lunes, 13 de octubre de 2014

Pliego Petitorio de Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, Puntos

Se decide firmar el siguiente pliego petitorio para que sea entregado a la Secretaría de Gobernación con los puntos siguientes:

EXIGIMOS:


  • PRIMERO. Cancelación total y no posposición momentánea -disfrazada de “consulta”- del Reglamento Interno propuesto y aprobado por la directora Yoloxóchitl Bustamante Díez. La comunidad estudiantil politécnica no se niega al análisis y discusión del reglamento interno de manera que convenga, beneficie y no trastoque los derechos de la comunidad politécnica.
  • SEGUNDO. Cancelación de los planes de estudio que tecnifiquen la educación superior y reduzca la calidad educativa de las escuelas de nivel medio superior en el instituto. La comunidad politécnica propone una negociación y revisión consensuada hasta que se consolide un nuevo plan con una reestructuración que cumpla con las necesidades auténticas de cada especialidad. Esta consolidación será efectuada por mesas de trabajo que se conformarán por:
  1.  Egresados y especialistas con experiencia en sus respectivos campos, que sean aprobados por la asamblea estudiantil que presenta este pliego petitorio.
  2.  Una comisión de estudiantes de posgrado pertenecientes a cualquiera de los programas impartidos por el instituto, propuestos por los coordinadores de programa de posgrado correspondientes y según aplique a las unidades académicas y de especialización.
  3.  Un comité que represente a la comunidad estudiantil cuyas representaciones sean avaladas por la asamblea general politécnica.
  4.  Personal docente calificado (con experiencia académica y laboral), ratificado por la asamblea general politécnica.


  • TERCERO. Destitución y desconocimiento de la Dra. Yoloxóchitl Bustamante Díez como directora general del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Con la correspondiente democratización del proceso de elección de un nuevo(a) director(a) general del IPN por parte de la comunidad politécnica.
  • CUARTO. Salida de los elementos de la Policía Bancaria e Industrial del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y que no sea sustituida por ningún otro organismo del estado o sector empresarial.
  • QUINTO. Cese de pensiones vitalicias de ex directores del IPN.
  • SEXTO. Democratización del IPN, iniciando un proceso hacia la representación equitativa de estudiantes, docentes, trabajadores de apoyo y autoridades en cada uno de los Consejos de cada una de las escuelas, centros y unidades; y en el Consejo General Consecutivo para la toma de decisiones que determinen el futuro del IPN.
  1. Es necesario que las sesiones de los consejos, retomen la experiencia de las asambleas públicas que se han llevado a cabo en estos momentos. Consideramos que por esta vía se ha democratizado el Instituto, pues toda la comunidad participa, tiene voz y voto; donde se emiten las diferentes opiniones existentes. Esta es la forma que debe regir de ahora en adelante en el Instituto Politécnico Nacional.


  • SÉPTIMO. Se garantice que no se tomarán represalias académicas, administrativas ni legales hacia ningún miembro de la comunidad politécnica participante o no de dicho movimiento.
  • OCTAVO. Aumento al presupuesto federal otorgado al IPN y a los sectores educativos públicos y de investigación científica y tecnológica nacionales con un monto mínimo equivalente del 2% del Producto Interno Bruto.
  • NOVENO. Dar a conocer todas las formas de injerencia del sector privado en el IPN, tanto en los planes de estudio, programas de investigación y proyectos de colaboración, de manera que sea posible valorar la subordinación de la técnica al servicio de la patria, y no la técnica al servicio de los intereses privados nacionales y trasnacionales. Pues en el nuevo reglamento se especifica que la formación de estudiantes en nuestra institución responderá a “la solución de problemas en áreas estratégicas, prioritarias y otras de interés general”.
  • DECIMO. Fuera grupos porriles del IPN.

El movimiento estudiantil continuará ejerciendo un plan de acción hasta lograr el cumplimiento de este pliego petitorio.

Asamblea General Politécnica

Pliego Petitorio completo de Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional

México DF., 30 de septiembre de 2014.
A la comunidad politécnica.
A los estudiantes de la Nación.
Al pueblo de México.


La comunidad estudiantil del IPN, al tomar en cuenta que:


  •  El papel que la Dra. Yoloxóchitl Bustamante Díez ha ejercido al frente de esta casa de estudios, no es sino el reflejo de la política que se ha ejercido desde el Ejecutivo Federal en los últimos años. La propuesta de modificación al reglamento representa un cambio fundamental en la estructura misma del Instituto Politécnico Nacional. En caso de ser aprobada, nuestra Institución dejaría de estar guiada por una filosofía social encaminada a mejorar la calidad de vida de la población y al uso de los recursos naturales de la nación, y en cambio, ahora tendría como fundamento una filosofía productiva, encaminada a fortalecer al sector empresarial. De esta forma, se propone un sistema educativo lejano a la formación de estudiantes capaces de ejercer su profesión con carácter social y científico; y por el contrario, tratan de crear técnicos y mano de obra barata que en un contexto de reformas denominadas estructurales, sólo buscan entregarnos a un mundo laboral dominado por empresas transnacionales y con salarios deplorables.

  •  En particular, los nuevos planes de estudios de las escuelas superiores y vocacionales dejan ver el descaro con el que el Gobierno Federal busca incidir en la educación, para satisfacer las demandas del capital internacional; ya que se orienta a la tecnificación simplista, resumida a la calificación laboral limitada, lo que impide la formación universal y de alto nivel. Por eso, al hacer un cambio de perfil en los estudiantes, se excluye a miles de éstos, porque se obstaculiza su permanencia en las instituciones educativas, entre ellas, el Instituto Politécnico Nacional. Como consecuencia, la “oportunidad” -y no la obligación del Estado a garantizar educación pública y gratuita- se limita sólo a aquellos estudiantes capaces de sostener una carga de tiempo completo, mientras que se expulsa a quienes no tienen suficientes ingresos o padecen obstáculos momentáneos en su ruta formativa; en concreto, a los menos favorecidos, a los excluidos de siempre.

  •  La centralización en las decisiones para modificar los planes de estudio o proyectos de reglamentos sólo son reflejo de una política gubernamental donde el diálogo y la democracia no existen, tal y como lo confirman las grabaciones de la reciente sesión del Consejo General Consultivo en la que, con todo descaro ymuestra de autoritarismo particular de la clase política dominante, la Dra. Yoloxóchitl Bustamante Díez declara: “Vamos a darles gusto con la consulta del reglamento pero en el mismo no hay marcha atrás, ya fue aprobado por el Consejo General Consultivo”. Bustamante Díez demuestra que no concibe las formas de la democracia real y cree estar por encima de la comunidad, como la mayoría de los funcionarios públicos que se sienten sin ninguna obligación de consultar a sus representados.

  •  Los recursos públicos son insuficientes para la educación en el país, ya que en el rubro de Ciencia y Tecnología se recibe un porcentaje menor al 1%.

Guerra de divisas

México en el contexto neobalcanizador

La diplomacia mexicana durante la Segunda Guerra Mundial

Trabajo intelectual

Los refugiados italianos, alemanes, austriacos, etcétera, eran hombres de todas las actividades, pero principalmente intelectuales, enemigos lógicos de Mussolini y Hitler, y sus gobiernos totalitarios. Entonces pensamos, ¿por qué no aprovechar a estas personas para un trabajo de investigación que era tan necesario hacer? Hubiera sido una falta de sentido común no hacerlo. Entramos, en consecuencia, en relación con todas esas personas. Nos propusimos reunir datos para estudiar la situación en todos los sectores involucrados en la guerra. Para ello tuve la suerte de contar con una valerosa ayuda de hombres de prestigio intelectual. Se formuló un proyecto para establecer, situar y esclarecer la situación política, económica y militar de Europa. Me fue posible reunir una gran cantidad de datos hasta darle proporciones de un libro.

Los espías de la misión

Otra situación que se presentó, y que fue digna de estudio, se refería a que éramos objeto de vigilancia, de espionaje. La actividad de la Gestapo se sentía de una manera pesada, así como el espionaje de la policía de Vichy y de todos los órganos del gobierno de Vichy en coordinación con la Gestapo. Además, la policía española mantuvo ahí sus agentes para vigilar los pasos de los españoles refugiados en Francia y bajo la protección de México. Entonces se abordó una investigación referente al espionaje y la quinta columna. Con tantos datos, fue necesario dedicar horas de trabajo, con colaboraciones may importantes de españoles y franceses. Trabajamos en eso y recopilamos notas que aún ahora estamos pasando en limpio, con el fin de formar un volumen.

Trabajo interesante, porque contemplaba el espionaje en un plano general, de los países totalitarios y de cada uno de los otros países europeos. Toda su organización, sus manifestaciones y su acción en la guerra misma. El estudio del espionaje se extiende a los Estados Unidos, a México, a toda la América Latina. Es una aportación de datos que costó mucho trabajo.

En el edificio que ocupábamos en Marsella se instalaron, ocupando la parte superior, las oficinas consulares japonesas, y hacían buen espionaje de todos nuestros actos. La gente que llegaba a nuestro consulado estaba bajo los ojos de estos señores. En una ocasión alguien denunció ante las autoridades de Vichy que al albergue del castillo de la Reynarde llegaban paracaidistas ingleses y que era un campo de acción de la Resistencia.

El prefecto de Marsella me dijo: "Oiga usted, llegó un enviado de Vichy que quiere visitar el castillo de la Reynarde. Usted me dice cuándo y a qué horas". Le respondí: "Inmediatamente, porque eso debe obedecer a alguna investigación". En el acto llevamos a ese señor a que viera cómo funcionaba todo. Le mostramos el tarjetero de los españoles internados. Vio que había organización y que todo el mundo trabajaba con la única esperanza de salir para México.

El periodista español Galipienzo publicó un trabajo intituladoSomos. Folleto ilustrado, muy amplio, respecto de la vida de los albergues y con las opiniones que mereció para algunas personas su organización.
El espionaje era una preocupación importante para el consulado. Había que estar muy alertas, porque cuando se trató de auxiliar a los miembros de las brigadas internacionales se presentaron espías alemanes. Eran éstos originarios de la frontera de Alsacia y la Lorena y hablaban un buen francés. Se presentaban con su documentación irreprochable. Y pedían el auxilio de México para su supuesta salida de Francia; su propósito era incorporarse al grupo de refugiados para espiarlos. Pudimos defendernos. Regularmente los espías alemanes llegaban en pareja, se vigilaban uno al otro, se cuidaban. A veces sabíamos quiénes eran, tenían aspecto semejante al tipo francés y hablando el idioma sin acento, con el acento de un francés de París; había que cuidarse.

Cuando se dieron cuenta de que en parejas no tenían éxito, se valieron de muchos recursos. Se presentaron dos o tres, separados. Se dio el caso de uno de ellos que traía un estudio sobre México muy completo, ilustrado con mapas, encuadernado, pidiendo que se le auxiliara como fugitivo para viajar a México. Pero perdió la figura, porque al despedirse dio el taconazo y se denunció como soldado alemán.

Tuve muchas otras tentativas de espías que aparentaban la necesidad de venir a México. Hubo un espía alemán a quien me negué a documentar, pero que quién sabe por qué artes llegó a México. Lo encontré con derecho de picaporte al despacho del licenciado Ezequiel Padilla. Cuando regresé a México había aquí espías hábiles, agentes muy bien aleccionados, técnicamente muy bien preparados. Por ejemplo, ese señor hablando español y con acceso a las altas oficinas de gobierno.

La ayuda de civiles franceses

Para otro tipo de gestiones en los campos de refugiados españoles nosotros tuvimos el concurso, dentro del gobierno de Vichy, de ciertos patriotas franceses que nos ayudaban, sobre todo en cuestión de información, y para escapar un poco al espionaje: para ponernos alertas respecto a la acción de los japoneses, que nos vigilaban muy de cerca, de la policía de Franco, que había penetrado en Francia. También para avisarnos de la vigilancia de la Gestapo y de la policía de Vichy. Había en Vichy un patriota que estaba en comunicación con nosotros, dentro de las mayores precauciones posibles. Él nos comunicaba lo que sucedía y nos avisaba: "Va a llegar tal gente; tiene puesta la mira en el consulado general para obtener la libertad de algunos internados en campos de castigo, como el campo de Vernet". Ese patriota despachaba en la oficina de asuntos militares.

También se requería de cierta acción por parte de los patriotas colocados en posiciones secundarias, pero que servía mucho para el trámite de algunas cosas. Contábamos con una señora en la prefectura de Marsella que nos ayudó mucho, para prevenirnos de algunas cosas y facilitarnos otras de las que teníamos mucha necesidad. Por ejemplo, nos hacía mucha falta obtener los artículos alimenticios para dar de comer a todos los refugiados cuando todo estaba racionado y limitado el consumo. Para obtener estas cosas en cierto volumen y asegurar la alimentación de los albergues, contamos con la colaboración de esos patriotas.

El prefecto había asumido una actitud un tanto de excepción, porque dejaba correr las cosas y no actuaba de manera hostil. De la primera entrega de cupones que nos dieron para el aprovisionamiento del castillo de la Reynarde, antes de que se estableciera el de Montgrand, devolvimos los no utilizados. Eso les pareció algo extraordinario porque un cupón de esos la gente se lo disputaba. Así, empezamos a tener un crédito muy grande y facilidades en cierta forma, porque sabían muy bien que con toda honestidad se empleaban estos recursos.

Además, se estableció relación con algunos proveedores que, siguiendo conductos oficiales en la prefectura de Marsella, nos hacían entregas al por mayor de aceite comestible y harina para el pan. Era comida bien administrada. Con lo que costaba en Marsella un desayuno, nosotros dábamos las tres comidas, con vino y carne. Pasaba a revisión médica antes de servirla a los huéspedes del albergue. En el verano se comía en el jardín y en el invierno se utilizaban los comedores.

Se hizo una exposición de arte, que presentó obras de los refugiados. Todo eso fue un conjunto de medidas que servían al propósito de restaurar la salud mental de esa gente. Además, hicimos una clasificación profesional. A todos los agrupábamos por oficios: pescadores, agricultores, vinateros, obreros industriales, maestros universitarios, magistrados, técnicos. Se formaron cuadros de clasificación que se mandaron a la Secretaría de Relaciones, para que en México se viera la mejor forma de emplear esa fuerza de trabajo.

martes, 16 de septiembre de 2014

La diplomacia mexicana durante la segunda guerra mundial Parte 1


Relato escrito por Gilberto Bosques, memorias de su estancia en la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Extraído de documentos de Universidad Autónoma Metropolotana y el texto fue tomado de Gilberto Bosques, coordinación de Graciela de Garay, presentación de Rodolfo Bucio, México, Secretaría de Relaciones Exteriores (Archivo Histórico Diplomático Mexicano. Historia Oral de la Diplomacia Mexicana, 2), 1988, 176 pp.



Gilberto Bosques, diplomático
La rendición francesa 

Al ocurrir la invasión alemana a Francia, mi familia se encontraba en San Juan de Luz, frontera con España. Yo estaba en París. De ahí salí para el sur, cuando los alemanes estaban prácticamente en las puertas de París. Salimos en aquella dramática fuga por las carreteras de Francia hacia el sur. El gobierno francés se había establecido en Tours. Ahí estuvimos de paso y yo me dirigí al sur. Tenía, por escrito, amplias facultades para instalar el consulado en el lugar que creyera conveniente.

Me reuní con mi familia en San Juan de Luz y establecí el consulado general en Bayonne. Pero cuando los alemanes ocuparon esta zona me trasladé, con todo el personal, a Marsella. En este puerto establecimos el consulado general para desarrollar el trabajo más importante que habría de venir.

Phillipe Petain, Jefe del Estado Francés 1940-1944 
Se produjo la derrota de Francia, tras la ocupación militar de París por los alemanes. Luego el gobierno de Reynand, que fue algo así como una broma política, y la rendición con Petain. Petain asumió el carácter de jefe de Estado y se habló entonces del síndrome de Montoire. La colaboración con el vencedor. Petain quiso hacer creer que ese sacrificio era en bien de Francia, para defender, en lo posible, la integridad de la nación. Por la misma condición en que encontró el gobierno, subordinado, derrotado, humillado, el mariscal Petain no podía ejercer realmente un gobierno, ni siquiera en defensa de las poblaciones, de las colonias, de lo que quedaba del ejército ya rendido, desorganizado; es decir, los órganos gubernamentales estaban anulados. El ejercicio del gobierno, por parte de Petain, consistió en nada, era una figura nada más. La autoridad la ejercían los alemanes. La autoridad alemana se ejercía en Vichy, a través de Laval, que era adicto, subordinado, obediente a los alemanes; casi siempre estaba en Berlín recibiendo órdenes. Él era el único poder.

Petain resultó la figura del vencido. Llegaba muy tarde al palacio de gobierno, en el parque central de Vichy, donde algunos ancianos hepáticos, dos o tres, esperaban en las bancas a que saliera el mariscal para aplaudirlo, con aplausos muy tenues. Con eso se conformaba Petain. Nada pudo ejercer, y se sometió completamente a la autoridad alemana.

Defensa de mexicanos

En esas circunstancias, tuvimos que recurrir a medidas extremas para la defensa de los mexicanos. Por ejemplo en el caso de un señor Béistegui, hijo del que fuera ministro de México en París y Berlín, durante los últimos años del porfiriato. Béistegui hijo fue aprehendido sin más y llevado a prisión sin explicación alguna. En su auxilio, resolví clausurar las visas para los franceses, medida que el gobierno francés estimó como muy grave, porque esos casos se deciden de gobierno a gobierno, o al menos por instrucciones del gobierno a la misión diplomática. Pero como la jurisdicción del cónsul se cifra especialmente en el auxilio de los mexicanos, resultaba un caso que correspondía al consulado. Hicimos todas las gestiones necesarias para llegar a un arreglo, a fin de que el señor fuera dejado en libertad si no había cargos concretos comprobados en su contra. Como ninguna de estas cosas quisieron conceder, tuve que tomar la medida extrema de clausurar la expedición de visas para los franceses.
Petain con Adolfo Hitler Octubre 1940

Se presentaron algunos problemas. Había franceses radicados en Guadalajara y en otras partes, que en ese momento estaban en Francia y no podían volver a México. La Secretaría me apoyó completamente en la medida. El gobierno francés recurrió incluso a cierta oferta de gasolina y otras tonterías. Sostuve mi actitud. Ese señor fue tratado con mucha crueldad. La mujer estaba enferma de tuberculosis y murió. A Béistegui le permitieron asistir, con guardia, al entierro. Luego de poner en un sepulcro a su señora, lo regresaron de inmedianto a la prisión. Ante esos hechos creí que era procedente tomar una medida de esa naturaleza. Algunos residentes en México hicieron grandes gestiones para que se diera, por excepción, alguna visa. No se dio ninguna hasta que fue puesto en libertad el señor Béistegui, libre de toda culpa. Entonces se reanudó el servicio de visas para los franceses.

Acreditación del gobierno del Estado Francés como Cónsul del Estado Mexicano para Gilberto Bosques


Otro trabajo importante lo tuvimos con los mexicanos de origen libanés. En Líbano había muchos libaneses que tenían pasaporte mexicano. Habían regresado definitivamente a su país, pero en las circunstancias en que estaban les servía mucho el pasaporte mexicano. Iban a El Cairo a renovar su pasaporte, y de acuerdo con las disposiciones generales seguían siendo mexicanos. A muchos se les llamó y se les retiró el pasaporte, porque tenían su documentación libanesa en forma y habían de hecho renunciado a la nacionalidad mexicana. En el Cercano Oriente, en esos momentos, la situación presentaba un problema muy serio de coloniaje. Estando Francia ahí, mi jurisdicción llegaba hasta allá, y a los que fue necesario auxiliar se les auxilió, porque eran perseguidos. En esos casos nosotros los apoyamos como si fueran mexicanos, a sabiendas de que algunos ya no lo eran, pero necesitaban asistencia, auxilio, protección, y se les dio.

Algunas gestiones para el auxilio de los judíos mexicanos se iniciaron a través del consulado general de México en Hamburgo, a cargo del cónsul Alfonso Guerra. En aquellos tiempos, es decir, en el año 39, se exigía a los judíos que pedían su salida y tenían autorización de visa mexicana, un compromiso o declaración de parte del consulado de México asegurando su regreso. Era una formalidad, que no correspondía con la actitud del gobierno de Hitler, porque no tenían interés en que regresaran. Pero autoridades inferiores exigían el requisito. Nos pusimos de acuerdo con el cónsul Alfonso Guerra para salvarlo

Los albergues en Francia

Las medidas tomadas para auxiliar a los refugiados españoles pronto resultaron insuficientes ante la enorme afluencia de exiliados. El consulado arregló con la prefectura de Marsella el arrendamiento de dos castillos, los cuales llegaron a ser de hecho recintos de asilo.

El castillo de la Reynarde era una gran propiedad, de extensión enorme, que sirvió para que acamparan las fuerzas inglesas. En su estancia instalaron las barracas, que más tarde aprovechamos. Después de los ingleses, ocuparon el castillo las juventudes de Vichy, fascistas naturalmente, que destrozaron todo lo que había. Tuvimos que reparar el castillo. Obtuvimos autorización de la prefectura, y de los propietarios, para cultivar ciertos campos. Había rebaños, un bosque donde se cortaba leña y de la bodega del castillo se hizo un teatro. Para el castillo de Montgrand también hubo que pedir autorizaciones y hacer los arreglos del caso.

Entrada del Consulado General de México en Francia

Así, se instalaron dos campos de refugio en dos barrios de Marsella, Mennet y Sulevin, en donde tuvieron abrigo y protección aquellos hombres que corrían grandes peligros. En el castillo de la Reynarde había de 800 a 850 personas, que tenían todo lo necesario. A juicio del cuerpo consular de Marsella, ello representaba un ensayo importante de protección organizada para refugiados. Había universitarios, magistrados, literatos, hombres importantes y también había trabajadores del campo y del taller. Todos llegaron ahí a protegerse, a buscar abrigo, con el ánimo completamente caído. Para levantarles el espíritu se organizó una orquesta, se montó un teatro, se organizaron juegos deportivos y esos hombres recobraron el buen ánimo. Las fiestas eran muy alegres. Se improvisaron representaciones teatrales como La zapatera prodigiosa de Federico García Lorca, y algunas otras obras de dramaturgos españoles. Además se efectuaban ballets. Los albergues también contaban con bibliotecas, talleres, enfermería y casa de exposiciones de arte.

En el castillo de Montgrand había unos 500 niños y mujeres. Tenían buena alimentación, en lo posible con dieta especial, bastante buena, que incluso los franceses no disfrutaban; campos de recreo para los niños, un cuerpo médico de pediatras muy capacitados y su escuela. Existía un ambiente de regocijo, de recuperación mental y física para las mujeres rescatadas de los campos de concentración. Finalmente, se operó una transformación adecuada de todo aquello. Se respiraba esperanza, tranquilidad y optimismo.

Bosques patio comida e1398761104900 Las fotografías de la guerra civil y el exilio
Alimentos a refugiados en el Castillo Reynard
Para prestar esta ayuda fue necesario echar mano de un cuerpo de empleados auxiliares. En las oficinas centrales había 30. Una dirección de salud, a cargo del doctor Luis Lara Pardo. Obtuvimos de las autoridades francesas los permisos para que la atención médica se diera a domicilio en pensiones y hoteles, donde había refugiados españoles. A éstos se les pagaba el hotel y se les daba una pensión de acuerdo con el número de sus familiares. Se trabajaba también para enviar medicinas a los campos de concentración, y a algunos enfermos en otros departamentos de Francia. El servicio médico contó con un cuerpo de profesionales, principalmente españoles, para realizar esa labor en las dos enfermerías de los albergues de la Reynarde y Montgrand.

Por otro lado, se tuvo que instalar una oficina jurídica para defender a aquellas personas que, por conducto diplomático, el gobierno español pedía la extradición. Para esto contábamos con un abogado francés, que había sido ministro, quien nos prestó grandes servicios, con un desprendimiento y una generosidad muy amplios, respecto de honorarios. Lo ayudaba un cuerpo de juristas españoles distinguidos. De unas diez solicitudes de extradicción que se tuvieron que atender, las ganamos todas.

Luego hubo que establecer una oficina de trabajo, de colocaciones, porque estaban llevando a los españoles a las compañías de trabajo forzado. Se consiguió que las autoridades francesas aceptaran el crédito de esa oficina respecto de la clasificación de trabajo calificado. En esos momentos por la movilización general en Francia se necesitaba mano de obra calificada. Así pudimos proporcionarles ocupación, evitando que fueran llevados a las compañías de trabajo forzado en Francia y Alemania. Asimismo, se estableció el auxilio en general a los internados en los campos, a través de una comunicación especial, porque en los campos de concentración de Francia tenían prácticamente incomunicados a los internos.

La comunicación con ellos era muy difícil, teníamos que buscar vías adecuadas. Cuando lográbamos sacar de los campos a alguna persona, aceptada previamente la autorización nuestra para su viaje de admisión a México, se le trasladaba a un campo de partido, cerca de Marsella. Pero muchas veces ocurrió que no llevaban fotografías para su documentación y los regresaban. Para cubrir ese requisito se estableció un gabinete fotográfico en el consulado, de suerte que allí se tomaban las fotografías y las autoridades no tenían más pretexto para evitar que se les documentara o se les aplazara la visa. 
Memorias de refugiados españoles

A la salida de los prisioneros, el embarque se volvía una empresa muy laboriosa. Hacíamos embarques en Marsella o en Casablanca, en África, para lo cual era necesario trasladarlos hasta allá. Todo eso representaba una acción compleja. También se prestaba auxilio médico en los campos y se mandaban medicinas, a veces acompañadas de ayuda monetaria. Se costeó el rescate de los niños, algunos de los cuales, huérfanos la mayoría, fueron recogidos en los alrededores de los campos, de donde escapaban en condiciones lamentables. En el invierno se recogieron niños que tenían los pies congelados. En los campos algunos de ellos presentaban un estado de preanemia. Se creó en los Pirineos una casa de recuperación para los niños de esos campos. Los cuáqueros dieron todo el personal médico, enfermeras y empleados administrativos. México puso los gastos de sostenimiento. En esa casa, que tuvo ochenta niños, se les curó y trató con alimentación especial, y recursos médicos necesarios.

Como se puede ver, había mucho trabajo. Era un trabajo constante, que no nos permitía ni siquiera los descansos normales. Todos los empleados dieron su contribución, su esfuerzo muy grande, eficiente y meritorio.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La masacre de la Calderón no habla. Por Diego Osorno


Felipe Calderón reapareció con el pretexto de la publicación de una serie de resumenes de informes y comunicados de su administración, bajo el nombre de libro, se organizó un autohomenaje.
Por Diego Enrique Osorno

Felipe Calderón reapareció para recordarnos lo que no podemos olvidar. Con el pretexto de la publicación de una serie de resumenes de informes y comunicados de su administración, bajo el nombre de libro, se organizó un autohomenaje. Viendo la relatoría del evento celebrado bajo un estricto control de invitados, recordé al ex gobernador de Sonora, Eduardo Bours, quien después del siniestro por corrupción que acabó con la vida de 49 niños declaró con cinismo ante el dolor existente que “dormía como un bebé”. En algún momento de su intervención, Calderón, con el contexto de miles de asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, encarcelamientos ilegales, desplazamientos forzados y mexicanos exiliados por su demagógica y criminal política antidrogas, declaró ante sus colaboradores y excolaboradores: “duermo muchísimo mejor que aquellos días” y luego se puso a dar una rara clasificación de personas que dormían bien y las que no. 

Uno de los lugares de México en el que los ciudadanos no duermen bien es Allende, Coahuila, donde en marzo de 2011 fueron secuestradas y desaparecidas cerca de 300 personas, sin que ninguna autoridad interviniera. 

Nueva información obtenida permite confirmar que justo mientras ocurría esta masacre en la que durante varios días fueron allanadas y destruidas alrededor de 50 propiedades, entre casas y ranchos, el miércoles 22 de marzo de ese año se celebró una reunión de autoridades policiales estatales y federales en Saltillo, Coahuila, en las oficinas de la Sexta Zona Militar, en la cual fue puesto sobre la mesa lo que estaba ocurriendo. La policía estatal justificó su inoperancia para detener los sucesos alegando que la mayor parte de sus elementos estaban en la región de la Laguna, debido a que por esas fechas el alcalde de Torreón se había visto obligado a separar de sus funciones a todos los elementos de la Policía Municipal y la policía estatal se había quedado a cargo, por lo que pidieron el apoyo al Ejército, la PGR y el CISEN, tres de los brazos con los que Calderón hizo su guerra contra el narco. 

El Ejército nunca entró a impedir nada ni la policía federal ni la estatal. Los Zetas consiguieron destruir una cincuentena de edificaciones del centro de la ciudad, así como llevarse a decenas de personas a unos ranchos cercanos que fueron improvisados como campos de exterminio.  

Esta masacre, la más grande hasta el momento en México, fue conocida con mayor detalle hace poco, sin embargo, el presidente Calderón, como Comandante Supremo del Ejército, sí estaba enterado y nunca hizo ni dijo nada mientras estaba en el poder.

Tampoco ahora que es escritor. En su libro “Los retos que enfrentamos” (Grijalbo 2014) no hay ninguna mención.

Uno de los retos que enfrentamos como sociedad es que el ex presidente Felipe Calderón rinda cuentas ante tribunales internacionales de justicia sobre las acciones y omisiones durante la demagógica y criminal guerra que proclamó.