella”, aseguró.
A su vez, la otra senadora del PRI que dictaminó a favor, Graciela Ortiz González, presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos, insistió en que se trata de agilizar el intercambio comercial e incorpora supuestos no contemplados antes, como las visitas de alto nivel provenientes de Estados extranjeros.
En su turno, el senador Ernesto Cordero, del PAN, defendió las reformas y afirmó que “es más temible un policía armado de Iguala” que un agente migratorio o aduanal de Estados Unidos.
El también senador priista y exgobernador de Chihuahua, Patricio Martínez, afirmó que su grupo apoyaba la reforma porque mejorará las condiciones de vida de los mexicanos y de los empresarios en sus exportaciones e importaciones.