lunes, 10 de noviembre de 2014

Hua Mulan eng subs

Observo

Soy quien te otorga un conocimiento, quien observa desde el norte el devenir de la materia, de las almas. Observo al tirano, al justo, al falso. Observo al ingenuo y al sabio, al astuto y al tonto. Al cuerdo y el orate, al joven y al viejo. Al femenino y al masculino, la sangre y el suero. Dos entidades hermanas, dos entidades confrontadas. He visto al sabio errar y al ingenuo acertar. He oído al valiente gritar y al cobarde enfrentar. 

Te he visto con pesar, correr hacia el mar, buscando los surcos del oeste que no encontrarás jamás. Te he escuchado y alentado, más no atiendes y actúas. Te he visto abrazar al césar, besar al tirano y mi hemoso cordero, serás el alimento del traidor. 

Observo con pesar más no con arrepentiento, mi labor no ha cesado y el dragón será ejecutado. El hijo del dragón perecerá y tu odiarás a las guerreras que le acribillaron. He aquí que su tiempo no ha llegado, empero su sangre se calienta con su flama en agonía. Mas tu mi querido, le querrás alimentar, no así cuando te devore sin dilatar. 

Aún osas en compadecer a su puta voluntaria y a sus sirvientes con espada. Más pena no sientes por la tribu atrapada y sus gritos de terror te provocan carcajadas. Mi hermano, el hijo del usurpador, producto del salvaje. El rey inútil sin su sabio, el sabio que mató a su madre y exhaltó a su padre. El advenedizo que ha sido coronado, cuyo rostro vitoreas sin ánimo de parar.

Te observo, con pesar y orgullo. No escuchas ni atiendes, mas mi labor no ha cesado. No es mi afán salvarte, sólo advertirte. Permanezco olculta tras el velo del anonimato, mas mi espada desnuda espera atravezar al traidor. Somos las hermanas quienes en guardia vigilamos, una en el norte y otra en el sur. Embelesadas observamos, serenas analizamos. Hemos  repartido el conociento, te hemos alimentado con amor, hemos vigilado tu sueño. aquello es nuestra labor de vida.

No escuchas ni atiendes, empero en tí sabes que hemos cumplido. Tu turno ha llegado, hazlo o déjalo, mas no digas que no te hemos advertido...



domingo, 2 de noviembre de 2014

El Trino del Diablo de Giusepe Tartini

El trino del diablo o Sonata para Violín en Sol menor es la partitura mas famosa de Giusepe Tartini, representante de la música barroca del siglo XVIII. La música barroca es aquella que utiliza las notas en "exceso". Se caracteriza por poseer un grado de dificultad considerable, floreció en España e Italia. Evidentemente responde al derroche de los cortesanos de los reinos europeos, seres viciosos, edonistas de un modo repugnante y explotadores de las minas en América.
     Sin embargo Giusepe Tartini en su afán de alcanzar su cúspide creativa relata un sueño con Satanás: 

Una noche, en el año 1713 soñé que había hecho un pacto con el diablo a cambio de mi alma. Todo salió como yo deseaba: mi nuevo sirviente anticipó todos mis deseos. Entre otras cosas, le di mi violín para ver si podía tocar. ¡Cuán grande fue mi asombro al oír una sonata tan maravillosa y tan hermosa, interpretada con tanto arte e inteligencia, como nunca había pensado ni en mis más intrépidos sueños! Me sentí extasiado, transportado, encantado: mi respiración falló, y desperté. Inmediatamente tomé mi violín con el fin de retener, al menos una parte, la impresión de mi sueño. ¡En vano! La música que yo en ese momento compuse es sin duda la mejor que he escrito, y todavía la llamo el "Trino del Diablo", pero la diferencia entre ella y aquella que me conmovió es tan grande que habría destruido mi instrumento y habría dicho adiós a la música para siempre si hubiera tenido que vivir sin el goce que me ofrece.

El sueno de Tartini, Louis-Léopold Boilly.
El resultado en una melodía hermosa e inquietante, sin embargo Tartini nunca logró alcanzar tal grado de excelencia musical, si hizo tratos con los infiernos, no lo sé. Empero cabe recordar que la familia de Joseph Haydn, el nigromante, cargaba, literalmente con dificultades para inhumar su cuerpo en camposanto. Nadie quería cerca de los difuntos piadosos al seguidor de Baphomet.

    
Como fuere dedico tal melodía de los infiernos a quienes han hecho de México un caposanto monumental.